Combatir la mentira en política (29/04/2007) 6 Febrero 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosSurge cada día con más fuerza, la necesidad de combatir la mentira en política. La confrontación sobre los errores de los adversarios, aunque sea dura, es legítima, porque se sustenta en opiniones, programas, alternativas y convicciones. Sin embargo, construir el desgaste político sobre falsedades degrada y menoscaba la vida política porque cuando la moral y los valores éticos son arrinconados, se abre paso el cainismo puro y duro de trágicos
recuerdos para nosotros. El “vale todo” deteriora metastásicamente el debate legítimo y, aunque devora primero al que lo practica, no podemos ignorar que el daño es general.
No es mi propósito hoy escribir sobre el 11 de marzo y su insólita autoría etarra, ni recordar las mil y una concesiones que hizo el gobierno de Zapatero a ETA, premiadas después con el atentado de Barajas. Cuando desde la política se inicia este tipo de prácticas se contagian también intelectuales e insignes pensadores eregidos en únicos depositarios del Bien y del Mal, recordando a los predicadores inquisitoriales que anatemizaban a diestro
y siniestro.
Se trata ahora de mentir sobre Acción Nacionalista Vasca (ANV). No sé cuáles son las intenciones actuales de este partido, pero sí conozco su historia y trayectoria democrática.
Algunos intelectuales creen que pueden escribir sobre el pasado sin riesgo de que se pongan al descubierto sus tergiversaciones. Entra dentro del “todo vale”. Un ensayista como Jon Juaristi, poseedor de una prosa encomiable, escribe, sumándose a la compaña denigratoria de ANV, que “estas siglas correspondieron a un partido legalizado en 1.977, y es evidente que desde los años sesenta ha sido una organización auxiliar de ETA sin otra relación
con la ANV histórica que el nombre y los símbolos”. Primero, en los años sesenta ETA estaba naciendo y en aquel entonces, no tenía ningún brazo
político de apoyo a sus reivindicaciones.
Segundo, en ese momento, ANV era una organización democrática que formó parte del Gobierno Vasco en el exilio hasta la disolución de éste un año después de la constitución del Consejo General del País Vasco en 1.978. Durante este tiempo ANV suscribió todos los comunicados y resoluciones del Gobierno Vasco en el exilio contra ETA y la violencia terrorista conminando a esta organización a su disolución.
Participé en algunas reuniones de partidos como consecuencia de asesinatos de ETA, en las que pude comprobar que ANV no tenía ningún reparo ni matiz para condenar la violencia. Señalar, como dice Juaristi, que “la ilegalización de Batasuna invalidó automáticamente la legalidad de todos y cada uno de sus elementos seminales, entre los cuales ha sido ANV el más constante”, es una falsedad histórica tan patente que sólo se puede formular desde la amnesia enfermiza o la inmoralidad consignista. ANV nace como consecuencia de una escisión del PNV y nunca a lo largo de su historia ha defendido la violencia.
No sé si ANV hoy es paraguas de alguien o si será utilizado indebidamente. Pero sí puedo testimoniar que, por su trayectoria histórica y por
lo que he conocido personalmente, nunca defendió la violencia. Lo sorprendente es que Rajoy diga que ANV es una tapadera de Batasuna y a renglón seguido un intelectual brillante forme parte del grupo de coríferos que construyen falsedades sobre la historia de este partido.
La política de USA en relación con Latinoamérica sigue siendo penosa, errática y contradictoria. Es cierto que Thomas Shannon ha demostrado al frente del departamento para América Latina, al menos, un conocimiento más riguroso que sus antecesores sobre lo que acontece en los países de la región, pero no puede sustraerse a sus propias contradicciones en relación con Cuba. Según sus declaraciones (El País del 14/04/2007) critica la visita de Moratinos a Cuba, por no mantener una reunión con los opositores al régimen de Fidel Castro. Sin embargo, en la misma entrevista, señala que está dispuesto a viajar a Caracas y entrevistarse con Hugo Chávez porque, “lo importante –señala– para nosotros es ayudar a construir un espacio de diálogo y cooperación en la región (…). Lo importante es articular una agenda positiva, una agenda de cooperación y de colaboración y no caer en la trampa de
la confrontación. Es necesario cooperar, ayudarse, abrir espacios de colaboración”. Señor Shannon, eso es precisamente lo que ha hecho el ministro Moratinos en Cuba. Ha seguido sus consejos. Sin coherencia no hay convicciones, y sin éstas la política se convierte en un puro coyunturalismo oportunista.
Fuente: SIGLO (29/04/2007)
Sobre el pacto de 1978 (04/11/2005)
Posteado por Benegas en : El País , comentarios cerradosMe correspondió en su día defender en el Pleno del Congreso de los Diputados lo que hoy es el título octavo de la Constitución frente al señor Fraga Iribarne. Viví muy directamente el pacto del 78. Con carácter general debo señalar que no debemos olvidar que la Constitución es algo más que una Carta Magna: es casi un armisticio en virtud del cual una larga historia de convivencia incivilizada y violenta de los españoles trata de ser orientada por los derroteros de la libertad y la tolerancia, comenzando por un amplio pacto sobre los principios y las reglas del juego que debían ordenar nuestra vida en común. En una sociedad de identidades complejas, se trataba también de establecer “un suelo cívico” a partir del cual poder desarrollar en libertad y desde la solidaridad los hechos diferenciales y singulares que confluían en un territorio-Estado común llamado España.
Cuando discutimos si Cataluña es o no una nación estamos desenfocando el debate. En el ámbito teórico o en el de los sentimientos podemos encontrar razonamientos sólidos que abonan una u otra posición. Pero la discusión no puede ser doctrinal ni debe invocarse la polisemia. La cuestión reside en si, una vez que se ha decidido no modificar el artículo 2º de la Constitución, cabe construir una arquitectura política del Estado en la que se puedan incluir más naciones además de la española.
Lo primero que hay que descartar para hacer una aproximación rigurosa al problema es que no se trata, como se dice en ocasiones, de un debate “nominalista” y por lo tanto secundario, más o menos irrelevante. La cuestión de fondo es de suma importancia porque afecta al ámbito de la soberanía, a la regulación del derecho de autogobierno y a la atribución con carácter exclusivo de un marco estatal a la nación española.
Del entramado político formado por los artículos 1º y 2º creo que se deduce con claridad que la voluntad de los constituyentes fue identificar Nación con Estado y con España, formando parte de ésta nacionalidades y regiones con derecho al autogobierno. No caben varias naciones en esta estructuración del Estado en el que la soberanía reside en el pueblo español y éste se organiza en un Estado que se llama España. En el debate constitucional, cuando utilizamos la expresión “nacionalidad” estábamos refiriéndonos a pueblos con señas de identidad propia, la más acusada quizá sea la lengua, que desarrollan su personalidad dentro de un único Estado junto a otros pueblos, siendo todos ellos sujetos del derecho a la autonomía, lo cual supone la renuncia expresa a disponer de un Estado propio, opción que está cegada por el artículo 1º cuando hace referencia a la “indisoluble unidad de la nación española”.
En otro orden de cosas, puede existir un pueblo sin territorio definido, pero no una nación, ya que ésta requiere de una delimitación territorial concreta. En el supuesto de que Cataluña se defina como nación, ésta deberá ser identificada con un territorio que parece no ofrece dudas sería el actual integrado por Barcelona, Lleida, Tarragona y Girona. En esta hipótesis, al ser España al mismo tiempo una nación, ¿cuál sería su territorio? ¿El actual menos el de Cataluña o el actual en su integridad? En este último supuesto, ¿el territorio de la nación catalana sería un subterritorio del de la nación española?
Mi opinión es que si no se modifica el artículo 2º de la Constitución no cabe en el marco jurídico actual otra nación que no sea la española. No se debe tampoco argumentar que nación y nacionalidad es lo mismo porque en la Constitución española son sujetos de derechos diferentes: la soberanía y el Estado, por una parte, y de otra, el derecho al autogobierno.
Dicho lo que antecede, sí creo que con buena disposición sería posible alcanzar una redacción que, respetando los artículos 1º y 2º de la Constitución, permita cohonestar las posiciones encontradas, como fuimos capaces de hacerlo en 1978, cuando se suscitó este mismo debate.
En esta recurrente controversia sobre quiénes somos no alcanzo a entender cómo con reiteración se sostiene que el modelo federal sería la solución para todos los problemas de España. Cuando se hace esta afirmación se ignoran, o no se quieren asumir, varias cosas. Una, que por sus orígenes España no puede ser un Estado federal. Dos, que no existe un modelo federal unívoco, las variantes que se reclaman de este sistema son tan amplias y variadas que la invocación generalista del federalismo es necesariamente difusa e inconcreta. Tres, que el modelo actual español es fruto también de un laborioso pacto mediante el cual se efectuó la síntesis entre tres posiciones, que confluyeron en el debate constituyente: la regionalista, la nacionalista y la federalista. Fruto de ese acuerdo surgió un modelo sui géneris español que es el Estado de las Autonomías. No existe ningún Estado federal que permita un modelo similar al de los conciertos económicos o que contemple la posibilidad que ampara el artículo 150.2 para que competencias exclusivas del Estado pudieran ser delegadas o transferidas a las comunidades autónomas. Son dos muestras de que el Estado autonómico va más allá que los Estados federales en sus posibilidades de descentralización política, al margen de cualquier valoración que de los conciertos económicos o del 150.2 se pudiera tener. Salvo que estemos hablando de otra cosa (confederación, cosoberanías, derecho a decidir, libre asociación, etcétera), deberíamos defender el Estado de las Autonomías como un modelo propio de descentralización política más flexible y adecuado a nuestro país que otros.
Actualizar no supone remover los cimientos de un sistema que ha funcionado satisfactoriamente. No debemos tener miedo al debate en el Congreso. Si se hace con calma, cordialidad y rigor político puede ser además de interesante, fructífero y enriquecedor. Al Estatuto de Gernika, que se aprobó casi por unanimidad en la Asamblea de parlamentarios vascos, se le presentaron por parte de los grupos en el Congreso de los Diputados más de doscientos “motivos de desacuerdo”, así se llamaban entonces las enmiendas. Todos aceptamos que esa posibilidad estaba dentro de la propia esencia de las reglas establecidas. Negociamos, pactamos e hicimos un buen Estatuto, que ha permitido que hoy el País Vasco disponga del mayor nivel de autogobierno que se conoce en el marco de un Estado.
Creo que ha llegado la hora de la Política con mayúsculas. Tenemos la oportunidad de culminar el proceso de elaboración de un buen Estatuto para Cataluña mediante un amplio pacto en el Congreso de los Diputados. Si así fuera, habríamos avanzado significativamente en el asentamiento del autogobierno de los pueblos que componen España. En caso contrario, haríamos buena la frase de Ramón Rubial: “España ha estado siempre, desde que yo la conozco, y la conozco desde mi nacimiento en 1906, como empezando siempre”.
Fuente: TRIBUNA: JOSÉ MARÍA BENEGAS (EL PAÍS) (04/11/2005)
Miedo al diálogo (03/06/2007)
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEn relación con las políticas actuales no alcanzo a entender por qué el diálogo, aunque sea con los antiguos dirigentes de una organización ilegalizada,
puede ser perseguido, jurídica y políticamente, proscrito y anatematizado, y motivo de denuncia como si se tratara de una cataclismo democrático. La cuestión, desde mi punto de vista, está mal planteada. El problema no puede ser el diálogo (no deja de ser una práctica civilizada), sino sobre qué y para qué es el diálogo. Si el diálogo es para que unas personas que han apoyado la violencia o utilizado el terrorismo dejen de hacerlo, ¿cómo puede ser
ese diálogo una traición democrática, una perversión deleznable, incluso un delito, si el fin que se persigue es noble y pretende evitar que tengamos más víctimas mortales producidas por la acción terrorista?.
Comprendo que un diálogo con la finalidad mencionada pueda, por causa de los interlocutores, producir repugnancia pero a los políticos nos eligen los ciudadanos para que resolvamos problemas, no para que discutamos permanentemente sobre cómo se resuelven y entre tanto éstos subsisten, perviven y permanecen, sin solución, por ejemplo, durante 47 años, como sucede en el caso de ETA, y lo debemos intentar aunque determinados diálogos nos puedan producir todo tipo de sensaciones adversas.
Como decía al inicio de estas notas, el problema es el contenido del diálogo, no el diálogo en sí mismo. El ex lehendakari Ardanza, en su tan
invocado documento sobre la pacificación del País Vasco, que es en síntesis una propuesta de método, inició una incompleta distinción entre los posibles diálogos y estableció con categoría propia lo que él denomina “el diálogo resolutivo”, entendiendo por tal el que se produce tras el cese de la violencia entre los poderes del Estado, la organización terrorista y sus entornos políticos. Este es un tipo de diálogo que versa sobre cuestiones concretas y que obviamente tiene que producirse cuando cese todo tipo de violencia, y además respetar el marco democrático y las reglas del juego que no se pueden vulnerar.
La cuestión reside en cómo se llega a una situación de cese de todo tipo de acción terrorista. Me atrevo a complementar la clasificación iniciada por Ardanza señalando que al “diálogo resolutivo” tal como él lo entiende le puede preceder otro que es el “diálogo para el desistimiento”, es decir, simple y llanamente aquel que pretende que dejen de matar, que intenta convencer sobre la inutilidad política de la violencia y sobre la necesidad de enterrar las armas.
John Hume, primero duramente criticado y después galardonado con el Nobel de la Paz, consumió muchas horas de conversaciones secretas (diálogos para el desistimiento) con Gerry Adams hasta convencerle de que tenía que conseguir que el IRA abandonara la violencia, como así sucedió posteriormente. En aquel entonces, cuando John Hume mantuvo esta interlocución, el IRA mataba y el Sinn Fein no condenaba ni rechazaba la violencia. ¿Cómo se puede valorar hoy aquel trabajo de John Hume que fue esencial para lograr la paz irlandesa? Si aplicamos los parámetros que hoy rigen en la política española a aquella situación, Hume sería un traidor a la democracia y alguien lo empitonaría por hablar con el brazo político de una organización terrorista. Sin embargo, pasará a la historia como uno de los artífices de la paz irlandesa por haber practicado el “diálogo para el desistimiento”.
Cuando en una sociedad se instala el cinismo político, los valores y las convicciones se dejan de lado, se abre paso la marrullería en la acción pública y todo se deteriora. ¿Alguien puede pensar que la reunión de Suiza moderada por el obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, a la que acudieron una delegación de ETA y otra del Gobierno presidido por el Sr. Aznar surgió por generación espontánea? ¿Cuántos meses de “diálogo para el desistimiento”
hubo que invertir para que esa reunión se produjera? ¿Alguien puede pensar que el obispo de San Sebastián actuó por libre, y si fue el artífice de la reunión no lo hizo con el máximo beneplácito del Gobierno de entonces, porque no pudo ser de otra manera? El cinismo político reside en que éstos que montaron la reunión de Suiza se escandalizan, hablan de traición a los muertos y no sé qué más cosas porque Eguiguren hable con no sé quién, o una
delegación del PSE se reuniera durante aquella tregua con una representación de HB, que en aquella época era legal El despropósito no sólo es político,
sino también jurídico. Algún día abordaré con el espacio necesario la “teoría de la contaminación” que, tal y como está planteada, no tiene ninguna solidez jurídica, lesiona derechos civiles de terceros y constituye una singularidad española porque no existe algo parecido en ningún país democrático del mundo. ¿Cómo es posible que Ibarretxe, Patxi López, Rodolfo Ares, estén sujetos a un procedimiento penal por hablar con unas personas, Otegi y sus
acompañantes, que es verdad que dirigieron una organización hoy ilegal, pero que no fueron privados de sus derechos civiles, y por lo tanto pueden estar con quien quieran? Me enseñaron cuando era estudiante de Derecho que los delitos tienen que estar tipificados en el Código Penal. ¿En qué artículo de éste se señala que es delito mantener una entrevista con personas que pertenecieron a un partido, hoy ilegal, pero que están en posesión de la plenitud de sus derechos civiles? La aberración jurídica es de tal calibre que no puedo entender que pueda haber jueces o magistrados que puedan imputar la comisión de un delito a Ibarretxe, Patxi López y Rodolfo Ares, dirigentes todos de una probada trayectoria democrática, y en el caso de mis compañeros de partido, además, constituyen un ejemplo de lucha tenaz contra el terrorismo y la violencia en el País Vasco desde las épocas duras cuando los muertos en un año alcanzaban la estremecedora cifra de cien. Yo sé dónde estaban Patxi López y Ares y desde luego no sé dónde se escondían los magistrados que hoy los imputan por una entrevista, y tampoco dónde estaban muchos de los que hoy vociferan y han centrado su proyección pública en una instrumentalización del terrorismo y de las víctimas para convertirse en héroes tardíos de una causa cuando los momentos más trágicos de la violencia en el País Vasco han pasado, y espero que por el bien de todos así sea.
Finalmente no quiero dejar de reseñar que es una paradoja incomprensible que, siendo ésta la etapa democrática en que hemos tenido menos víctimas mortales por el del terrorismo de ETA, dos personas en tres años y medio, y ninguna en el País Vasco, es cuando más se habla y discute de esta cuestión ocupando este tema la centralidad del debate político, y olvidando la verdadera amenaza terrorista, que puede provenir del terrorismo islámico. Termino estas notas reproduciendo el telegrama que recibió el PSE de John Hume cuando, después de rota la tregua de Lizarra, ETA asesinó a nuestro compañero Fernando Buesa. “Condeno y repruebo profundamente el regreso de la violencia por parte de ETA. La violencia no sirve para defender objetivo alguno. Por el contrario, agudiza los complejos problemas políticos que deben ser resueltos para alcanzar una paz estable y duradera. El único camino en le que se puede construir una paz justa y duradera es mediante el diálogo multilateral, basado en principios exclusivamente democráticos. Soy muy consciente de que esta es también la posición de vuestro partido. Mis colegas, y yo mismo, nos sentimos junto a vosotros en el esfuerzo por conseguir el final de la violencia. El objetivo sigue siendo alcanzar una solución pacífica a nuestras dificultades. Sinceramente, John Hume”.
Fuente: SIGLO (03/03/2007)
Libertad de expresión en Venezuela (14/05/2007)
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosL a decisión del gobierno venezolano de no renovar la concesión de Radio Caracas Televisión ha suscitado una intensa polémica, tanto en los medios
de comunicación de este país como en el seno de la OEA (Organización de Estados Americanos). La decisión es legal puesto que el gobierno puede no renovar una concesión que ha durado cincuenta y tres años. Sin embargo, la discusión no es jurídica, sino política, al tratarse de un medio de comunicación controlado por la oposición. El coste político que se va a pagar por esta decisión es muy elevado y desde mi punto de vista innecesario.
Dicho esto, y al margen de la valoración de esta decisión, las reiteradas afirmaciones efectuadas en determinados ámbitos políticos europeos indicando que en Venezuela no existe libertad de expresión constituye un falseamiento de lo que ocurre en este país en relación con los medios de comunicación. La mejor manera de fundamentar lo antedicho es trayendo a colación ejemplos concretos:
“Venezuela está en observación por piratería” (El Universal, 02/02/2007).
“Denuncian falta de cooperación de Venezuela contra el terrorismo” (El Universal, 02/02/2007).
“Nicolás Maduro (canciller del Gobierno) pierde la brújula” (El Nuevo País, 03/05/2007).
“John Negroponte asegura que políticas de Chavez ‘fracasarán tarde o temprano’ porque no son sostenibles” (La Voz, 03/05/2007).
“El presidente lo que hace en realidad es exhibir su incapacidad para ejercer ese cargo y cualquier otro, aún de mediana importancia, si este demanda una cultura nacional” (Ildemaro Torres. El Nacional, 30/04/2007).
“A Chávez se le recordará más por su vulgaridades que por obras realizadas. (…) La política de este gobernante altanero, soez y tendenciero, cada vez se parece más a la del CAP de aquella Gran Venezuela de los años setenta” (La Razón, 29/04/2007).
“Hugo Chávez se ha convertido en la máquina de amenazas más conspicua, recurrente e intimidante de que tenga memoria la historia reciente de Venezuela y América Latina” (La Razón, 29/04/2007).
“Para nadie es un secreto que en Venezuela gobierna el hampa. Desde el Gobierno se hace apología a la violencia y a la muerte” (Santiago Alcalca. La Razón, 29/04/2007).
“Nos lo teníamos que imaginar (…) pegado a una de las batatas del líder máximo (…) con lo cual normalizaría su inscripción en el Partido Socialista Unido de Perros Venezolanos” (Nelson Ramírez. La Razón, 29/04/2007).
“Desde esta columna les hago un llamamiento a los militares demócratas que sienten en su alma la destrucción del país (…). En síntesis este régimen ya es el pasado. No representa ningún cambio. Cada día el país se destruye y el autoritarismo chavista se acentúa con la misma intensidad (…) El famoso “hombre nuevo” sucumbe ante la corrupción galopante de la elite capitalista que se ha creado en torno al “Sultán” de Miraflores” (William Dávila Barrios, Opinión 2001, 01/05/2007).
“Los militares no permitirán que se instale el socialismo (…) lo peor para Chávez es que los militares son su verdadera oposición (…). Yo siempre le he dicho a Hugo Chavez que es fascista (…). Los militares activos y retirados son los que tienen recursos para definir esto (respuesta a la pregunta, ¿en qué se pueden centrar las esperanzas de la oposición?). La fuerza armada nacional sirve para dirigir el tránsito si Hugo Chávez se estrella, ellos recogerán el siniestro, y si queda algún herido lo llevarán detenido”. (Rafael Poleo, entrevista en Información 2001, 29/04/2007)
“Chávez trabaja para un conflicto nuclear” (Óscar James, Información 2001).
“Estos militares que se están enriqueciendo con el dinero del Estado comprando imponentes residencias tipo Hollywood y vehículos, hasta ahora exclusivos de las grandes estrellas del deporte y del cine (Óscar James, Información 2001).
“Chávez es responsable de la división de América Latina”. (El Nuevo País, 30/04/2007).
Resulta evidente que en un país sin libertad de expresión no se podrían publicar estas críticas a la acción política y gestión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Fuente: SIGLO (14/05/2007)
La autonomía de la política (07/05/2007)
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosDe los poderes esenciales del sistema democrático el que más controles tiene es el político. Vivimos en un mundo en el que éstos son escasos para los poderes mediáticos y económicos, siendo, sin embargo, insustituibles y necesarios para cimentar una sociedad en la que todos respondan de sus propios actos o acciones. El concepto que se tenga de la política está influenciado por la jerarquía de valores que se utilice para conformarlo. Desde mi punto de vista, la política debe construirse en torno a la definición del interés general de un país, la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, incluido por supuesto su educación, la efectividad del principio de igualdad de oportunidades en los diferentes tramos y circunstancias de la vida, y la necesaria voluntad para impedir que en las sociedades modernas se generen bolsas de exclusión y marginación que impidan la dignidad de la existencia de las personas que por las razones que fueren ya no creen en nada y desterraron de sus vidas la esperanza de un cambio.
Para lograr estos objetivos, y otros que pudieran señalarse, es imprescindible preservar la autonomía de la política. Lo ocurrido en relación con el Sr. Conte me induce a reflexionar sobre este tema. ¿Es admisible que el poder político legítimo se vea chantajeado por una persona que precisamente ha ostentado una responsabilidad pública en virtud de una designación del Ejecutivo? ¿Se puede permitir que su posible dimisión se condicione a modo de chantaje abusando del sentido de la responsabilidad del Gobierno que, más allá de los desequilibrios del señor Conte, tiene que velar por el prestigio de las instituciones financieras de nuestro país? No es muy comprensible que se haya cedido a sus pretensiones. Entiendo que el sentido de la responsabilidad haya primado sobre la acción lógica que pudiera haber sido entender que al hacer pública la intención de dimitir, cabe el cese por parte del Ejecutivo, aunque esta decisión pudiera ser objeto de ulterior recurso. Es necesario que el poder político entienda que cuando en un país todo vale, y además es gratis, la política comienza a perder su bien más preciado, que es la autonomía ejercida en nombre de los ciudadanos como consecuencia de su expresión democrática.
En otro orden de cosas, si al término del juicio del 11-M todo sigue igual y nadie paga un precio por el intento de desprestigio de nuestros servicios de inteligencia, fuerzas de seguridad, jueces, etc., terminando en la tremenda patraña consistente en señalar que lo ocurrido responde a un diabólico entendimiento entre terroristas, sectores de la fuerzas de seguridad y el Partido Socialista para condicionar las elecciones y terminar con los gobiernos del Partido Popular, el principio de que todo vale y nadie paga precio por nada habrá triunfado. Lo ocurrido es tan grave que no se pude pasar la página sin exigir responsabilidades. En un anterior artículo señalé que lo que hizo posible la Transición española, entre otros elementos, fue la confluencia de una derecha que provenía del régimen anterior y una izquierda perdedora de la guerra civil y perseguida durante cuarenta años que, sin embargo, tenían un sentidode Estado, que por motivaciones muy distintas permitió asentar un código de reglas no escritas que delimitaban aquello con lo que no se
podía jugar, ni utilizar en la confrontaciónpolítica. Este espíritu se rompió cuando el Partido Popular decidió utilizar el terrorismo en la confrontación política.
Los ciudadanos no tienen por qué dedicar su tiempo a averiguar si lo que se maneja en la vida política son verdades, falacias, o el condimento necesario para empozoñarlo todo,y convertir el espacio público en un “gallinero revuelto y agitado”. La autonomía de la política también se ve afectada por estas intenciones aviesas porque, en vez de defender ideas y proyectos, hay que dedicar el tiempo disponible a combatir las falsedades que hacen mella en una “democracia de opinión” que pude ser manipulada hasta que llegue el veredicto de las urnas. El esfuerzo necesario para desmentir infundios y evitar que la opinión se entregue a la asunción de fabulaciones va en detrimento del trabajo serio que dignifica la vida pública. En estas circunstancias se impone una nueva tarea de pedagogía política que consiste en ayudar a los ciudadanos a entender la complejidad de los problemas y de las soluciones posibles para evitar que caigan en la tentación de aceptar propuestas unívocas, simplistas, o fundamentadas en falsedades. Es necesario que el Partido Socialista salga del gallinero que nos quieren montar, eleve el debate político y dedique su esfuerzo a explicar los logros de esta etapa, que son muchos e importantes, el cumplimiento de los compromisos electorales y nuestras propuestas para el futuro de España y sus ciudadanos.
Fuente: SIGLO (07/05/2007)