Sobre el paro en España. 3 Noviembre 2009
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Desde hace tiempo no entiendo porqué, para hablar con rigor del mercado laboral en España, no se utilizan como datos más fehacientes el de población ocupada y el de afiliaciones a la seguridad social y seguimos empleando los de población activa y tasa de desempleo que son menos rigurosos, sobre todo en épocas de crisis. Trataré de argumentarlo.
La muestra de población activa (EPA) es una investigación por muestreo de periodicidad trimestral dirigida a la población que reside en viviendas familiares del territorio nacional y cuya finalidad es averiguar las características de dicha población en relación con el mercado de trabajo. Es decir es una encuesta. En épocas de crisis la población activa tiende a incrementarse porque personas que no habían pensado en trabajar en épocas de bonanza, fundamentalmente mujeres dedicadas al hogar y estudiantes, ante una situación crítica como lo es la pérdida del empleo del cabeza de familia manifiestan su voluntad de trabajar engrosando la población activa. Como consecuencia de esta circunstancia se incrementa la tasa de desempleo, entendiendo por ésta el porcentaje que resulta de dividir la población desempleada entre la población activa, y el resultado multiplicarlo por cien con el objetivo de obtener el porcentaje de desocupación.
Por el contrario, la población ocupada la componen las personas de 16 o más años que trabajan a cambio de una retribución (salario, jornal, beneficio empresarial, etc) en dinero o en especie. También son ocupados los que teniendo trabajo han estado temporalmente ausentes del mismo por enfermedad, accidente laboral, vacaciones, etc. Las oscilaciones a la baja de la población ocupada durante un periodo determinado ofrecen un dato más real del desempleo que los otros métodos para calcularlo. Cuántos trabajaban antes y cuántos trabajan hoy. Ese es el dato relevante.
Pues bien, desde esta perspectiva la población ocupada que tiene trabajo en España, ha pasado en números redondos de 14 millones y medio en el año 2000, a 17 millones en el 2004, 20 millones y medio en 2007, cayendo según datos de mayo de 2009, a 18 millones y medio de residentes en España que trabajan. En su consecuencia, debemos ser conscientes de que habiendo sufrido una importantísima destrucción de empleo en el último año y medio, hoy en España hay un millón y medio de ciudadanos más que en el año 2004 que trabajan. La afiliación a la Seguridad Social ha descendido a 18.103.487 según datos de mayo de 2009, manteniendo todavía tres millones de afiliados más que en el año 2.000. Las cifras actuales de paro son gravísimas, aunque los efectos sociales del nivel que hemos alcanzado están de alguna manera amortiguados por la amplia cobertura del desempleo, pero a pesar de estos datos negativos y preocupantes debemos también pensar, para no amargarnos más la existencia, que hoy trabajan en España y cotizan a la Seguridad Social cerca de cuatro millones más de ciudadanos que en el año 2.000. Por cierto, no todo el paro actual se puede atribuir a este gobierno, el año 2.004 terminó con 2.200.000 parados.
Últimamente aparecemos en todos los índices de no sé cuántas cosas que se publican como los peores del mundo mundial. Somos los que más fracaso escolar tenemos, los que más consumimos cocaína, los que más vamos a tardar en salir de la crisis, y los que más empleo destruimos. Hablar mal de España, salvo en relación al deporte porque los resultados son incontestables, está de moda. Es muy simplista decir, sin más, que somos los que más empleo hemos destruido en poco tiempo si no se añade que hemos sido el país del mundo que más emigrantes ha acogido en los últimos año. Hemos sido los que más emigrantes hemos recibido y los que más empleo hemos creado en los últimos años. La población residente en España ha pasado de 40.847.371 personas en el año 2.0001 a 46.6 millones en 2009, un crecimiento espectacular y no por cierto por nuestro índice de natalidad.
El número de extranjeros empadronados en los ayuntamientos a 1 de marzo de 2009 según el INE fue de 5,6 millones, un 12% de la población total. En el año 2.000 eran 895.720. Este país ha acogido a cerca de cinco millones de ciudadanos de otros países en una década, proporcionándoles sanidad, escuela para sus hijos, y trabajo para muchos de ellos. El acceso al mercado de trabajo en buena medida se ha producido en aquellos sectores de trabajo no muy aceptados por la población nacional, y muchos encontraron empleo como consecuencia de la llamada “burbuja inmobiliaria” que fue una gran fuente de trabajo para la gente que huyendo del hambre de sus países pensaron en España para recuperar su dignidad humana. La burbuja se pinchó y a la misma velocidad que se desarrolló el colapso se produjo ese gran incremento del desempleo. Esperemos que las medidas adoptadas por el gobierno den su fruto y volvamos a crear empleo para todos los residentes en España, nacionales y extranjeros.
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