Un mundo desorientado y sin liderazgo. 5 Julio 2011
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEs muy posible que sea una impresión equivocada pero así lo siento. Uno percibe que la una Unión Europea está cada vez más desorientada, dividida y sin saber qué hacer ante los problemas, unos estructurales y otros que van surgiendo como consecuencia de la imprevisibilidad de algunos aspectos de la crisis que vivimos. Los acuerdos del Consejo Europeo sobre Grecia referidos al segundo rescate parcializando el problema, primero 12 millones de euros para que salven los pagos a realizar en agosto, sin reorientar ni atajar el problema general de Grecia, es un despropósito. Grecia no va a poder cumplir los ajustes impuestos. Es imposible y en la Unión Europea lo saben. ¿A qué estamos jugando entonces?.
En el Consejo parecen ignorar que los países afectados tienen parlamentos, oposición, opinión pública, ciudadanos en protesta permanente, y no pueden crecer económicamente y disminuir el desempleo al mismo tiempo que cumplen con los ajustes, lo cual incrementa el descontento social. Me temo que Irlanda y Portugal tampoco van a poder cumplir. Y el colmo de la desfachatez, por ejemplo en el caso de España que está cumpliendo un ajuste duro, es que el Fondo Monetario Internacional nos reproche que nuestro crecimiento es débil y no creamos empleo. El problema de la Unión Europea no es griego es mucho más amplio afecta al euro en su conjunto, a la incapacidad de la Unión para frenar operaciones especulativas y a la inexistencia de un verdadero gobierno económico europeo. En el momento de redactar estas líneas Sarkozy está haciendo una propuesta que parece más sensata.
El Presidente Obama, creo que de manera bastante unilateral, ha anunciado un abandono progresivo de las tropas americanas en Afganistán que culminará en 2014, fecha en que se supone que el gobierno de aquel país será autosuficiente para controlar a los talibanes. La decisión de Obama ha tenido como consecuencia anuncios similares en cadena empezando por Francia y España. Si yo fuera talibán como mínimo pensaría dos cosas: Hemos triunfado, las tropas invasoras se retiran a plazo fijo. 2) Esperemos con calma y reorganicémonos para en el año 2014 volver a controlar el país. No será difícil volver a comprar a los nuevos responsables de la seguridad del gobierno de Kabul.
Ni siquiera la retirada se ha anunciado como consecuencia de un acuerdo de paz con los talibanes. Por el contrario se han recrudecido los atentados después del anuncio afectando gravemente a nuestros militares. Asistimos a un nuevo fracaso de la política exterior y de Defensa de USA.
Por si fuera poco el Congreso Americano ha declarado que la intervención de USA en la operación de Libia no tiene la autorización de la Cámara. En la práctica el gobierno americano se situó en la retaguardia. Alemania se quitó de en medio, Naciones Unidas sólo admitió en su resolución una “guerra higiénica”, espacio de exclusión aéreo, embargo de armas marítimo y misiones humanitarias, Dinamarca anuncia que no tiene municiones para mantener la operación. Italia especula con el abandono. La OTAN se queja de la escasa participación de los países miembros en la operación.
Desde mi punto de vista el vicio de origen de esta operación, defendible desde el punto de vista ético y moral para evitar las matanzas que el dictador estaba causando en la población civil insurgente, es que no se marcó como objetivo la liquidación del régimen de Gadafi, su detención y sometimiento a los tribunales Internacionales de Justicia. Los participantes en la operación esperan que la presión militar aérea conduzca a nuevas deserciones de los partidarios de Gadafi, a su asilamiento y a su claudicación para abrir una vía política de transición protagonizada por el Consejo Nacional rebelde. Ojalá tengan razón y se abra paso esta vía. Pero es imposible una reconciliación nacional con Gadafi de por medio, si éste resiste el conflicto se alargará.
Atención a la situación económica en Túnez y Egipto. Está empeorando sensiblemente por el incremento del precio de las materias primas y la caída del turismo, lo cual no favorece en nada el cambio democrático.
¡Indignaos!
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEste es el título del pequeño libro de Stephane Hessel, de noventa y tres años de edad, que está batiendo records de ventas en todos los países de Europa. El libro no tiene más de 40 páginas dependiendo del tipo de edición. En la portada del mismo se sintetiza su contenido: “Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. Los compradores de este manifiesto son fundamentalmente jóvenes. El libro es más bien descriptivo del mundo en que vivimos las consecuencias de la crisis, desempleo, poderes económicos por encima de los políticos, violaciones de los derechos humanos, guerras regionales, etc. No contiene análisis excesivamente profundos ni es propositivo en la búsqueda de alternativas a los problemas que nos aquejan. ¿En qué reside entonces el éxito de este texto?.
Creo que la fuerza de este libro está en el título, ¡Indignaos!, que es el resumen del mensaje que Hessel quiere transmitir a las nuevas generaciones. “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo, no permitáis que os lo arrebaten”. Para ello el autor quiere en primer lugar alertar sobre la dictadura del dinero, “la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia”, Hessel insiste en que “el interés general debe primar sobre el interés particular y el reparto justo de las riquezas creadas por el mundo del trabajo, sobre el poder del dinero”. “Los financieros culpables indiscutibles de la crisis han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas”. En cambio sus víctimas no han recuperado el trabajo ni el nivel de ingresos.
En el libro se dedica un capítulo al conflicto en el Oriente próximo, “Mi indignación a propósito de Palestina”. “Gaza es una prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos. Una prisión en la que se organizan para sobrevivir”. Se manifiesta en contra de que los palestinos utilicen la violencia ( “¿Le sirve de algo a Hamas enviar cohetes a la ciudad de Sderot? La respuesta es no. No sirve a su causa” ), pero sin embargo introduce el concepto de exasperación para entender lo que pasa: “La exasperación de una negación de la esperanza”, para el pueblo palestino.
“Estoy convencido de que el porvenir pertenece a la no violencia, a la conciliación de las diferentes culturas”, así comienza Hessel, como frontispicio a su argumentación sobre que la insurrección que preconiza debe ser siempre pacífica. Invoca a Martin Luther King y a Mandela como ejemplos a seguir. El autor pone en cuestión y niega la eficacia del terrorista y hace un alegato sobre la esperanza como elementos movilizador. En la noción de eficacia es necesaria una esperanza no violenta. (…) “Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza es la no violencia”. Como método de actuación propone la utilización de las nuevas tecnologías de comunicación despachando este asunto en dos líneas: “Está claro que, para ser eficaz hoy en día, se debe actuar en red aprovechando los medios modernos de comunicación. Hessel no le dedica más atención a un tema que está siendo una de las grandes novedades del Siglo XXI, la movilización a través de Internet que está desplazando en todas las protestas y movimientos juveniles a las organizaciones tradicionales.
¿Qué es lo que propone Hessel a los jóvenes?. En principio combatir la indiferencia ante los problemas que se suscitan en las sociedades complejas y en el mundo entero. “Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en algo militante, fuerte y comprometido”. Les propone vivir comprometidos con los problemas globales (hambre, pobreza, desigualdades, guerras, violaciones de los derechos humanos) y con los propios de su generación. Cita la frase de Sartre: “Sois responsables en tanto que individuos”. El compromiso es una actitud de responsabilidad como persona que no es ajena a lo que ocurre a su alrededor. Tal vez el éxito de este libro resida en que una parte de la juventud, desencantada por el mundo en que vive, necesita creer en algo y ser guiada en la defensa de valores éticos.
Hessel no menciona en ningún momento a los partidos políticos. Preguntado en una entrevista de televisión sobre si esta circunstancia suponía menosprecio o rechazo de la militancia política, contestó que no, que todo lo contrario, que los partidos políticos son piezas esenciales de la democracia y necesarios para cualquier transformación social. Pero lo cierto es que en el libro no los menciona.
Libia: Una intervención mal diseñada.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosRecientemente escribí sobre la imprevisibilidad de algunos acontecimientos en referencia al origen de la crisis económica que padecemos y a los movimientos populares contra el autoritarismo y la pobreza que han tenido lugar en determinados países árabes. La imprevisibilidad de los acontecimientos se ha extendido en los últimos días a la energía nuclear después de las catástrofes naturales sufridas por Japón. El riesgo de accidente nuclear grave puede ser remoto, pero existe, como se ha puesto de manifiesto. Tokushima va a reabrir el debate sobre la seguridad de la energía nuclear y va a reforzar las posiciones contrarias a la misma. Se ha recordado estos días el genocidio de Hiroshima y Nagasaki, es decir, la capacidad salvaje que tienen el hombre, los gobiernos o los fanáticos de turno de destruir al propio ser humano cuando se utilizan los avances científicos desde el enloquecimiento, el odio o el fanatismo.
Tengo serias dudas sobre el modelo de intervención militar decidido para hacer frente a los desmanes de Gadafi contra sus opositores en Libia. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado la autorización de la utilización de la fuerza con el objeto de evitar la masacre de la población civil, admitiendo una intervención limitada al espacio aéreo y al bloqueo marítimo, descartando cualquier intervención militar por tierra. Es este último extremo el que más dudas me suscita sobre la eficacia del modelo de intervención que se ha decidido. Parece obvio que “la comunidad internacional” ha actuado acomplejada e influenciada por las consecuencias de las intervenciones en Somalia, Irak, Afganistán, etc. Esta actitud que a primera vista parece loable, por prudente, puede contener el germen de una nueva equivocación y abocar a una guerra sin objetivos claros, otra vez larga y con riesgo de que los “aliados” causen también víctimas civiles. Militarmente no parece difícil para las fuerzas internacionales establecer una zona de exclusión aérea y atacar las instalaciones militares libias. Pero esto no garantiza ni el triunfo de los insurrectos ni el derrocamiento de Gadafi que al no ser atacado por tierra se puede bunkerizar. Queremos lo que es casi imposible, que la guerra sea higiénica.
Toda decisión debe ser precedida de un debate sobre los objetivos que se pretenden alcanzar porque dependiendo de cuáles sean éstos la decisión puede ser diferente. En el caso que nos ocupa, ¿Cuál ha sido el objetivo estratégico que ha fundamentado la decisión adoptada? ¿Terminar con la masacre de los insurrectos exclusivamente? ¿Poner fin a los combates armados y buscar una solución negociada al conflicto? ¿Impedir la victoria de una de las partes? ¿Derrocar definitivamente el régimen del dictador Gadafi, entregarlo a la justicia Internacional, y abrir un proceso para la implantación de un régimen democrático en Libia? Parece evidente que el objetivo urgente ha sido evitar la masacre de la población civil a manos de un Gadafi enfurecido. Pero este noble fin, que por sí mismo justifica la intervención, sin el derrocamiento del dictador evita un mal inmediato, pero no ataca el fondo del problema al no perseguir el desalojo del poder de Gadafi condición necesaria para el establecimiento de un régimen democrático, o al menos para que los libios puedan decidir en libertad qué futuro quieren para su país.
La resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que quizá fuera la única posible, me parece mal diseñada porque es restrictiva, timorata, y tardía. Alguien dijo que “toda guerra es una puta guerra”, y si es larga todavía lo es más, y si se incumple el estrecho marco de la autorización aprobada será cuestionada en su legalidad. En el momento de escribir estas líneas, domingo 20 de marzo, la liga árabe ha denunciado que las acciones emprendidas sobrepasan el objetivo de establecer una zona de exclusión aérea y puede causar más muertes en la población civil. En la misma línea se han pronunciado China y Rusia, señalando que se están produciendo ataques no selectivos que afectan a la población e instalaciones civiles. La limitación de la resolución y sus ambigüedades puede suscitar la división entre los aliados y la liga árabe, Rusia y China. Esto se produce a las pocas horas de la intervención.
Una vez garantizada la zona de exclusión aérea y bombardeadas las instalaciones militares estratégicas de Gadafi sin lograr su derrocamiento, ¿cómo se continúa la intervención militar?, ¿se da por terminada la misión? Una resolución como la de Naciones Unidas advierte de los planes de la coalición internacional a Gadafi y le va a permitir diseñar su defensa: “No van a entrar por tierra”. Otorgarle de antemano esta tranquilidad al dictador es un error militar. La respuesta no se hará esperar, va a agrupar sus efectivos en las concentraciones urbanas para que cualquier ataque por aire implique riesgos para la población civil. Sin intervención por tierra no se acaba con la dictadura de Gadafi salvo que se produzca una deserción de sus apoyos armados
Me repugnan las guerras, pero no soy un pacifista dogmático. En los últimos tiempos se está demostrando que las intervenciones militares no resuelven los problemas de los pueblos. No obstante, en un caso extremo, como el de Libia en el que se estaba masacrando a la población civil, estoy a favor de la injerencia en defensa de los derechos humanos y las libertades, o del principio de la responsabilidad de proteger a los ciudadanos cuando son atacados por los poderes públicos, siempre que se agoten las vías diplomáticas y las medidas de presión y aislamiento que pueda instrumentar la Comunidad Internacional. En este caso además si no se hubiera producido la intervención pudiera entenderse que había vía libre para reprimir por la fuerza los movimientos contestatarios que se están produciendo en otros países árabes.
Ahora bien, una vez decidida la utilización de la fuerza militar bajo el amparo de Naciones Unidas, lo que, en mi opinión supone un error de libro, es utilizarla a medias y sin saber con claridad cuál es el objetivo final de la acción olvidando los principios básicos de cualquier manual militar. Ninguna guerra se ha ganado sólo desde el aire. Además de lo antedicho, pecamos de ingenuidad cuando afirmamos que una vez evitada la masacre el futuro lo deben decidir los libios. ¿Cómo? ¿Con Gadafi en el poder? Imposible. Luego el objetivo no puede ser otro que el derrocamiento del dictador o su claudicación. Si este objetivo no está claro podemos estar equivocándonos seriamente en el modelo de utilización de la fuerza que se está aplicando en Libia, por ser excesivamente restrictivo. La guerra es un mal, a veces necesario, pero una vez decidida, lo mejor es que sea corta y ataje el problema de fondo: Acabar con un régimen dictatorial que no duda en exterminar a la parte del pueblo que reclama el fin del autoritarismo y la instauración de un régimen democrático.
Sobre el liderazgo político. 21 Febrero 2011
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEn general, el liderazgo político es la resultante de la mezcla de convicciones profundas sobre un proyecto, adobadas por un carisma personal que permite una transmisión de fuerte impacto de ideas y mensajes a la opinión pública, a lo que debe añadirse la capacidad de asumir riesgos ante situaciones difíciles, incluso contracorriente, cuando los demás dudan. Las democracias mediáticas e irreflexivas son enemigas de los liderazgos sólidos. En éstas priman los sondeos de opinión sobre las convicciones. Los líderes políticos se dejan arrastrar por las tendencias diarias de la opinión pública. Impera la simplificación de los mensajes para ajustarse al minuto de los informativos en contra del razonamiento y la pedagogía necesaria para convencer a la ciudadanía.
Felipe González en su reciente libro “Mi idea de Europa”, dedica un capítulo al tema de los liderazgos políticos y lo aborda, desde mi punto de vista, con planteamientos novedosos y originales. Está extendida la idea de que a la crisis de la Unión Europea hay que añadirle, como una causa más de la misma o como dato objetivo de la realidad, la ausencia de un liderazgo político en la construcción europea sustitutivo del que ejercieron Helmut Kohl, Mitterrand, Jackes Delors y Felipe González.
Éste último, en el libro mencionado apunta hasta cinco condiciones que debe reunir el liderazgo político. “La primera es un compromiso fuerte y no mercenario con el proyecto que se ofrece y se representa, cualquiera que sea su naturaleza. Nadie que no crea en lo que hace y ofrece, genera esa credibilidad imprescindible para el ejercicio del liderazgo”. Es evidente que sin convicciones sólidas no hay liderazgo. Max Weber desarrolló con profundidad esta cuestión distinguiendo entre la ética de las convicciones y la de la responsabilidad.
“La segunda condición – prosigue Felipe González – es la capacidad del líder de hacerse cargo del estado de ánimo de los demás”. Esta condición me parece novedosa. González le plantea al político que sea capaz de diagnosticar cuál es el estado de ánimo de sus conciudadanos, faceta que tiene un componente sociológico, no para “seguir su estela, sino para cambiarlo en relación con el proyecto que se ofrece”. “Si el líder no es consciente de que existe un estado de ánimo negativo no podrá intentar cambiarlo. No basta que un líder sea optimista si no se hace cargo del estado de ánimo de sus conciudadanos. El optimismo sin realismo “conduce a la melancolía, al distanciamiento y a la frustración”.
La tercera característica del liderazgo reside en la capacidad para cambiar el estado de ánimo de los ciudadanos. Para ello es necesario no confundir el poder con la autoridad como cualidad moral. “Sin esta el liderazgo desaparece, no queda ese resto de influencia sobre los comportamientos de los demás característico del buen liderazgo. Poder sin autoridad queda en nada cuando el mismo se pierde”.
La cuarta condición del liderazgo “es la fortaleza emocional, que no debe confundirse con la inteligencia emocional de la que tanto se habla y con tampoco fundamento. Se identifica con la capacidad de no dejarse arrastrar por el éxito ni por el fracaso. Felipe González recupera en su reflexión el riesgo, que él señaló en su día, de “morir de éxito”. “Si las cosas van bien, ¿por qué necesitamos cambiar?. Debemos cambiar porque la realidad ha cambiado, si no cambiamos vamos a salirnos de la realidad, o la realidad se va a alejar de nosotros”.
La quinta cualidad del líder, en la sociedad actual, debe ser “una gran capacidad de coordinar equipos humanos y procesar información de una manera operativa”. El líder debe elegir a los mejores aunque se encuentre con personalidades fuertes que quieran expresar sus opiniones y que a menudo se enfrentarán entre ellos por sus diferentes posiciones. “La habilidad del liderazgo pasa por sacar de cada una de esas personalidades lo mejor que puedan dar de sí mismas”.
Finalmente Felipe González concluye sus razonamientos con una reflexión interesante sobre las instituciones y los liderazgos. “Si las instituciones son fuertes la gente tiende a tener comportamientos razonables y si las instituciones son malas, tiende a tener malos comportamientos”. Pone como ejemplo la situación de algunos países emergentes en los que de la mano de instituciones malas o frágiles, “el liderazgo se convierte en un ejercicio que va de la discrecionalidad a la arbitrariedad”. Instituciones débiles propician el populismo, entendido como la pretensión del líder de gobernar al margen de las instituciones buscando la comunicación directa con el pueblo.
Considero que estas reflexiones son de mucho interés ya que vivimos en sociedades cada vez más complejas, fácilmente desorientables en cuanto al interés general, y en las que la política va siendo desplazada de su tarea esencial de ordenar democráticamente la convivencia civilizada entre las personas.
Amnistía, presos y comunicado de ETA.
Posteado por Benegas en : El Correo , comentarios cerradosRecientemente se ha celebrado en Bilbao una manifestación de apoyo a los presos de ETA y a sus supuestos derechos. La Audiencia Nacional, tan estricta y rigurosa en otras ocasiones, la autorizó por decisión del Juez Sr. Santiago Pedraz, quien adujo para ello, con increíble ingenuidad, que así lo hacía porque los convocantes no eran conocidos como miembros de la ilegal Batasuna, y puso también la no menos ingenua condición, de que la marcha no debía enaltecer el terrorismo, como si los presos a los que se les iba a expresar el apoyo, no lo fueran por asesinatos y actos terroristas
Como era de prever, aunque no se produjeron expresiones concretas de apoyo a ETA, en la marcha se exhibió la foto del etarra José María Sagardui, condenado por asesinar a tres personas, a quien los dirigentes abertzales calificaron de “el Nelson Mandela vasco” comparación ésta denigratoria para el líder sudafricano. Se habló de “vaciar las prisiones del exterminio español”, cuando el único exterminio ha sido el de las casi mil personas asesinadas por ETA. Se reclamó el respeto a los derechos humanos de los presos. Ninguna mención a la principal violación de derechos humanos que ha producido la conculcación del principal derecho, el derecho a la vida de los ciudadanos violado sistemáticamente por ETA. Por el contrario ninguna exigencia a la organización terrorista para que proceda al abandono definitivo e irreversible de la violencia. Eso sí, continuamente se reclamó la amnistía para los presos.
Esta es una práctica habitual de ETA y sus apoyos políticos. Convertir a los verdugos en víctimas. Pedir amnistías sin terminar con la violencia. Para los más jóvenes recordaré que por la amnistía que se produjo en octubre de 1977, durante un día del mes de diciembre de aquel año no hubo ningún preso de ETA en la cárcel. Esta situación duró un día porque ETA siguió matando y la policía deteniéndolos. Tan viejo es todo esto que en enero de 1980 escribí lo siguiente: ”No me agrada esta extraña simbiosis ideológica de guerras y amnistía al unisono, no sabiendo uno exactamente si es que estamos en guerra o estamos en amnistía. O si tenemos que hacer la guerra para poder solicitar después amnistía. O si nuestra amnistía es la guerra, porque en medio de nuestras incapacidades necesitamos tener presos para demostrar que existimos. Queridos compatriotas: que yo sepa las guerras producen dolor, miserias, presos y cárceles. Y las amnistías sólo se conceden , si hace al caso, que yo sepa, cuando se pone término a la guerra, que es lo que habría que hacer si fuéramos un país cuerdo”.(Utilizo la palabra guerra porque así se expresaba ETA en aquel entonces, guerra contra el Estado español. Después el término ha sido “el conflicto”). Con razón me dijo un día un ciudadano andaluz: “Benegas, eso de ser vasco debe ser muy cansado y muy aburrido, siempre pedís las mismas cosas.
Escribiendo estas líneas se hizo público el último comunicado de ETA. Insuficiente y más de los mismo, exigiendo además un precio político, territorialidad y autodeterminación para poner fin al conflicto. Me he preocupado de comparar el comunicado de marzo de 2006 con el de enero de 2011. Este es el resultado. Juzgue el lector:
23 de marzo de 2006.
Euskadi TA Askatasuna ha decidido declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006.
El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas.
El final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro.
Los estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático sin ningún tipo de limitación. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro debe ser respetada.
En este comunicado no se mencionan de manera expresa la territorialidad ni la autodeterminación.
En ninguno de los dos comunicados ETA menciona a los presos
10 de enero de 2011.
ETA ha decidido declara un alto el fuego permanente y de carácter general que puede ser verificable por la Comunidad Internacional.
Corresponde a los agentes políticos y sociales vascos alcanzar acuerdos para conseguir la formulación del reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir, asegurando la posibilidad de desarrollar todos los proyectos políticos, incluida la Independencia.
Como resultado del proceso, la ciudadanía vasca debe tener la palabra y la decisión sobre su futuro, sin ningún tipo de injerencia ni limitación.
ETA hace un llamamiento a las autoridades de España y Francia para que abandonen para siempre las medidas represivas y la negación de Euskal Herria, todas las partes deben comprometerse a respetar los acuerdos alcanzados y las decisiones adoptadas por la ciudadanía vasca.
El proceso democrático (…) debe resolver las claves de la territorialidad y el derecho de autodeterminación, que son el núcleo del conflicto político.