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Sin reglas internacionales. Rusia no empezó. 15 Septiembre 2008

Posteado por Benegas en : Siglo, Sin categoría , trackback

Hubiera sido un gran error que la Unión Europea en su reunión del pasado 1 de septiembre hubiera adoptado sanciones contra Rusia, contra un país que no ha sido el iniciador de las hostilidades que han desembocado en la llamada crisis del Cáucaso. Sancionar a Rusia, sin mencionar a Georgia y a los países europeos que rompieron las reglas del juego infringiendo, entre otros acuerdos los principios de La carta de París de 1.992 en la que se asegura la integridad territorial de los Estados y se rechazaban las declaraciones unilaterales de segregación territorial o separación independentista, hubiera sido un despropósito. Esta crisis se larvó  en Kosovo y si se me apura, aunque las situaciones no son comparables, tiene sus antecedentes cuando se produjo el desmembramiento de la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos, guiados por el oportunismo de acelerar el colapso del bloque del telón de acero, reconocieron con inaudita rapidez a las antiguas Repúblicas que declararon su independencia.

 

Putin ya lo anunció cuando algunos países europeos dieron carta de naturaleza a la independencia unilateral de Kosovo infringiendo la legalidad internacional y el imperio del derecho. Afortunadamente España manteniendo el principio de prevalencia de la legalidad no reconoció a Kosovo y tiene plena legitimidad hoy para hacer lo mismo con Osetia del Sur y Abjasia. En aquel entonces, el 9 de marzo de 2008 escribí: “ La formación de nuevos Estados étnicos decididos de modo unilateral e ilegal, cuando menos, supone una decisión muy arriesgada que tendrá, seguro, consecuencias negativas. La ruptura de las reglas del juego en relación con las fronteras internas de la Unión Europea es un precedente preocupante, entre otras razones porque si no se respeta el derecho de los Estados al mantenimiento de su integridad territorial pueden proliferar otros despropósitos secesionistas en no sé cuántos sitios. Siempre que se vulneran las normas del derecho internacional las consecuencias son negativas. Las relaciones con la Unión Soviética se van a enturbiar y habrá que volver a recuperar la política para evitar males mayores”.

 

Pensar que  el Kremlin no iba a reaccionar ante  la intervención militar de Georgia en Osetia del Sur, rompiendo los acuerdos de paz de 1992 entre Rusia y Georgia, y Osetia del Sur, por el que se confería una amplia autonomía a este territorio, era una ingenuidad política, como lo es el señalar como único culpable de lo ocurrido a Rusia. Pensar que Putin no iba a responder cuando después de Kosovo, además se plantea que Ucrania, Georgia, Moldavia, etc. formen parte de la OTAN, y se firme un acuerdo con Polonia para instalar el famoso escudo antimisiles, en la puerta de su casa, en los aledaños de la frontera rusa, es todavía una ingenuidad mayor. Ante estas provocaciones no pude suponer una sorpresa que  reaccionen, primero enviando tropas a Osetia del Sur y a Abjasia, y en segundo término  reconociendo la independencia de estos países aplicando la doctrina Kosovo  en detrimento de la carta de París incumplida por parte de los países europeos signatarios de la misma.

 

Hace unas semanas que Medeved, en  previsión de lo que ha ocurrido  propuso un plan paneuropeo de paz y seguridad, al cual las organizaciones existentes actualmente en el espacio euro – atlántico podrían adherirse y ser miembros. El pacto tendría cono finalidad alcanzar una resolución general sobre cuestiones de seguridad y de control de armamentos en Europa. El Kremlin con esta propuesta además pretendía el derecho de veto sobre cualquier ampliación ulterior de la OTAN, un aparcamiento del proyecto del paraguas antimisiles americano en Europa y garantías de neutralidad por parte de Ucrania, Moldavia y Georgia. El acuerdo planteaba además tener un papel activo en la resolución del conflicto del Medio  Oriente, la nuclearización iraní, la paz en Irak y el aprovisionamiento de hidrocarburos a Europa.  Nadie lo tomó en serio ni aceptó iniciar ni siquiera una discusión sobre este proyecto, porque no existe una política de la Unión Europea en relación con Rusia.

 

Avanzamos hacia una situación internacional en la que últimamente se vulnera sistemáticamente el principio básico  del imperio de la Ley, el respeto a los tratados internacionales, los acuerdos de paz regionales y las resoluciones de Naciones Unidas. La ausencia de respeto a unas reglas del juego voluntariamente aceptadas, conduce a una especia de jungla internacional, en la que se abre paso la práctica de que si uno incumple los demás también pueden hacerlo.  Un pacto sobre el nuevo orden internacional es la gran asignatura mundial pendiente. Esperemos el resultado de las elecciones americanas pero a día de hoy no hay líderes con la autoridad de diseñarlo y convertirlo en realidad.

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