Catorce medidas para reformar el capitalismo financiero. 18 Noviembre 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , trackbackLe Monde, en su suplemento de economía, del 28 de octubre pasado, publicó un dossier sobre la crisis económica que padecemos proponiendo catorce medidas para regular en el futuro el capitalismo financiero. El fracaso de la desregulación es patente e incontestable. El mercado por sí mismo es incapaz de corregir las desviaciones, los movimientos especulativos y las injusticias que el mismo genera si no se establecen reglas de contención a los desmanes de los que buscan el máximo beneficio a cualquier precio. Por ello el intervencionismo democrático y reglado por parte del Estado que ha preconizado siempre la socialdemocracia vuelve, después de un largo periodo en el que ha sido denostado, a cobrar máxima actualidad y vigencia.
El dossier que publica Le Monde sobre el tema me parece que supone una primera aproximación de gran interés al problema por lo que trataré de resumir y comentar su contenido en estas líneas.
1.- Regular la venta de créditos en paquetes convertidos en títulos. La crisis bancaria ha puesto de manifiesto los peligros del proceso mediante el cual los préstamos concedidos por los bancos son inmediatamente vendidos, reagrupados y transformados en títulos cedidos a los inversores que a su vez los venden a bancos de inversión o de depósito y a fondos o entidades creadas como filiales fuera del balance de los bancos. El uso posterior que la banca hace de los préstamos que concede debe ser regulado.
2.- Regular los mercados derivados del crédito. Se trata fundamentalmente de reglar el Credit Default Swap (CDS) que es un instrumento financiero que se fundamenta en un acuerdo entre dos partes, en la que la primera vende un seguro, la segunda lo compra, paga una prima y se protege contra la quiebra de una tercera parte, normalmente una corporación o sociedad. Una mala utilización de este sistema por ejemplo permite hacer operaciones especulativas de estocaje de petróleo, materias primas, compra de oro, etc., asegurando estas operaciones en el tiempo. La extensión de este mercado ha alcanzado en USA la cifra de cincuenta y cinco mil millones de dólares. En un supuesto de crisis la atención a los pagos asegurados es imposible produciendo la quiebra de las compañías aseguradoras y de los clientes que recurrieron a este sistema esencialmente opaco y desarrollado fuera de los mercados organizados.
3.- Mejorar la legislación sobre concesión de créditos. Lo normal es que quien necesita un crédito acuda a una entidad bancaria para solicitarlo. En USA se ha producido el fenómeno contrario, son los bancos los que se han lanzado a la captación del crédito a través de agentes, corredores, que obtienen una comisión sobre las pólizas que logran que suscriban los ciudadanos. A estos agentes no les importa en absoluto el grado de solvencia de los clientes y no practican la más mínima verificación de su situación, e incluso les animan a que incrementen la cuantía de sus rentas. Según Le Monde en USA antes de la crisis había cerca de 50.000 “corredores de crédito”. Es necesario, por lo tanto una regulación de las condiciones en que se capta y se conceden los créditos.
4.- Regular los fondos especulativos y de capital – riesgo. Es necesario que este tipo de fondos se registren ante la autoridad económica del mercado en que quieren operar y se sometan a un replanteamiento que limite los riesgos que asumen y el endeudamiento que contratan exigiendo además la máxima transparencia.
5.- Reforzar los controles internos. El “affaire” Kerviel descubierto en enero de 2008 la Société Générale puso de manifiesto la vulnerabilidad, en determinados casos, de los sistemas internos de control de las entidades bancarias. Se trataría de reforzar la autoridad, eficacia profesional, e independencia de los comités de riesgos de las entidades, y los controles internos de las actividades de los ejecutivos cuando se trate de operaciones financieras.
6.- Limitar los bonos y las remuneraciones de oro de los ejecutivos y responsables de entidades bancarias y financieras, fondos, etc. Se impone una regulación en esta materia para evitar las escandalosas remuneraciones que éstos perciben incluso en caso de quiebra o de gestiones desastrosas. No es fácil porque interfiere la libertad de contratación de las partes. Pero no son de recibo las indemnizaciones multimillonarias que reciben en caso de cese los ejecutivos, mientras los trabajadores son despedidos y los acreedores no pueden recuperar su dinero.
7.- Revisar las normas contables. Es necesario hacer realidad el objetivo de que la contabilidad ofrezca una información pertinente y neutra del valor real de los activos y pasivos de las entidades. En la actualidad cien países aceptaron los criterios de la Internacional Account Standards Boards (IASB). El pasado 16 de octubre este organismo anunció la creación de un grupo de trabajo para extraer las lecciones que se derivan de la crisis. El objetivo debe ser lograr la máxima transparencia contable y evitar la ingeniería que permite zonas de opacidad, cuando no de fraude.
8.- La función de los Bancos Centrales. Se abre paso el debate sobre el papel que deben desempeñar los bancos centrales. En estas mismas páginas he escrito que no tiene mucho sentido que el rol de los Bancos Centrales se limite a la vigilancia de la inflación y permanezcan ajenos a otros problemas que afectan directamente a los ciudadanos. Los Bancos Centrales sólo se ocupan de los precios al consumo, permaneciendo ajenos a los precios de los activos financieros, inmobiliarios, las cesiones en bolsa, etc., y a las cuestiones que afectan a los ciudadanos como el precio de los créditos hipotecarios. Este cuadro aparece hoy encorsetado e inadaptado a los desafíos puestos de manifiesto por la innovación y globalización financiera. La política tiene que tener cauces de influencia y trasmisión de criterios ante los Bancos Centrales. La autonomía de éstos debe estar abierta el examen de quienes responden ante sus respectivos pueblos por la marcha de la economía.
9.-Prohibir la especulación a los bancos de depósito. La crisis derivada de las subprime está en el origen de la quiebra de los bancos de negocios o de inversión pero ha contaminado también a los bancos de depósito que han utilizado el ahorro de sus clientes para actividades especulativas. La propuesta es prohibir totalmente a los bancos de depósito estas actividades.
10.- Reforzar el Fondo Monetario Internacional. Los autores del dossier proponen una reforma del Fondo Monetario Internacional dando un mayor peso a los países emergentes que a su vez reclaman una reforma de la gobernanza del fondo que ya se ha iniciado en marzo de 2008 aumentado el peso de 58 países subrepresentados. Tengo muchas dudas sobre si el FMI puede jugar un papel de importancia en un mundo globalizado. En todo caso la pasividad con que ha actuado ante la crisis es incomprensible. Se ha limitado a dar malas noticias sobre las previsiones de crecimiento.
11.- Limitar la volatilidad de las monedas. El endeudamiento de USA en relación con el resto del mundo ha sido uno de los principales factores de propagación de la crisis. A nivel mundial una solución pragmática entre flotamiento general y régimen estricto de cambios fijos es necesaria sería la idea de “una serpiente monetaria” que autorice márgenes de fluctuación alrededor de un dato – pivote de una moneda fuerte. Además sugieren que una moneda asiática pudiera contrarrestar en el futuro la actual bipolaridad euro – dólar.
12.- Aumentar el poder de las autoridades de regulación. Las autoridades de regulación deberían tener a partir de ahora el poder suficiente para extender su actividad a los fondos especulativos (Ledge Fondos), los paraísos fiscales, las operaciones fuera de balance de las entidades financieras, de numerosas filiales creadas ah hoc, etc. Deberían ser más severas en la evaluación de riesgos y aumentar su capacidad de sanción.
13.- Alcanzar la cooperación contra paraísos fiscales. Una reciente encuesta del Senado americano concluía que cada año 100 mil millones de dólares escapaban al fisco vía paraísos fiscales. Son tres los puntos clave para definir un paraíso fiscal: Fiscalidad muy débil, práctica del secreto bancario y nula información para los Estados que la demandan. Sería necesario adoptar coordinadamente medidas para erradicar los paraísos fiscales empezando por su aislamiento en los circuitos financieros.
14.- Regular las agencias de evaluación y auditoría?. La crisis ha puesto de manifiesto que las agencias encargadas de evaluar la solidez de los productos financieros y de sus emisores han cosechado un fracaso total. Millones de inversores se fiaban de estas agencias para obtener evaluaciones independientes y objetivas. La confianza se ha roto. Se apunta la posibilidad de hacerlas depender directamente de organismos internacionales y que la remuneración de sus servicios no provenga directamente de sus clientes.
Como se podrá comprobar las medidas que anteceden van a generar cada una de ellas su propia controversia, algunas parecen más claras y necesarias que otras. Pero sin duda su mera enumeración contribuye a abrir el debate sobre un nuevo orden económico internacional más regulado, con más controles y más justo, enfocado al desarrollo de la economía productiva y a la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza, y no hacia la economía especulativa causante del desastre económico que estamos padeciendo.
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