Saltar a navegacin

Fukuyama sin historia. 18 Noviembre 2008

Posteado por Benegas en : Sin categoría , trackback

Los recientes acontecimientos y el balance que ya podemos concluir sobre el desastre político y económico de la etapa Bush, han puesto de manifiesto que la teoría del fin de la Historia de Fukuyma, elaborada a partir de la caída del muro de Berlín, se sustentaba más que en razonamientos sólidos en ensoñaciones conservadoras que han sido desmentidas por la crudeza de los acontecimientos.

Haciendo gala de su cualidad de hábil polemista, Fukuyama escribe sobre  el  fracaso de “la marca americana” como si no fuera con él y el Reaganismo – Thacherismo  que hoy se derrumba estrepitosamente no hubiera contado con su apoyo intelectual y con argumentaciones incluso más sólidas en su defensa que las que en su día pudieron elaborar los mandatarios mencionados.

Nos recuerda Fukuyma que la “marca americana” se fundamentaba en dos ideas centrales. Una, aquella visión del capitalismo según la cual la disminución de impuestos, una regulación mínima de los mercados y gobiernos neutros en el ámbito económico se  constituirían en  los motores del crecimiento en USA y en el resto del mundo. La segunda idea básica era convertir a  USA en el campeón de la defensa de la democracia liberal en el mundo, lo cual revertiría en un nuevo orden internacional más próspero y más abierto.

En relación con la primera cuestión, con el llamado “capitalismo de cowboy”., sin ningún pudor sobre sus anteriores planteamientos, Fukuyama señala que el gran error fue  convertir en ideología, en sacralizar lo que en realidad debía ser sólo una alternativa pragmática a la crisis del Estado de bienestar. A partir de esta constatación, señala que  ni es verdad que los mercados se autorregulen, todo lo contrario, ni los bajos impuestos creen prosperidad para todos, porque –  argumenta Fukuyama -  “las desigualdades no han hecho más que crecer en USA porque los beneficios del crecimiento sólo han beneficiado a los más ricos y a los mejor educados, abandonando a su suerte a los más desafortunados”. Buen descubrimiento. Hace años escribíamos sobre el riesgo de la sociedad de los dos tercios en la que en una parte de la población quedaba abandonada a su suerte generando una gran bolsa de exclusión, desprotección y de  pobreza.

El otro objetivo de la “marca americana” era convertir a USA en el adalid de la defensa de la democracia y el liberalismo en el mundo. Esta idea se derrumba cuando la invasión de Irak se justifica con el objetivo de preservar a la humanidad de armas de destrucción masiva, que luego resultaron inexistentes, y ante este fiasco se invoca la defensa de la democracia y el derrocamiento de un dictador para dotar de razón a un despropósito que perseguía otros objetivos menos confesables. Pero todo se cae además cuando los que quieren exportar democracia recurren a la tortura y, en aras de la seguridad, se renuncia a las garantías constitucionales fundamentales. No se puede defender la libertad y la democracia al mismo tiempo que se diseña la prisión / campo de concentración de Guantánamo y se mantiene contra todo tipo de denuncias. Por cierto Guantánamo está en Cuba. Fukuyama señala que algunos perciben que la estatua de la Libertad ha sido sustituida por los espectros de Guantánamo.

La hipocresía mundial imperante hace que sea posible situar a Hugo Chávez como un ser abominable, totalitario, comunista, destructor de la propiedad privada por comprar un Banco en su tierra que estaba en venta, y a los que hoy están nacionalizando a saco, todos ellos críticos de Chávez, se les sitúa como salvadores de sus países y defensores de los intereses de los ciudadanos que habían sido puesto en peligro por irresponsables sin rostro que se esconden detrás de sueldos millonarios.

La crisis ha puesto de manifiesto sin paliativos que cuando colapsa el capitalismo y su pulmón financiero, el mercado por sí mismo no corrige la situación y hay que recurrir al intervencionismo del Estado convirtiendo en buenas las denostadas nacionalizaciones. Las limitaciones del mercado deberían analizarse también para las situaciones de tranquilidad y bonanza económica. Aceptado el mercado como el mejor sistema de asignación de recursos, abandonado al libre juego de las fuerzas concurrentes en el mismo, es incapaz de corregir injusticias sociales, construir sociedades cohesionadas, combatir el deterioro del medio ambiente, garantizar pensiones dignas y una sanidad pública universal, luchar contra el fraude fiscal y la especulación por ejemplo. De todo lo anterior se desprende que las injusticias y desequilibrios que produce el mercado deben se corregidas por la intervención del Estado, por la acción pública. Desde mi punto de vista el colapso del comunismo y el gran fracaso del capitalismo desregulado hace pensar en que ha llegado de nuevo la hora de la socialdemocracia como proyecto éticamente superior a los anteriores y garante de la dignidad de vida de los ciudadanos. El principal problema reside en la propia socialdemocracia que creo no es consciente de las oportunidades que se abren con la situación actual. Reflexionaremos sobre el tema.

Comentarios

Lo sentimos; los comentarios estn cerrados para este post