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Seis meses importantes. 9 Marzo 2010

Posteado por Benegas en : Siglo , trackback

La semana pasada mencionaba los ataques infundados a Zapatero y España como país al que le corresponde asumir la presidencia de la Unión Europea. La línea argumental se sustentaba en que la crisis económica que padece nuestro país y el alto nivel de desempleo auguraba una débil presidencia europea. Según esta teoría solamente podrían presidir la Unión Europea Francia Alemania y Suecia sobrando para este menester los veinticuatro países restantes. El ataque tiene un rigor intelectual muy pobre y denota una concepción europea estrictamente economicista. El que la Presidencia europea sea exitosa o no depende de una manera determinante de la voluntad política que se emplee en el avance de la unidad europea, interna y externa del rápido desarrollo del tratado de Lisboa, y de un diseño ambicioso del papel que debe desempeñar Europa en el mundo. La consolidación y avance de estas tres líneas de acción puede recibir de un país claramente europeísta como el nuestro un gran impulso, además de voluntad  e ilusión por parte de un Presidente joven como es Rodríguez Zapatero.

No podemos ignorar que Europa padece males internos serios que han impedido  su avance como por ejemplo el euroescepticismo, en el que se pueden encuadrar del orden de cien eurodiputados bajo este concepto. La idea de una Europa muy fuerte como ámbito económico y débil políticamente tiene muchos adeptos, a lo que es preciso añadir tendencias nacionalistas en países que no acaban de entender el paso hacia un esquema de soberanía compartida  o incluso subordinada en algunas cuestiones. En otro orden de cosas parece que el unilaterlismo americano de la etapa  Bush está superado, pero Europa, por sus divisiones y por problemas hasta ahora estructurales, no acaba de encontrar su papel en el nuevo orden internacional por carecer, en muchas ocasiones, de una acción exterior unida expresada a través de una interlocución única. Como consecuencia de estas deficiencias  el deseado orden mundial multilateral, que se va fraguando en algunas acciones militares conjuntas como en Afganistán, sin embargo,  puede dar paso a un bilateralismo USA – China en cuestiones trascendentales relacionadas con la economía, el comercio internacional, el cambio climático o los problemas energéticos.

Visto este cuadro, este marco en el que se va a desarrollar la Presidencia europea creo que España está bien situada para intentar un “impulso europeísta” en todos los ámbitos. Se va abriendo paso la idea de una respuesta europea a la crisis económica y el impulso desde la UE, de un nuevo orden internacional financiero en cuyo diseño podemos aportar experiencias nuestras exitosas de control y rigor bancario. Hemos planteado la necesidad de una integración de la política energética europea. Durante nuestro mandato se celebrará el II Foro de la Agenda Social con temas centrales como la lucha contra la exclusión y todos los problemas derivados de la emigración sobre los que Europa debería tener una posición común. Constituimos la esperanza, me refiero a Europa, de presentarnos unidos en la Cumbre de México con una propuesta sólida ante el cambio climático y en defensa del Medio Ambiente que supere el fracaso de Copenhague.

Desde mi punto de vista, uno de los instrumentos relevantes para avanzar en la unidad europea y trasmitirlo así a la Comunidad Internacional es la Acción Exterior. Durante estos seis meses España está en disposición de desempeñar ese papel con acierto, desarrollando una presidencia euroamericana y euromediterránea. Nuestra posición nos debe permitir estrechar los lazos de Europa con los países latinoamericanos además de la celebración de la Cumbre que tendrá como tema central la tecnología, la innovación  y la inclusión social como elementos esenciales para fomentar el desarrollo sostenible. Además habrá cumbres con Canadá, México y USA. Esta última, de gran importancia debería tener como objetivo  sentar las bases de una Alianza estratégica entre Europa y USA para actuar juntos y coordinadamente ante los grandes problemas y desafíos del mundo en que vivimos.

Desde la perspectiva mediterránea tendrá lugar en nuestro país la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión  por el Mediterráneo. España debe utilizar sus excelentes relaciones diplomáticas en todo el área para impulsar  la Unión que tendrá su sede y su secretaría en Barcelona. Además sería un gran éxito para España y para el mundo que fuéramos capaces de desbloquear la situación en el próximo Oriente y establecer unas bases sólidas de diálogo entre Israel y Palestina que pudieran abocar en la coexistencia pacífica de dos Estados  con la colaboración y ayuda de Egipto, Siria y el Líbano  como países directamente implicados en la zona. Si lográramos, al menos, la reanudación del diálogo bien habría valido este logro la presidencia española de la Unión. Como se puede comprobar las tareas son múltiples y España está en condiciones de desempeñar con brillantez su presidencia europea.

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