Crisis, ¿hasta cuándo?. 6 Octubre 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , trackbackDespués de varios meses de decrecimiento económico abrupto, especialmente en USA y en la UE, podemos establecer algunas conclusiones. Sin duda el origen de la crisis es americano no sólo por las subprime, sino también por los bajos tipos de interés que se situaron, después del 1 de septiembre de 2001, en torno al 1% propiciaron la formación de una burbuja especulativa en la bolsa de Nueva York, y el crédito fácil también en otros ámbitos de la economía además de de la vivienda.
En segundo término es evidente que la crisis se exporta fuera de las fronteras americanas por la técnica de transformar los préstamos bancarios en obligaciones que compran Bancos e inversores de todo el mundo. Ahora estamos conociendo, por ejemplo, que el Banco Central de China tiene trescientos ochenta mil millones en obligaciones de Fannie Mae y Freddie Mac que no puede hacer efectivas. Para mayor complicación de las cosas ya no podemos hablar sólo de las subprime, sino que el efecto se ha extendido a otros tipos de crédito especialmente en el sector del automóvil y del consumo en general. Como bien ha dicho alguien “USA ha conseguido exportar sus problemas a todo el mundo”.
Los bancos europeos, que al parecer (con la excepción de UBS, Credit Suisse y los ingleses ya intervenidos), no tienen un exceso de titulaciones subprime, aunque pudieran poseer productos financieros provenientes de las aseguradoras, se están viendo igualmente afectados por la crisis de liquidez derivada a su vez de una falta de confianza que conduce a que los bancos no se presten dinero entre ellos, por no saber exactamente la situación de los demás, ni cuáles son sus compromisos con inmobiliarias, fondos de pensiones o de inversión. En su consecuencia se está produciendo una fortísima restricción del crédito que puede gangrenar a los sectores sanos de la economía y agudizar aún más el decrecimiento económico.
Con este cuadro no es posible hacer un vaticinio certero sobre la duración de la crisis. Están fallando los diagnósticos y las predicciones porque la situación tiene un amplio ámbito de oscuridad que impide a los poderes públicos y a los organismos internacionales determinar cuantas más sorpresas desagradables nos esperan. Se equivocan también los diagnósticos de los auditores internacionales, y de las instituciones de calificación. Por ejemplo días antes de su quiebra Lehman Brother recibía una alta valoración y se situaba entre las primeras entidades bancarias del mundo.
Un equipo de análisis del periódico Le Monde señala que la crisis financiera se difunde a través de varios canales. Los bancos han restringido el crédito y endurecido sus condiciones y garantías lo cual supone un freno a las inversiones, al consumo e incrementa las dificultades de las empresas. Otro canal de difusión es el del efecto patrimonial, la caída de los mercados bursátiles y del sector inmobiliario constituye una destrucción de riqueza que pesa sobre los hogares y las empresas. La inestabilidad del sistema bancario más el miedo a una crisis en cascada hace que los agentes económicos prefieran esperar antes de tomar decisiones. De ahí el riesgo de parálisis de la economía.
¿Qué se puede hacer en España? Creo que el gobierno, dentro de su pequeño margen de maniobra, ha adoptado con rapidez, en contra de lo que se dice, medidas para aminorar las consecuencias de la desaceleración económica cuyos efectos deberán notarse en los próximos meses. Además de lo hecho creo que hay que seguir trabajando en tres frentes: 1) Impulsar todo lo que se pueda la recuperación del sector de la construcción, acelerando el desarrollo de viviendas de protección oficial, incrementando los ritmos de la obra civil, presionando además a los bancos para que vuelvan a financiar la compra de vivienda, y restablezcan los créditos a la promoción cuando se trate de empresarios solventes. Nuestra recuperación económica vuelve a pasar por la recuperación del sector de la construcción porque el modelo productivo alternativo al que debemos ir todavía no está listo, ni maduro. 2) Presionar para que la oferta crediticia se sitúe en un nivel que permita a los sectores saneados de nuestra economía seguir funcionando y creciendo. 3) El Banco Central Europeo debería que bajar los tipos de interés y España tiene que trabajar en el seno de la Unión Europea para conseguirlo. No podemos seguir instalados en la idea de que el BCE sólo se ocupa de la inflación, porque además de ésta existen ciudadanos que no pueden pagar sus hipotecas ni acudir a créditos para el consumo al precio actual del dinero. Lo que antecede son meros apuntes sin pretender tener razón porque la complejidad de lo que está ocurriendo conduce a ser cautos en las opiniones.
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