Saltar a navegacin

Del G-20 a África. 14 Abril 2009

Posteado por Benegas en : Siglo, Sin categoría , trackback

En los últimos días toda la atención mundial ha estado centrada en la reunión del G-20 en Londres, y en la Cumbre de la OTAN en Praga. Dos reuniones de sumo interés, una como respuesta unitaria a la crisis económica internacional que padecemos, y la otra porque se ha constatado la dimensión de los cambios de la política exterior de USA que pretende introducir Obama, entre otros la transformación de la OTAN en una organización preventiva de conflictos más que defensiva. Ambas reuniones también han servido para recuperar la normalidad de las relaciones entre USA y España. Desde un punto de vista personal creo que los eventos también han supuesto un éxito político para José Luis Rodríguez Zapatero.

Sin embargo el  objetivo de estas líneas es otro. El lujo de la reunión de Londres contrasta con el abandono de África, de ese continente en el que a modo de maldición se agrupan, se acumulan todos los males imaginables, hambre, pobreza, falta de agua, enfermedades pandémicas, malaria, sida, desertización imparable, genocidios como el de Carfur, nueva piratería, etc. El grito de dolor y de  desesperación que emerge del continente, si tuviéramos la sensibilidad necesaria, sería insufrible para cualquier ser humano. Sin embargo África no ocupa ni, en nuestras preocupaciones ni en nuestras reflexiones o iniciativas, el lugar que se merece. No deberíamos olvidar que durante muchos años en el lenguaje político peyorativo europeo hemos pertenecido al continente, “África empieza en los Pirineos”.

En este contexto es de agradecer que, coincidiendo con la Cumbre de Londres,  en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Ángel Lossada hiciera públicas las líneas básicas del segundo Plan África del Gobierno. Se trata de imprimir un carácter estratégico a la relación de España con África, superando una política que en el pasado estuvo demasiado centrada en Guinea y el Sahara en una etapa, y en el Magreb en otra. Es preciso dar una prioridad de nuevo cuño a nuestras relaciones estableciendo un marco  de nueva vecindad y  una asociación con África que nos permita compartir sus problemas y coadyuvar a sus soluciones.

En los últimos años nuestra presencia en el continente africano ofrece logros importantes. Se han creados seis nuevas embajadas, oficinas técnicas de cooperación , y una dirección general dentro de la Secretaría de Estado de Exteriores. España es hoy el primer país donante de fondos a la Unión Africana. Un tercio de la cooperación española, que se ha incrementado sustancialmente con el objetivo de alcanzar el 0,7 del PIB al final de la legislatura, se vierte en África.

Según el documento Plan África II, 22 países con índices de desarrollo más bajos están en esta región, siendo el último Sierra Leona (que ocupa el puesto 177), y le acompañan Burundi, Malawi, Congo, Tanzania y Níger. La esperanza de vida más corta se sitúa en Zambia (40,5 años), Swazilandia (40,9 ) y Zimbabwe (40,9). La Malaria causa más de 1 millón de muertos al año, la mayor parte niños y adolescentes. En África subsahariana más de 2,3 millones de personas mueren víctimas del Sida. España está haciendo un esfuerzo importante en la lucha contra la Malaria y el Sida. Es destacable el empeño del Hospital Clínico de Barcelona que junto al Ministerio de Salud de Mozambique desarrollan una nueva vacuna más eficaz para la protección de niños y adolescentes. También en Guinea Ecuatorial el Instituto de salud Carlos III tiene una relevante actividad en materia de investigación. España, por su ejemplo y trayectoria tiene el deber moral de liderar la cooperación internacional en la lucha contra la Malaria y el Sida en África.

Me ha sorprendido el dato fundamentado en el informe del Banco Mundial (2007) “Migración en África”, que las personas que optan por la emigración hacia Europa y América del Norte tienen más recursos que las que emigran hacia otros países africanos. Y lo más relevante: “Las poblaciones más pobres de estos países no emigran”, se mueren habría que añadir.  La emigración interna dentro del continente es muy superior a la externa, y con un fuerte incremento de mujeres.

Es preciso, tal y como se contempla en el Plan África II establecer una amplia concertación bilateral y multilateral sobre los problemas migratorios potenciando la contratación en origen y combatiendo a las mafias organizadas. La vigilancia por el respeto de los derechos humanos debe ser permanente así como la lucha por la igualdad de género, combatiendo la violencia y la marginación que se ejerce contra las mujeres africanas, y las prácticas intolerables como la ablación de clítoris, los matrimonios de niñas, el comercio sexual  o la fístula obstetricia. Desde esta perspectiva, el gobierno a través de su Vicepresidenta ha tomado iniciativas de dimensión regional muy interesantes. El grito de sufrimiento de África no puede ser ignorado por España.

Comentarios

Lo sentimos; los comentarios estn cerrados para este post