Realidad del socialismo europeo. 3 Noviembre 2009
Posteado por Benegas en : Siglo , trackbackRealidad del socialismo europeo.
El socialismo democrático ha salido bastante mal parado de las elecciones europeas con la excepción española. Muchos analistas buscan la explicación en la falta de proyectos de izquierda que se impongan a los conservadores europeos y sean más atractivos para los ciudadanos. Mi opinión es que el retroceso se produce por la crisis orgánica interna de los grandes partidos socialistas de los principales países de Europa. Los razonamientos siguientes pretenden desarrollar esta idea.
El PSF, sólo fue liderado, dirigido y mantenido unido por Mitterrand. Desde su desaparición nadie ha conseguido un liderazgo fuerte en el partido. Sus sucesores no han podido con una estructura interna, que más que de corrientes es de facciones lideradas por personalidades, los llamados “Elefantes”, que han sustituido una estructura organizativa territorial por los personalismos desmesurados sostenidos por sus pasados relevantes en la gobernación de Francia. Los militantes tienen que apuntarse a la facción de algún “elefante” para poder desarrollar algún papel en PSF. La debilidad de los liderazgos es percibida por la sociedad francesa hasta el punto de que relegaron a Lyonel Jospin a ser el tercero en unas elecciones presidenciales. Parecía que Segolene Royal, que transmitió un mensaje de aire nuevo y renovación del socialismo francés, podía conseguirlo pero sucumbió ante un potente Sarkozy y el boicot de un sector importante de su partido. El PSF cometió el gran error de permitir que destacados dirigentes, entre los que se encontraba Laurent Fabius, preconizara el no en la ratificación de la Constitución Europea. El desconcierto entre los militantes y votantes fue total. Sarkozy ha agudizado la crisis del PSF nombrando destacados socialistas para relevantes cargos como es el caso de Bernard Kouchner, Ministro de Exteriores, Michel Rocard Presidente de la Comisión para la Reforma de la Educación, etc. Martine Aubry, hija de Jacques Delors, ganó por un apretado margen de votos la secretaria general frente a Segolene Royal. Creo que si no cambian las estructuras internas liquidando las “corrientes personalistas” su tarea de reconstruir un PSF fuerte y unido tiene pocos márgenes de éxito.
El laborismo inglés vivió el esplendor de la tercera vía de Tony Blair y de la des-sindicalización del partido. Sin embargo, la tercera vía fue desdibujándose socialmente aunque la brillantez dialéctica de Tony Blair la mantuvo capeando con cierto éxito los ataques del ala izquierda de su partido. Pero cuando la tercera vía murió definitivamente fue cuando Tony Blair se abrazó a Bush y secundó todos sus desafueros y decisiones erráticas que culminaron en el abrazo de Las Azores y la invasión de Irak. La fortísima influencia de los sindicatos en el laborismo inglés limitaba de manera inapropiada la autonomía política del partido pero la des – sindicalización le ha restado muchos apoyos sociales. La renuncia de Tony Blair a favor de Brown, les privó, además de, la brillantez de su dialéctica para defender sus posiciones. El laborismo inglés puede cosechar el peor resultado de su historia en las próximas elecciones generales en Gran Bretaña.
El SPD tuvo dos grandes lideres después de la Segunda Guerra Mundial. Willy Brandt y Helmut Smitht. Después de ellos no surgió ningún líder, no ya de su altura lo cual era difícil, sino que se aproximaron a ellos para dirigir esa gran formación política que fue la socialdemocracia alemana. No acertaron ni en los discursos, ni en los proyectos políticos. Se diluyeron también en peleas internas. Con el liderazgo de Sroheder parecía que se recuperaba su presencia en la vida política alemana pero no supo explicar los costes y sacrificios que la anhelada reunificación de las dos Alemanias suponía y tampoco consiguió sujetar en el proyecto el inquieto Oskar Lafontaine con audiencia innegable en sectores de la izquierda alemana que se perdieron con su salida del SPD. El socialismo alemán, como el francés, buscan un líder que no encuentran. La gran coalición con la CDU, buena para Alemania, ha difuminado su proyecto político como sucede habitualmente cuando se es el segundo partido de una coalición.
En Italia la izquierda vive un desconcierto permanente. La liquidación del gran PCI que alcanzó sus mayores glorias con Berlinguer y su compromiso histórico, y la desaparición del Partido Socialista Italiano dirigido por el hábil Craxi, hasta que la operación manos libres y la financiación ilegal del partido acabó con su carrera política, ha tenido como consecuencia que la izquierda italiana no consiga su estructuración política ni sea una alternativa creíble al controvertido Berlusconi que parece conseguir con su peculiar modo de entender la política, que sorprendentemente una parte importante de la sociedad italiana le siga votando.
Como se comprenderá con este panorama de los partidos socialistas de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, el resultado de los socialistas europeos no podía ser otro.
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