Presupuestos y política parlamentaria. 18 Noviembre 2008
Posteado por Benegas en : Siglo , trackbackMe referiré en primer lugar a Convergencia i Unio (CiU) cuya estrategia política es bastante incompresible. Durante la pasada legislatura en la que el Gobierno se apoyó fundamentalmente en Ezquerra Republicana e Izquierda Unida para garantizar la estabilidad del ejecutivo, CiU se quejó un día sí y otro también de que el gobierno optara por esta fórmula de estabilidad en vez de alcanzarla con CiU, un grupo parlamentario más centrado y más amplio. Incluso de vez en cuando sus principales dirigentes dejaban entrever que su objetivo era entrar en el gobierno de España.
Pues bien, resulta que en la actual legislatura el PSOE tiene más diputados que en la anterior pero el gobierno tiene más complicada la búsqueda de los apoyos parlamentarios dados los resultados electorales de Ezquerra Republicana e Izquierda Unida. Pareciera como si el escenario que pretendía CiU en función de sus objetivos de la pasada legislatura fuera, en esta, pintiparado para lograrlos. Sin embargo, CiU inexplicablemente se entrega a un pacto cuatripartito en Cataluña en relación con la financiación de aquella Comunidad, y adopta una actitud primero irresponsable, dada la situación económica actual, y después prepotente: “Si no hay acuerdo sobre financiación no habrá presupuestos”. Una formulación tan drástica obligó inmediatamente al gobierno a ponerse a la tarea de buscar otros aliados para que el país tenga unos presupuestos para el 2009.
El PP, mejor dicho su líder Mariano Rajoi, se ha visto obligado a apoyar las medidas trabajadas por Zapatero para afrontar la crisis y que, junto con las adoptadas por otros países, han sido respaldadas por la Unión Europea mediante un acuerdo de gran trascendencia por lo que significa una respuesta unitaria para afrontar la crisis financiera global. Rajoi tuvo que acudir a Moncloa y apoyar las medidas a pesar de la cantinela de Montoro días pasados preguntándose, ¿a qué vamos a ir a la Moncloa? ¿A contar parados?. No es serio lo que hace el señor Montoro como responsable del área económica del PP. Pero es que al día siguiente del acuerdo de Zapatero y Rajoi nos encontramos a una diputada del PP en el turno de preguntas de los miércoles diciendo que Zapatero no ha tomado ninguna medida, hace de don Tancredo ante la crisis, ha engañado al pueblo, está de vacaciones, etc, etc,. El PP es un partido que por más que se lave la cara no es capaz de hacer una oposición responsable porque las maneras de la descalificación permanente e insultante, cuando están arraigadas, no se cambian de la noche a la mañana. El último hallazgo estratégico de sus asesores consiste en situar al PSOE como un partido defensor de los grandes intereses bancarios y que obnubilados por esta nueva tarea histórica nos hemos olvidado de los obreros, de los parados, de las familias y de las Pymes. Todo un hallazgo.
El PNV ha sabido jugar bien sus bazas. Ha encerrado al radical Ibarretxe en Ajuria – Enea, y se ha empeñado en demostrar que es un partido pragmático, consciente de la crisis que vivimos y del impacto negativo que una devolución de los presupuestos en estas circunstancias tendría en la economía del país. Han planteado un acuerdo no excesivamente caro en cuanto a la transferencia de Ciencia e Investigación. Con su apoyo a los presupuestos se han convertido en el partido que garantiza la estabilidad parlamentaria, al menos, por el momento.
Los socialistas tenemos algún problema. Hemos combatido con acierto el ataque de la inanidad y el tancredismo ante la crisis. Los españoles hoy saben que la crisis es internacional aunque con peculiaridades españolas. Rodríguez Zapatero ha desempeñado un papel importante en la construcción de una respuesta europea. Sin embargo, un porcentaje no desdeñable de españoles piensa que no dijimos la verdad durante la campaña electoral. Por tanto hay que hacer un esfuerzo en explicar que en ese momento estábamos creciendo al 3%, que los datos eran buenos, y que esta crisis ha tenido y tiene una amplia zona de opacidad para los poderes políticos que ha hecho imposible un diagnóstico certero por adelantado. A todo esto hay que añadirle que una de las características de la actual crisis financiera ha sido la vertiginosa rapidez con que se ha producido su agravamiento. Aún hoy en día es difícil hacer vaticinios sobre su duración. Por tanto es necesario transmitir a los ciudadanos que en todo momento el gobierno ha actuado de acuerdo con los datos de que disponía.
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