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Mirando a Francia. 3 Noviembre 2009

Posteado por Benegas en : Siglo , trackback

Mirando a Francia.

 

Recientemente Sarkozy ha inaugurado una nueva “prerrogativa presidencial” – así lo conceptúa Le Figaro -  compareciendo ante los parlamentarios franceses en Versalles, circunstancia que no se producía desde 1.848, y pronunciando un importante discurso al que quiero prestar atención por diferentes razones.

 

Sarkozy no hace consideraciones sobre la duración de la crisis. “La crisis no ha acabado. No sabemos cuando terminará”. Me parece esta posición más sensata que hacer vaticinios sobre una crisis cuya solución no depende exclusivamente de la política. El discurso pronunciado en Versalles tiene bastantes concomitancias con mensajes centrales de Rodríguez Zapatero sobre la necesidad de una especial atención a los más débiles, a los más desfavorecidos a la hora de afrontar la recesión económica. “Debemos proteger a nuestros conciudadanos más frágiles, a los que más sufren” (…) “La exclusión puede ser la consecuencia más grave de esta crisis” “Debemos hacer todo lo posible para evitar que las víctimas de la crisis se conviertan en excluidos que no podríamos después reinsertar en la economía y en la sociedad. La idea según la cual nosotros podríamos salir dejando a una parte de los franceses en el borde del camino, es una idea injusta y es una idea falsa.” Es evidente que Sarkozy está ocupando en relación con la crisis un espacio político que desde la derecha invade parte de los principios y valores de la izquierda.

 

Sarkozy descarta las políticas de ajuste riguroso y opta por alternativas expansivas. “Cada vez que hemos hecho políticas de rigor nos encontramos a la salida de la crisis con un menor crecimiento, más impuestos, más déficit y mas desempleo”. El Presidente de Francia no ignora y afronta el problema del incremento del déficit público. Me parece una de las partes más originales de su discurso. Sarkozy no afronta el problema de déficit como si fuera algo unívoco y homogéneo y distingue tres componentes del mismo:

 

“Hay un déficit muy nocivo que es el compuesto por malos gastos, derroches, exceso de burocracia, gastos de funcionamiento muy elevados. Este déficit estructural debe ser llevado a cero mediante reformas valientes”. “Otro déficit es el imputable a la crisis, a la disminución de ingresos y al aumento de los gastos sociales. Este déficit es un amortiguador social y permite limitar los efectos de la crisis.”  Finalmente “exite un déficit que financia los gastos del porvenir, educación, investigación, medio ambiente” (…) Sarkozy sostiene que estos gastos son de primera necesidad, totalmente prioritarios porque en caso contrario supondría quedarse al margen de la nueva globalización que se va a construir a la salida de la crisis.

 

“La pérdida de inteligencia, de talentos, es el peor de los despilfarros de un país.” Sarkozy plantea recurrir a la emisión de deuda pública para afrontar los gastos que suponen las “inversiones del porvenir”.  En relación con el déficit Sarkozy también introduce la reflexión sobre la calidad del gasto público. Cuando no se aportan recursos suficientes para luchar contra la exclusión. “Cuando no se quiere invertir en las escuelas  de segunda oportunidad, cuando no hay nada que proponer entre los 16 y los 18 años a los jóvenes que salen de las escuelas sin diploma, sin formación, sin perspectivas, cuando se abandonan a su suerte los niños difíciles que se encuentran de facto excluidos del sistema escolar antes de haber terminado su periodo de escolarización obligatoria, cuando todo esto sucede no se está abordando gasto público. Se sientan las bases de un considerable aumento de los gastos futuros porque se pagará muy cara esta des – socialización.”

 

El Presidente de Francia también apunta los contenidos de un posible pacto  social en relación con la extensión de los contratos a tiempo parcial y el de “transición profesional”, la necesidad de establecer como obligatoria la formación profesional de reinserción mientras se cobra el seguro de desempleo, y la reforma del sistema de pensiones. Señala que debe producirse un acuerdo social en estos temas. 

 

“Nada será como antes”. Una crisis de esta amplitud siempre produce una convulsión profunda. No se puede asistir a una catástrofe de esta naturaleza sin poner en cuestión, las ideas, los valores y las decisiones que han conducido a este resultado. Todo se pondrá en cuestión, se van a desmontar los dogmas y las certitudes. La crisis nos va a facilitar ser más libres para imaginar un porvenir diferente”.

 

Esto son reflexiones que tienen su interés y demuestran, además, que, aunque tienen menos desempleo en Francia están debatiendo sobre cuestiones bastante similares a nuestros problemas.

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