A peor. 6 Octubre 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosCuando uno se plantea sobre qué escribir son tantos los acontecimientos que surgen en un mundo convulsionado, lamentables o deplorables casi todos que escoger algún tema agradable es casi imposible. Si buscamos en los periódicos alguna noticia positiva la tarea es difícil, éstas son escasas y casi todas sobre los avances en el ámbito de la medicina, que no son desdeñables, sino todo lo contrario, pero si nos referimos a la convivencia internacional no hay muchos elementos que conduzcan al optimismo.
La etapa Bush ha sido una desgracia mundial. Deja un mundo desbocado en todos los órdenes. El conflicto de Irak pudriéndose. Miles de muertos civiles y un ejército americano cuyos mandos son un buen ejemplo de contradicciones continuas. Se comprueba, una vez más, que resulta más difícil irse que invadir. Parece evidente que la supremacía indiscutible de la aviación americana no se corresponde con una infantería que ha demostrado desde Vietnam que es muy vulnerable y que además en su mayoría no está integrada por soldados americanos. La situación de Afganistán languidece. La fuerza multinacional carece de estrategia política clara. Parece que las dotaciones militares son insuficientes para abordar con éxito los múltiples problemas que se acumulan en ese territorio, produciéndose en las últimas semanas la reorganización de los talibanes.
Bin Laden sigue vivo lo mismo que su amenaza de terrorismo internacional jihadista que no sólo afecta a países occidentales. El terrorismo islamista extremo está golpeando a Irak, Pakistán, India, Argelia, etc., además de mantener en permanente alerta a los países europeos y a USA. La gran cruzada contra el terrorismo internacional, que sirvió de justificación para invadir Irak, ha cosechado también un gran fracaso. USA ha sido incapaz de capturar a Bin Laden el responsable político del terrible atentado del 11 de septiembre de 2001.
El conflicto en el Oriente próximo permanece eterno, se prolonga en el tiempo sine die, no se vislumbra ni siquiera la metodología para la paz. USA no se ha decidido a jugar fuerte y de manera imparcial en la región. Los momentos de avance en las conversaciones se desvanecen por la falta de autoridad de los dirigentes de ambas partes frente a sus respectivos radicalismos extremistas que les impiden abandonar los planteamientos del “todo o nada” y buscar fórmulas intermedias posibilistas que faciliten el acuerdo. Debe ser impuesta una paz que se acerque a una solución mínimamente justa, por el cuarteto integrado por USA, UE, Rusia y la representación Árabe.
Naciones Unidas está desbordada por los acontecimientos. La Unión Europea busca su espacio pagando el precio de reconocimientos unilaterales de independencia que pueden proliferar como ha ocurrido en Georgia. USA decide instalar un escudo nuclear en territorio europeo (Polonia) y nadie dice nada. No debemos hacer seguidismo de la política exterior de USA.
A mayor abundamiento, el desastre del capitalismo sin control es patente. La ambición que desata la búsqueda de dinero fácil y rápido ha desarrollado una ingeniería financiera que se puede llevar por delante el sistema. En algunos casos podemos estar ante verdaderas estafas. Las hipotecas basura se empaquetan con otros productos mejores y se titularizan, se convierten en obligaciones garantizadas por las propias hipotecas.
Los paquetes se venden a otros bancos o lo que es peor el banco que “empaqueta” crea fondos ficticios que compran los paquetes titularizados. En la creación de esos fondos puede residir la estafa. El banco emisor recupera la capacidad para conceder nuevos créditos basura con lo que se inicia un nuevo ciclo de nuevas titulaciones para empaquetar y vender. Al caer el precio de la vivienda en USA y al darse cuenta los ciudadanos que estaban pagando créditos por valor superior al precio real de la vivienda abandonan el pago de éstos y todo el montaje se desploma estrepitosamente al convertirse los “paquetes” en títulos inservibles a la hora de hacerlos efectivos o venderlos.
El siguiente elemento es la restricción de los créditos al consumo produciendo una caída libre de éste. La desconfianza entre bancos ha paralizado el interbancario produciendo una restricción de la oferta de crédito de tal magnitud que puede contaminar a los sectores sanos de la economía. La gran pregunta es ¿cómo ha sido posible este desaguisado sin que nadie o muy pocos lo detectaran y advirtieran de una economía financiera que se había situado en el filo de la navaja? Todo empezó con la administración Bush que no tuvo límites a la hora de endeudar al país e impulsar la economía americana, con el beneplácito de la reserva federal, manteniendo tipos de interés en torno al 1%. El balance de Bush es completo en desaciertos.
Crisis, ¿hasta cuándo?.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosDespués de varios meses de decrecimiento económico abrupto, especialmente en USA y en la UE, podemos establecer algunas conclusiones. Sin duda el origen de la crisis es americano no sólo por las subprime, sino también por los bajos tipos de interés que se situaron, después del 1 de septiembre de 2001, en torno al 1% propiciaron la formación de una burbuja especulativa en la bolsa de Nueva York, y el crédito fácil también en otros ámbitos de la economía además de de la vivienda.
En segundo término es evidente que la crisis se exporta fuera de las fronteras americanas por la técnica de transformar los préstamos bancarios en obligaciones que compran Bancos e inversores de todo el mundo. Ahora estamos conociendo, por ejemplo, que el Banco Central de China tiene trescientos ochenta mil millones en obligaciones de Fannie Mae y Freddie Mac que no puede hacer efectivas. Para mayor complicación de las cosas ya no podemos hablar sólo de las subprime, sino que el efecto se ha extendido a otros tipos de crédito especialmente en el sector del automóvil y del consumo en general. Como bien ha dicho alguien “USA ha conseguido exportar sus problemas a todo el mundo”.
Los bancos europeos, que al parecer (con la excepción de UBS, Credit Suisse y los ingleses ya intervenidos), no tienen un exceso de titulaciones subprime, aunque pudieran poseer productos financieros provenientes de las aseguradoras, se están viendo igualmente afectados por la crisis de liquidez derivada a su vez de una falta de confianza que conduce a que los bancos no se presten dinero entre ellos, por no saber exactamente la situación de los demás, ni cuáles son sus compromisos con inmobiliarias, fondos de pensiones o de inversión. En su consecuencia se está produciendo una fortísima restricción del crédito que puede gangrenar a los sectores sanos de la economía y agudizar aún más el decrecimiento económico.
Con este cuadro no es posible hacer un vaticinio certero sobre la duración de la crisis. Están fallando los diagnósticos y las predicciones porque la situación tiene un amplio ámbito de oscuridad que impide a los poderes públicos y a los organismos internacionales determinar cuantas más sorpresas desagradables nos esperan. Se equivocan también los diagnósticos de los auditores internacionales, y de las instituciones de calificación. Por ejemplo días antes de su quiebra Lehman Brother recibía una alta valoración y se situaba entre las primeras entidades bancarias del mundo.
Un equipo de análisis del periódico Le Monde señala que la crisis financiera se difunde a través de varios canales. Los bancos han restringido el crédito y endurecido sus condiciones y garantías lo cual supone un freno a las inversiones, al consumo e incrementa las dificultades de las empresas. Otro canal de difusión es el del efecto patrimonial, la caída de los mercados bursátiles y del sector inmobiliario constituye una destrucción de riqueza que pesa sobre los hogares y las empresas. La inestabilidad del sistema bancario más el miedo a una crisis en cascada hace que los agentes económicos prefieran esperar antes de tomar decisiones. De ahí el riesgo de parálisis de la economía.
¿Qué se puede hacer en España? Creo que el gobierno, dentro de su pequeño margen de maniobra, ha adoptado con rapidez, en contra de lo que se dice, medidas para aminorar las consecuencias de la desaceleración económica cuyos efectos deberán notarse en los próximos meses. Además de lo hecho creo que hay que seguir trabajando en tres frentes: 1) Impulsar todo lo que se pueda la recuperación del sector de la construcción, acelerando el desarrollo de viviendas de protección oficial, incrementando los ritmos de la obra civil, presionando además a los bancos para que vuelvan a financiar la compra de vivienda, y restablezcan los créditos a la promoción cuando se trate de empresarios solventes. Nuestra recuperación económica vuelve a pasar por la recuperación del sector de la construcción porque el modelo productivo alternativo al que debemos ir todavía no está listo, ni maduro. 2) Presionar para que la oferta crediticia se sitúe en un nivel que permita a los sectores saneados de nuestra economía seguir funcionando y creciendo. 3) El Banco Central Europeo debería que bajar los tipos de interés y España tiene que trabajar en el seno de la Unión Europea para conseguirlo. No podemos seguir instalados en la idea de que el BCE sólo se ocupa de la inflación, porque además de ésta existen ciudadanos que no pueden pagar sus hipotecas ni acudir a créditos para el consumo al precio actual del dinero. Lo que antecede son meros apuntes sin pretender tener razón porque la complejidad de lo que está ocurriendo conduce a ser cautos en las opiniones.