El liberalismo intervencionista. 15 Septiembre 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEl liberalismo se viene abajo cuando surgen las crisis económicas. Todo su acerbo doctrinario sobre el libre juego del mercado y el discurso sobre el descrédito del intervencionismo estatal se derrumba. Sus acérrimos defensores, sin el más mínimo rubor, recurren al intervencionismo puro y duro. Hace unas semanas se organizó la marimorena porque Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, decidió comprar, nacionalizar el banco de Venezuela, perteneciente al Grupo Santander, que por cierto estaba en venta. Ahora Bush se ve obligado a intervenir y nacionalizar dos grandes bancos americanos, Fanni Mae y Heiddie MAC, en buena medida responsables de las subprime y de la crisis financiera que estamos padeciendo, y no pasa nada, se justifican las medidas como necesarias. Me parece correcta esta decisión para evitar males mayores, pero por coherencia deberían dejar de llamarnos decimonónicos, atrasados o atrabiliarios a los que defendemos el intervencionismo del Estado para corregir los excesos, desigualdades e injusticias que genera la economía de mercado.
***
La ventaja de la contratación de mano de obra en el país de origen reside en que puede ser graduada en función de las necesidades. La única manera seria de regular la inmigración es precisamente un sistema que se fundamente en la contratación en origen según las necesidades del país. Todos los temas relacionados con la inmigración son delicados porque estamos hablando en definitiva de personas, no de objetos intercambiables. No olvidemos nunca al abordarlos que hemos sido un país que ha tenido una fuerte emigración económica y política. En relación con esta última sólo podemos tener palabras de agradecimiento por la acogida y trato que recibieron muchos compatriotas que llegaron a los países que los recibieron con lo puesto y sin papeles. Recordemos por lo tanto que hemos sido un país de emigrantes. Tratemos el problema con la mayor humanidad posible, porque detrás de las cifras se esconde el drama de quienes tienen que abandonar sus países para intentar tener una vida digna.
***
El verano ha sido especialmente cruento y doloroso en cuanto a las víctimas de la violencia de género. Ya sabemos por las estadísticas que se produce un repunte de este tipo de violencia durante los meses de julio, agosto y diciembre, periodos en que se incrementa el tiempo de convivencia de las parejas. Por los datos que vamos conociendo es preciso destacar algunos para extraer consecuencias. De las mujeres asesinadas este año el 80% no había denunciado su situación, por lo cual de lo ocurrido no se pueden derivar responsabilidades hacia negligencias jurídicas, falta de control en las medidas de alejamiento, o ineficiencia policial. Simplemente el 80% de las víctimas no había denunciado su situación, supongo que por miedo, por tendencia a minimizar el riesgo o por falta de conciencia social sobre lo que se debe hacer cuando en la relación de pareja se utiliza la violencia. Sí habían denunciado su circunstancia el 15% de las víctimas, y el 5% la presentó pero la retiró posteriormente. El otro dato relevante es la baja conciencia social de los españoles ante el problema a pesar de la indignación que suscitan estas acciones criminales. Cuando en los sondeos se pregunta por los principales problemas que tiene la sociedad española sólo el 2,5% menciona la violencia de género. Es decir, la indignación se produce pero desde la distancia el problema no se siente de verdad. Queda por lo tanto mucho trabajo por hacer en el terreno de la conciencia social tanto en relación con las mujeres como en el conjunto de la sociedad.
***
Ibarretxe y su equipo tienen garantizado en el Tribunal de Derechos Humanos un ridículo jurídico mayúsculo. Para acudir al mencionado Tribunal se tienen que haber agotado todas las instancias jurídicas españolas lo cual todavía no ha ocurrido. En segundo término la denuncia tiene que referirse a la vulneración de alguno de los derechos contenidos en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y el llamado “derecho a decidir” no figura entre los mismos. En un magnífico artículo sobre el tema Joseba Arregui se pregunta: “Ahora nos enteramos de que el Lehendakari no tiene derecho a opinar, no ha podido opinar en todos estos años que ha sido Lehendakari, no ha dado ruedas de prensa, no ha hablado en el Parlamento vasco, en el Congreso de los Diputados, en muchos de los países de este mundo, en algunas de las universidades más famosas”. Tendrá difícil probar ante el Tribunal de Estrasburgo cómo se le ha privado del derecho a opinar. El PNV sigue siendo, independientemente del peso del Lehendakari en sus filas, un partido que tiene responsabilidades de gobierno pero al que el tactismo político, derivado de sus indefiniciones, le lleva con demasiada frecuencia a convertirse en movimiento de resistencia diluyendo sus responsabilidades como partido de gobierno.
Sin reglas internacionales. Rusia no empezó.
Posteado por Benegas en : Siglo, Sin categoría , comentarios cerradosHubiera sido un gran error que la Unión Europea en su reunión del pasado 1 de septiembre hubiera adoptado sanciones contra Rusia, contra un país que no ha sido el iniciador de las hostilidades que han desembocado en la llamada crisis del Cáucaso. Sancionar a Rusia, sin mencionar a Georgia y a los países europeos que rompieron las reglas del juego infringiendo, entre otros acuerdos los principios de La carta de París de 1.992 en la que se asegura la integridad territorial de los Estados y se rechazaban las declaraciones unilaterales de segregación territorial o separación independentista, hubiera sido un despropósito. Esta crisis se larvó en Kosovo y si se me apura, aunque las situaciones no son comparables, tiene sus antecedentes cuando se produjo el desmembramiento de la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos, guiados por el oportunismo de acelerar el colapso del bloque del telón de acero, reconocieron con inaudita rapidez a las antiguas Repúblicas que declararon su independencia.
Putin ya lo anunció cuando algunos países europeos dieron carta de naturaleza a la independencia unilateral de Kosovo infringiendo la legalidad internacional y el imperio del derecho. Afortunadamente España manteniendo el principio de prevalencia de la legalidad no reconoció a Kosovo y tiene plena legitimidad hoy para hacer lo mismo con Osetia del Sur y Abjasia. En aquel entonces, el 9 de marzo de 2008 escribí: “ La formación de nuevos Estados étnicos decididos de modo unilateral e ilegal, cuando menos, supone una decisión muy arriesgada que tendrá, seguro, consecuencias negativas. La ruptura de las reglas del juego en relación con las fronteras internas de la Unión Europea es un precedente preocupante, entre otras razones porque si no se respeta el derecho de los Estados al mantenimiento de su integridad territorial pueden proliferar otros despropósitos secesionistas en no sé cuántos sitios. Siempre que se vulneran las normas del derecho internacional las consecuencias son negativas. Las relaciones con la Unión Soviética se van a enturbiar y habrá que volver a recuperar la política para evitar males mayores”.
Pensar que el Kremlin no iba a reaccionar ante la intervención militar de Georgia en Osetia del Sur, rompiendo los acuerdos de paz de 1992 entre Rusia y Georgia, y Osetia del Sur, por el que se confería una amplia autonomía a este territorio, era una ingenuidad política, como lo es el señalar como único culpable de lo ocurrido a Rusia. Pensar que Putin no iba a responder cuando después de Kosovo, además se plantea que Ucrania, Georgia, Moldavia, etc. formen parte de la OTAN, y se firme un acuerdo con Polonia para instalar el famoso escudo antimisiles, en la puerta de su casa, en los aledaños de la frontera rusa, es todavía una ingenuidad mayor. Ante estas provocaciones no pude suponer una sorpresa que reaccionen, primero enviando tropas a Osetia del Sur y a Abjasia, y en segundo término reconociendo la independencia de estos países aplicando la doctrina Kosovo en detrimento de la carta de París incumplida por parte de los países europeos signatarios de la misma.
Hace unas semanas que Medeved, en previsión de lo que ha ocurrido propuso un plan paneuropeo de paz y seguridad, al cual las organizaciones existentes actualmente en el espacio euro – atlántico podrían adherirse y ser miembros. El pacto tendría cono finalidad alcanzar una resolución general sobre cuestiones de seguridad y de control de armamentos en Europa. El Kremlin con esta propuesta además pretendía el derecho de veto sobre cualquier ampliación ulterior de la OTAN, un aparcamiento del proyecto del paraguas antimisiles americano en Europa y garantías de neutralidad por parte de Ucrania, Moldavia y Georgia. El acuerdo planteaba además tener un papel activo en la resolución del conflicto del Medio Oriente, la nuclearización iraní, la paz en Irak y el aprovisionamiento de hidrocarburos a Europa. Nadie lo tomó en serio ni aceptó iniciar ni siquiera una discusión sobre este proyecto, porque no existe una política de la Unión Europea en relación con Rusia.
Avanzamos hacia una situación internacional en la que últimamente se vulnera sistemáticamente el principio básico del imperio de la Ley, el respeto a los tratados internacionales, los acuerdos de paz regionales y las resoluciones de Naciones Unidas. La ausencia de respeto a unas reglas del juego voluntariamente aceptadas, conduce a una especia de jungla internacional, en la que se abre paso la práctica de que si uno incumple los demás también pueden hacerlo. Un pacto sobre el nuevo orden internacional es la gran asignatura mundial pendiente. Esperemos el resultado de las elecciones americanas pero a día de hoy no hay líderes con la autoridad de diseñarlo y convertirlo en realidad.