Saltar a navegacin

Los partidos y la IX Legislatura 30 Abril 2008

Posteado por Benegas en : Siglo , trackback

La legislatura que comienza este mes va a estar marcada, al menos en sus inicios, por la crisis de no pocos partidos. Los resultados electorales de las pasadas elecciones, sin duda tendrán consecuencias internas en organizaciones como el PP, PNV. Ezquerra Republicana, e Izquierda Unida. El PP se debatirá entre si continúa siendo una derecha rancia, poco homologable a la europea, que busca votos y apoyos desarrollando una “política de máxima tensión”,  que a todas luces se ha demostrado insuficiente para ganar el poder, o por el contrario el PP se decide por una modernización  de su proyecto político adecuándolo a los tiempos que corren, recuperando, además, la autonomía del partido con respecto a determinados medios de comunicación. Hacer una renovación radical en un partido no es tarea fácil ni exenta de problemas, salvo que se impulse desde un liderazgo fuerte que parece no es el caso. Además de lo que antecede, los militantes populares tienen que decidir si continúan con un líder que ha perdido dos elecciones consecutivas, algunos señalan que también pasaron por este trance Felipe González y Aznar, lo cual es cierto, tanto como que éstos las perdieron estando en la oposición y Rajoy perdió una de ellas desde el poder y gozando de mayoría absoluta, o por el contrario el PP da el paso para renovar también al presidente del partido y candidato a las elecciones. Lo deseable es que cuando se plantean este tipo de cuestiones el debate se desarrolle democrática y civilizadamente, pero el riesgo de que se desate el cainismo y el mal estilo puede aflorar entre los populares de aquí al Congreso de junio.

El PNV ha sufrido un descenso considerable de más de cien mil votos perdiendo la consideración de primer partido de la Comunidad Autónoma  y situándose a una distancia significativa del PSE. La aventura soberanista de Ibarreche y su reiterada apelación al derecho a decidir, que puede concretarse en una consulta popular ilegal, pueden haber influido en  la pérdida de votos  de esta formación política. Así mismo la percepción que tiene el ciudadano de una crisis no resuelta entre las posiciones de Eguibar y lo que pudo representar Josu Jon Imáz, hace que se cumpla el principio de “partido dividido, partido castigado por el electorado”. El PNV tiene muchas incógnitas que resolver en poco tiempo, la más urgente si respalda la convocatoria de Ibarreche para el próximo mes de octubre.

 

Ezquerra Republicana ha sido víctima de sus propias contradicciones pasando de ocho diputados a tres. Ezquerra Republicana tiene una estructura orgánica y política asamblearia más propia de un movimiento de resistencia que de un partido de gobierno como en la actualidad es en Cataluña. Cuando se pretende ser partido de gobierno y movimiento de resistencia al mismo tiempo estallan todo tipo de contradicciones. Creo que además su oposición radical al nuevo Estatuto de Cataluña y participando al mismo tiempo en un gobierno que se fundamente en el propio estatuto es algo que no han debido entender muy bien los ciudadanos.

Izquierda Unida vive en la actualidad una difícil coyuntura. Creo que la política de Gaspar Llamazares ha sido correcta y responsable. Sin embargo ha pagado un alto precio por las divisiones internas que le han acompañado durante todo la legislatura,  la polarización del voto útil entre PSOE y PP, en inexplicable alianza con Ibarreche en el País Vasco, y por una Ley electoral que le perjudica en relación con la representación que obtienen los partidos nacionalistas que obtienen más diputados con menos votos que Izquierda Unida. Una posibilidad de compensar esta situación, manteniendo el sistema proporcional,  es ampliar el número de diputados del Congreso y que éstos sean elegidos en una lista de ámbito nacional.

CiU no acaba de tomar decisiones entre una opción que apuesta con claridad por una participación en el gobierno de España como partido bisagra que complemente las mayorías estables,  y  otra posición que descarta esta opción mientras no recuperen el gobierno de la Generalitat, para lo cual pretenden que Zapatero acepte como principio que gobierne siempre la lista más votada, condición ésta que limita las posibilidades de un sistema en el que el Presidente del Gobierno se elige en el Parlamento y es de difícil aceptación.

La consecuencia inmediata de la situación anteriormente descrita de crisis de los partidos mencionados  o de falta de una definición clara de línea política, es que, si bien Rodríguez Zapatero dispone de una mayor autonomía para gobernar, 169 diputados es una cifra muy considerable, sin embargo tendrá más dificultades para encontrar pactos estables, mientras las mencionadas formaciones políticas no resuelvan sus problemas o sus incógnitas. De las últimas elecciones también se desprende la conclusión de que sólo el PSOE aparece ante los ciudadanos como un partido unido, con un liderazgo no discutido, un programa claro y una representación homogénea en todo el territorio del Estado, garantía, por tanto, de la vertebración de la España democrática.

 

Comentarios

Lo sentimos; los comentarios estn cerrados para este post