¿Recuperación sin creación de empleo?. 9 Marzo 2010
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosDada las características de la crisis que estamos padeciendo el escenario más probable es que salgamos de los crecimientos negativos e iniciemos la recuperación sin que ésta tenga efectos inmediatos sobre el empleo, incluso que la destrucción de puestos de trabajo, desde luego a un ritmo mucho más moderado que en meses anteriores, se prolongue algún tiempo.
En el caso español este es el escenario más probable porque se va a producir la recuperación económica sin que el nuevo modelo económico que reduzca el peso de la construcción en nuestro crecimiento, impulsa el desarrollo de sectores de innovación tecnológica, capital humano mejor formado, e iniciativas en otros ámbitos que aumenten nuestra competitividad, haya tenido tiempo para implantarse. Si cerca de millón y medio de personas en paro provienen del sector de la construcción es muy difícil, en las actuales circunstancias, que puedan ser derivados a trabajos en otros sectores por mecanismos exclusivamente del mercado. Además, es probable que en el sector industrial continúen los ajustes de plantilla para reducir los costes de producción.
Es cierto que crecer económicamente es condición necesaria para crear empleo. Pero también es verdad que no todo crecimiento crea empleo “Si creces el trabajo llegará” esta es la idea imperante contestada de algún modo por Paul Krugman cuando señala que “realmente no tenemos una política laboral: tenemos una política del PIB. La teoría es que estimulando el gasto general podemos hacer que el PIB crezca más deprisa, y eso inducirá a las empresas a dejar de despedir trabajadores y a volver a contratarlos. La alternativa serían unas políticas que abordasen el problema del paro de forma más directa”.
Ha llamado la atención el hecho de que Alemania con una caída de hasta el 6% de su crecimiento haya tenido menor destrucción de empleo que otros países. Este dato no le es ajeno a Krugman que es partidario de “unas políticas que apoyen el empleo en el sector privado. Dichas políticas podrían ir desde normas laborales que disuadan de despedir a gente hasta incentivos económicos para las empresas que contraten trabajadores o bien reduzcan la jornada para evitar despidos” Es lo que los alemanes han hecho dice Krugman a través de un plan de trabajo de horario reducido que ofrece subvenciones a las empresas que reduzcan la jornada de los trabajadores en lugar de despedir. El gobierno español ha anunciado que va a plantear esta posibilidad en el curso de las conversaciones con empresarios y sindicatos.
Sarkozy en Francia está proponiendo un plan para los jóvenes menores de 25 años afectados por la crisis. No es generalista sino que atiende circunstancias concretas. Jóvenes que han trabajado dos años con contratos temporales que no han sido renovados. Jóvenes que habiendo trabajado dos años, están en paro y quieren completar su formación. En definitiva estás propuestas lo que pretenden es mantener a la gente en el circuito laboral o en el de la formación antes de que estén inactivos engrosando las cifras del desempleo. El dinero que necesitan estas políticas, incluida la de subvencionar la disminución del horario, lo compensa el Estado, al no tener que pagar el desempleo a las personas afectadas en el caso de que no se adoptaran.
Si en España vamos a acabar destinando cerca de 40 millones para el pago del desempleo y su ampliación, imaginen los programas y proyectos que se podrían subvenir sólo con una parte de esta cantidad. Además, el que en una sociedad como la española con el nivel de desempleo que tenemos haya determinados puestos de trabajo que no se cubren, sólo se puede explicar por el hecho de que la gente entre cobrar el desempleo o aceptar un trabajo de los que no son muy gratos por un salario equivalente opta por la primera alternativa.
Nuestro gobierno ha adoptados programas y medidas que han impedido más destrucción del empleo, como las ayudas al sector del automóvil, o lo han creado como el Plan E que por cierto termina en diciembre. Creo que hay que seguir en esta línea, ¿por qué no un plan para los jóvenes como en Francia? ¿por qué no pensar medidas que ayuden a la venta de las ochocientas mil viviendas terminadas pero no vendidas que, entre otras cosas, impiden la reanimación del sector de la construcción que redimensionado es necesario en España para crear empleo? Lo mismo que se ha hecho con el sector del automóvil cabría hacerlo adoptando algunas medidas de choque para reanimar el sector de la construcción, por ejemplo con la suspensión del IVA durante seis meses en la compra de inmuebles como ha hecho Brown en Gran Bretaña.
Pesimismo en torno a Oriente Próximo.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosRecientemente he formado parte de una delegación de la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados que ha visitado Israel y Palestina manteniendo entrevistas con relevantes autoridades de ambas partes. La vuelta a Madrid estuvo marcada por una impresión pesimista sobre la situación actual. Es imposible que israelitas y palestinos logren un acuerdo de paz por sí mismos si la Comunidad Internacional no ejerce una presión muy fuerte, sin vacilaciones, con un método claro y un proyecto definido sobre las bases en las que fundamentar la paz en la región.
La impresión percibida es que las autoridades israelitas no están especialmente preocupadas por el problema Palestino. Desde la fundación del Estado de Israel sus gobernantes, no importa su signo político, viven obsesionados, sin que les falte razón, por su seguridad y supervivencia. Hoy su principal problema e inquietud proviene de Irán que ha preconizado públicamente la destrucción del Estado judío, y que pudiera lograr la fabricación de armamento nuclear. Siendo esta circunstancia muy determinante de las preocupaciones israelitas, no lo es menos la creciente injerencia e influencia iraní en Hezbolá y Hamas a partir del suministro de armamento y financiación económica muy significativa. Este extremo es ampliamente confirmado por los dirigentes de Al Fatah hasta el punto de asegurar que cada vez que se producen pasos importantes para la reconciliación palestina éstos son interferidos negativamente por Irán.
A esta influencia atribuyen que en última instancia Hamas no suscribiera el documento elaborado por la mediación egipcia para la reconciliación nacional palestina. Irán trata de impedir por todos los medios que Hamas de el paso hacia una fórmula de paz que implique la existencia de dos Estados y por consiguiente el reconocimiento explícito del Estado de Israel. Esta situación tiene como consecuencia inmediata que cuando se habla de paz en la región los políticos israelíes aduzcan como uno de los escollos para avanzar en un diálogo constructivo la división del pueblo palestino y la representatividad limitada y debilitada de Al Fatah y de su principal líder, una vez desaparecido Arafat, Mahmud Abbas. Unos lo invocan como un dato objetivo de la realidad y otros, los que no quieren reconocer el derecho de un Estado para el pueblo palestino, lo utilizan para negar legitimidad a esta aspiración y entorpecer cualquier aproximación en este sentido.
Es cierto que en medio de este panorama desalentador se ha producido un acontecimiento positivo. Netanyahu ha dado el paso, por primera vez, de reconocer que la solución puede pasar por el establecimiento de dos Estados independientes como fórmula de solución al conflicto. Todos los problemas que implica esta vía, delimitación de fronteras, asentamientos, derecho de retorno de los refugiados, desmilitarización, etc., quedan en la indefinición y constituyen problemas pendientes para que la fórmula cobre carta de naturaleza y pueda convertirse en una realidad. Ahora bien este cambio de posición de Netanyahu , ¿es táctico dilatorio o por el contrario obedece a un convencimiento sólido y sincero sobre una fórmula que propicie un camino hacia la paz definitiva? La duda surge cuando esta declaración es acompañada de una intensificación sin precedentes de nuevos asentamientos en los territorios ocupados. En opinión del primer ministro palestino este incremento puede convertir en inviable el planteamiento de dos Estados independientes.
En el ámbito palestino la desmoralización y la desesperanza es un sentimiento generalizado lo mismo que la advertencia, para quien quiera oírles relativa a que una situación como la actual sólo beneficia a Hamas y puede ser caldo de cultivo de nuevos brotes de violencia. Desde los acuerdos de Oslo, “los moderados” no han podido ofrecer a sus ciudadanos resultados prácticos positivos y tangibles. Varias son las causas que a partir de esta situación de ánimo han llevado a Mahmud Abbas, a anunciar que no se presentará a la reelección. El cambio de posición de USA en relación con la detención total del desarrollo de nuevos asentamientos situado en la hoja de ruta por la administración Obama como condición previa. Hillary Clinton ha cambiado la posición anunciando que no situará la detención de los asentamientos como condición imprescindible para reanudar con garantías las conversaciones entre las partes. El mediador George Mitchell ha transmitido a las autoridades palestinas que le ha sido imposible conseguir de Israel la paralización de los asentamientos. Este mensaje es interpretado por las autoridades palestinas como una falta de voluntad por parte de USA ante el gobierno israelí y un refuerzo de la autonomía judía para implicarse en relación con su alidado americano. USA no termina de dejar de ser un aliado de una parte un vez de convertirse en árbitro activo del conflicto. Para los palestinos las esperanzas depositadas en Obama comienzan a esfumarse. Insisten una y otra vez en que no pueden iniciar un diálogo en un escenario en que se está produciendo un incremento inusitado de los asentamientos. “Sería – comentan – un suicidio para cualquier líder árabe que lo intentara en estas condiciones”.
La otra causa de la desmoralización de los palestinos pragmáticos es Hamas, su radicalización, y su creciente poder armamentístico y financiero en virtud de la injerencia intensa de Irán en el Oriente próximo. Como se ha mencionado Hamas no ha firmado el documento egipcio sobre las bases de la reconciliación palestina. Ante la convocatoria de elecciones para el próximo febrero hecho por el Presidente Abbas ha anunciado que no participará en las elecciones. Como consecuencia de este anuncio la realidad es que Al Fatah considera de manera negativa la celebración de elecciones en una parte del territorio y no en Gaza. Entienden que sería la consumación de dos gobiernos palestinos de facto. Prefieren que no haya elecciones, lo cual refuerza el poder de Hamas que puede condicionar las decisiones de la Autoridad Palestina hasta el punto de boicotear unas elecciones. La expansión de los asentamientos, la “traición de Obama”, y la actitud radical de Hamas es lo que ha inducido a Abbas a anunciar, a pesar de las presiones recibidas en contra, incluido Simón Peres, que no se presentará a la reelección. De consumarse esta decisión significaría una crisis de liderazgo de la causa palestina y la consolidación de la teoría israelí de que no tienen interlocutor válido para abordar un proceso de paz.
Esta es la situación que va a tener que afrontar la Presidencia española de la Unión Europea que por otra parte ha situado el impulso del proceso de paz en el Oriente próximo como una de sus prioridades. La papeleta no es fácil. Creo que el primer objetivo de la presidencia española sería desbloquear la situación actual para lo cual se requiere la definición de una metodología clara para afrontar el proceso de diálogo. Sabemos que en una negociación de estas características la metodología afecta a los problemas de fondo. Me atrevo a mencionar algunas cuestiones, empezando por los interlocutores, distinguiendo entre los directos, los de influencia decisiva, y los necesarios en una solución final. Los directos son obvios, Israel y Palestina, los de influencia decisiva los integran el cuarteto, es decir, USA, Europa, Rusia y Naciones Unidas, y los necesarios en una solución final serían, entre otros, Siria, Egipto, el Líbano, Turquía e Irán. Es imposible desde mi punto de vista que las partes directamente afectadas puedan por sí mismas llegar a un acuerdo. Habría que operar en estos tres ámbitos por círculos concéntricos complementarios. Un último comentario sobre este tema, USA debería estar sometida a acuerdos colegiados del cuarteto. Segunda cuestión metodología , ¿se admiten o no cuestiones previas?. Se puede aceptar que no existan pero en el bien entendido que la primera fase de la negociación tiene un primer punto que es la detención por parte de Israel de los asentamientos en los territorios ocupados y la decisión no puede ser otra que la paralización de los mismos. Es decir no es condición previa, pero sí necesaria en el momento del inicio del diálogo. Tercera cuestión la agenda de los temas a tratar debe establecerse tomando como punto de partida que la solución pasa por el establecimiento de dos Estados independientes. Aceptado este planteamiento queda un listado muy amplio de problemas por resolver. Quiero insistir en que el primer acuerdo debe ser sobre una metodología clara que permita el inicio del diálogo y las pautas a seguir. Si lo consiguiera la Presidencia española, que tiene buenas condiciones para ello, sería un paso muy importante para comenzar a poder hablar de una paz posible en Oriente próximo.
Herejes
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosSoy agnóstico a mi pesar y a ello contribuye con tenacidad diaria una jerarquía eclesiástica que padece un profundo anquilosamiento desde el que se permiten afirmaciones graves sin ningún tipo de pudor y máxima tranquilidad y todo bajo el amparo del paraguas celeste que supone hablar en nombre de Cristo, de Jesús o de Dios. Tiene uno la impresión de que el sacrificio de la crucifixión ha servido de poco para el aparato eclesial español. Lo que ocurre en la Iglesia Católica española no tiene parangón en el mundo civilizado. Nadie ha llegado tan lejos. Ha supuesto una losa permanente en la historia de España la presencia de una jerarquía eclesial tan recalcitrante y lo más grave es que no se han contagiado ni un ápice de la modernización y democratización de España. Esta situación choca con nuestra otra realidad, el país que más misioneros y misioneras aportamos para atender problemas en los países más pobres, conflictivos y menos desarrollados del mundo y que con su dedicación y abnegación merecen el máximo respeto. Significan el único aire puro que se respira en una Iglesia anclada todavía en la Edad Media. No puede entenderse de otra manera la acusación de “ser cómplices de asesinato” para aquellos diputados que apoyen la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, actualmente en discusión en las Cortes. Otros Obispos nos llamaron herejes, y la Conferencia Episcopal ha concluido en un documento oficial señalando que “quien apoye, vote, o promueva esa Ley, está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión. Quitar la vida a un ser humano es contradictorio con la fe católica, quienes contribuyan en ello están en la herejía y, por tanto, excomulgados”. Luego matizan y dice que estarán “en una situación objetiva de pecado y no podrán comulgar” ¿Pero qué Iglesia es esta? Entiendo que estén en contra del aborto (mejor interrupción voluntaria de embarazo) y se dirijan a sus seguidores para que no lo practiquen. Pero de ahí a calificar de herejes a los representantes democráticos del pueblo que libremente optan por una decisión en el parlamento, nos retrotrae a la Edad Media, es un injerencia inadmisible de la Iglesia en el funcionamiento democrático, y demos gracias el Señor porque no existe la Inquisición y no disponen del instrumento adecuado y necesario para que sus señorías acaben en la hoguera.
No puedo entender como los católicos españoles pueden permanecer silenciosos ante tantos despropósitos de sus dirigentes. Comprendo que la Santa Madre Iglesia es una de las Instituciones más antidemocráticas en su funcionamiento interno de las que tienen actividades públicas en nuestra sociedad y que no existen cauces establecidos para plantear discrepancias, que supongo que, en caso de producirse, sufrirían la misma descalificación que han merecido los representantes de la voluntad popular. A pesar de esta circunstancia no puedo entender el que no exista una corriente discrepante que abogue por una Iglesia democrática, moderna, que ponga un valor los fundamentos del humanismo cristiano, desprestigiado hoy, como sucedió en épocas pasadas, por jerarquías que añoran las épocas de la primacía del poder eclesiástico sobre el político.
La única manera de que la Iglesia entienda en qué consiste en una democracia la autonomía del poder político democrático es suprimiendo la casilla de su financiación en el impreso de la declaración del impuesto sobre la renta de las personas físicas, dando paso a la separación económica definitiva entre el Estado y la Iglesia. Modelo francés por ejemplo. Mantener un sistema por el que contribuye a la financiación de una Institución, en este caso de carácter religioso, puede ser tachado de “cómplice de asesinato”, de herejía y no sé qué más cosas no es muy sostenible desde la dignidad del Estado. O los ámbitos de competencia quedan claros y la soberanía popular queda protegida de tales ataques inadmisibles en una democracia o los papeles entre Iglesia y Estado vuelven a estar confundidos. No se invoque la libertad de expresión porque la acusación de complicidad de asesinato no entra dentro de este ámbito sino en el de la imputación de un delito. La Iglesia puede decir lo que quiera cuando se dirija a sus fieles, pero no cuando lo hace en relación con los poderes públicos democráticos elegidos por el pueblo.
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Una nueva constatación de que la Iglesia vive al margen de la realidad social española la aporta los datos del sondeo del gobierno hecho público por la Cadena SER
El 80% de los españoles cree que la ley debe considerar el aborto como un derecho de las mujeres y el 87% respalda la necesidad de una nueva ley del aborto que ofrezca más seguridad jurídica a las mujeres y a los profesionales. Ocho de cada diez se declara a favor del derecho libre de la mujer a decidir en las primeras semanas de gestación. El respaldo incluye a los votantes del PP e incluso a los católicos. El 64% de los que votaron a Rajoy y el 63% de los que dicen ir a misa se muestran favorables al derecho al aborto de las mujeres. Esta es nuestra realidad social.