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Analfabetos e inquisidores 3 Noviembre 2009

Posteado por Benegas en : Siglo , trackback

Analfabetos e inquisidores.

 

 

En política se puede ser duro pero con un lenguaje contenido, midiendo siempre la línea donde se sitúa lo chabacano o lo intolerable. A lo primero asistimos todos los días, el debate político actual dista mucho de la argumentación sólida y habitualmente discurre por la descalificación vulgar y demagógica buscando titulares de prensa. A esto estamos acostumbrados, pero Mariano Rajoy, de vez en cuando, traspasa lo tolerable. Ya lo hizo en la legislatura pasada en diversas ocasiones, siendo la más sonada aquella en que acusó a los socialistas de “traicionar a los muertos del terrorismo”. En el último debate sobre el Estado de la Nación, en un momento de ofuscación grave y mirando fijamente al grupo socialista nos dijo: “Es que ustedes no saben leer”. Surgió de sus interioridades el más deplorable señoritismo caciquil  y clasista que campeó por sus anchas, en otros tiempos,  en las zonas más desfavorecidas de nuestro país. “Uds, no saben leer”. Les han votado más de once millones de españoles pero no saben leer. Desde mi punto de vista, en ese mismo momento el Sr. mariano Rajoy  perdió definitivamente el debate. Hasta sus propios compañeros de escaño vinieron a pedir disculpas. El líder de la oposición no puede espetar  a 169 Diputados del Congreso que no saben leer.

 

Con ocasión de la campaña para elegir el Parlamento Europeo se ha referido a los “Inquisidores del Siglo XXI”.  Rajoy no menciona al Partido Socialista ni a los jueces, pero es obvio que alguno era el destinatario de su exabrupto, y posiblemente ambos. Es una manera bastante burda e inusitada de defender la inocencia de sus compañeros imputados. Desde el punto de vista de la judicatura es patente que el Partido Popular no está respetando la autonomía judicial. Los ataques a Garzón y a cualquier juez que les investigue están fuera de lo tolerable y el Consejo del Poder Judicial debería salir al paso defendiendo el ámbito de la independencia que deben tener los jueces, rechazando la presión política que pretende  condicionar su capacidad de enjuiciamiento. El derecho procesal  penal tiene suficientes cauces y recursos para garantizar  una instrucción limpia si los jueces se extralimitan en sus funciones y quedan ámbitos de actuación para que se investigue por qué un sumario secreto es noticia diaria en los medios de comunicación vulnerándose la presunción de inocencia.

 

Si la apelación de Rajoy a los Inquisidores del Siglo XXI  era referida al Partido Socialista, un partido que de sus 130 años de historia ha vivido más tiempo perseguido y proscrito, precisamente por los herederos políticos de la inquisición, que en libertad, estamos ensuciando la política de un modo muy peligroso cual es la excitación de los peores instintos de la derecha extrema que Rajoy sabe  que también forman parte de su partido. El Partido Socialista  no ha sacado a la luz ninguno de los “escándalos políticos” que afectan al PP en Madrid y Valencia. Ahora bien, una vez conocidos por los medios de comunicación, y además siendo oposición en las dos comunidades mencionadas tiene derecho a que se esclarezcan los hechos y se depuren responsabilidades políticas si las hubiere. En este país sí hubo una conspiración inquisitorial, confesada por sus organizadores, y fue contra Felipe González al que no se le podía ganar en buena lid en las urnas y se decidió que todo valía para que el Partido Socialista perdiera el poder, lo cual no quiere decir que en aquel entonces datos objetivos de la realidad no facilitaran la operación. Por lo tanto Sr. Rajoy sabemos leer, no somos la inquisición y conocemos muy bien, por nuestra historia,  lo que es ser perseguidos hasta el fusilamiento, la cárcel y el exilio.

 

A mis compañeros socialistas de Madrid y Valencia que están viviendo directamente asuntos que tienen muy mal cariz les recomendaría prudencia y ponderación. Sé que es difícil encontrar un equilibrio entre el respeto al principio  de presunción de inocencia y el cumplimiento de la obligación  de controlar al gobierno que toda oposición tiene. No es fácil sobre todo cuando se contempla que el partido al que pertenecen los denunciados trata de obstaculizar la acción de la justicia y celebra actos de exaltación de los imputados. En todo caso como socialistas debemos preservar  los principios constitucionales entre los que se encuentra la presunción de inocencia exigiendo al mismo tiempo la mayor celeridad en el esclarecimiento judicial de las responsabilidades pertinentes, para actuar políticamente en su consecuencia.

 

 

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