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Amnistía, presos y comunicado de ETA. 21 Febrero 2011

Posteado por Benegas en : El Correo , comentarios cerrados

Recientemente se ha celebrado en Bilbao una manifestación de apoyo a los presos de ETA y a sus supuestos derechos. La Audiencia Nacional, tan estricta y rigurosa en otras ocasiones, la autorizó por decisión del Juez Sr. Santiago Pedraz, quien adujo para ello, con increíble ingenuidad, que así lo hacía porque los convocantes no eran conocidos como miembros de la ilegal Batasuna, y puso también la no menos ingenua condición, de que la marcha no debía enaltecer  el terrorismo, como si los presos a los que se les  iba a expresar  el apoyo, no lo fueran por asesinatos y actos terroristas

 Como era de prever, aunque no se produjeron expresiones concretas de apoyo a ETA, en la marcha se exhibió la foto del etarra José María Sagardui, condenado por asesinar a tres personas,  a quien los dirigentes abertzales calificaron de “el Nelson Mandela vasco” comparación ésta denigratoria  para el líder sudafricano. Se habló de “vaciar las prisiones del exterminio español”, cuando el único exterminio ha sido el de las casi mil personas asesinadas por ETA. Se reclamó el respeto a los derechos humanos de los presos. Ninguna mención a la principal violación de derechos humanos que ha producido la conculcación del principal  derecho, el derecho a la vida de los ciudadanos violado sistemáticamente por ETA. Por el contrario ninguna exigencia a la organización terrorista para que proceda al abandono definitivo e irreversible de la violencia. Eso sí, continuamente se reclamó la amnistía para los presos.

Esta es una práctica habitual de ETA y sus apoyos políticos. Convertir a los verdugos en víctimas. Pedir amnistías sin terminar con la violencia. Para los más jóvenes recordaré que por  la amnistía que se produjo en octubre de 1977,  durante un día del mes de diciembre de aquel año no hubo ningún preso de ETA en la cárcel. Esta situación duró un día porque ETA siguió matando y la policía deteniéndolos. Tan viejo es todo esto que  en enero de 1980 escribí lo siguiente: ”No me agrada esta extraña simbiosis ideológica de guerras  y amnistía al unisono, no sabiendo uno exactamente si es que estamos en guerra o estamos en amnistía. O si tenemos que hacer la guerra para poder solicitar después amnistía. O si nuestra amnistía es la guerra, porque en medio de nuestras incapacidades necesitamos tener presos para demostrar que existimos. Queridos compatriotas: que yo sepa las guerras producen dolor, miserias, presos y cárceles. Y las amnistías sólo se conceden , si hace al caso, que yo sepa, cuando se pone término a la guerra, que es lo que habría que hacer si fuéramos un país cuerdo”.(Utilizo la palabra guerra porque así se expresaba ETA en aquel entonces, guerra contra el Estado español. Después el término ha sido “el conflicto”). Con razón me dijo un día un ciudadano andaluz: “Benegas, eso de ser vasco debe ser muy cansado y muy aburrido, siempre pedís las mismas cosas.

Escribiendo estas líneas se hizo público el último comunicado de ETA. Insuficiente y más de los mismo, exigiendo además un precio político, territorialidad y autodeterminación para poner fin al conflicto. Me he preocupado de comparar el comunicado de marzo de 2006 con el de enero de 2011. Este es el resultado. Juzgue el lector:

23 de marzo de 2006.

Euskadi TA Askatasuna ha decidido declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006.

El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas.

El final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro.

Los estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático  sin ningún tipo de limitación. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro debe ser respetada.

En este comunicado no se mencionan de manera expresa la territorialidad ni la autodeterminación.

En ninguno de los dos comunicados ETA menciona a los presos

10 de enero de 2011.

ETA ha decidido declara un alto el fuego permanente y de carácter general que puede ser verificable por la Comunidad Internacional.

Corresponde a los agentes políticos y sociales vascos alcanzar acuerdos para conseguir la formulación del reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir, asegurando la posibilidad de desarrollar todos los proyectos políticos, incluida la Independencia.

Como resultado del proceso, la ciudadanía vasca debe tener la palabra y la decisión sobre su futuro, sin ningún tipo de injerencia ni limitación.

ETA hace un llamamiento a las autoridades de España y Francia para que abandonen para siempre las medidas represivas y la negación de Euskal Herria, todas las partes deben comprometerse a respetar los acuerdos alcanzados y las decisiones adoptadas por la ciudadanía vasca.

El proceso democrático (…) debe resolver las claves de la territorialidad y el derecho de autodeterminación, que son el núcleo del conflicto político.

Fabulaciones sin camino. 10 Octubre 2008

Posteado por Benegas en : Diario Vasco, El Correo , comentarios cerrados

Leí, días pasados, en el Diario el Mundo, una entrevista a Arzalluz a la que quiero remitirme como punto de partida de estas notas. Antes me veo en la necesidad de señalar que uno de los múltiples problemas de la sociedad vasca reside en que la ideología hasta ahora dominante en términos políticos es difusa, confusa y en ocasiones camaleónica lo que conduce a una enorme dificultad para construir una arquitectura jurídico – política que tenga un mínimo común denominador aceptado por todos. No sabemos si estamos en la restitución foral, la autonomía,  la confederación o la independencia y esta dilución de proyectos se agrava por provenir del partido gobernante. La tendencia del nacionalismo a construir sus propias fabulaciones, y además a creérselas es un dato significativo de nuestra realidad social.

A modo de ejemplo de lo anterior, en la mencionada entrevista, Arzalluz, preguntado por la no aceptación por parte del PNV de La Constitución contesta: “Nosotros poníamos como condición sine qua non el derecho a la autodeterminación, ETA hubiera dejado de existir, estoy convencido de ello. Por eso yo nunca he aceptado una Constitución que nos tapa el camino de lo que pretendemos. Si hubiera dejado libre el camino de la expresión de los vascos, yo hubiera dicho sí a la Constitución.”

Pues bien, estamos ante una seria falsedad sobre nuestra historia reciente. Cuando hablamos del pasado caben muchas interpretaciones y se pude pensar que la memoria subjetiva tiende a construir una historia también subjetiva que luego se pretende trasladar a la sociedad como verdad sobre lo ocurrido. Pero cuando el pasado está recogido literalmente en las actas del Congreso de los Diputados la verdad sobre lo que pasó no tiene mucha discusión.

Y la inexorable realidad es que tanto el Sr. Arzalluz como el PNV votaron en las Cortes Constituyentes en contra del llamado derecho de autodeterminación cuando se suscitó este tema a través de una enmienda del Sr. Letamendía. Esta es la verdad.  El PNV nunca planteó el reconocimiento del mal llamado derecho de autodeterminación, y cuando otros lo hicieron, votaron en contra de motu propio y por convicción. No se nos puede contar a estas alturas de la historia una milonga más para confundir al pueblo que no tiene porqué saber detalles de lo ocurrido hace treinta años. Pero no sólo votaron en contra sino que Arzalluz tuvo palabras descalificatorias diciendo, “eso de la autodeterminación son virguerías trotskistas, nosotros estamos por la vía foral y por el pacto con la Corona”. Xavier Arzalluz volcó toda su capacidad de oratoria y dialéctica, tanto en los debates en comisión como en el plenario en la defensa de la foralidad y la renovación del Pacto con la Corona como fundamentos de la unidad de la nueva España democrática pero el Pacto con la Corona era un sin camino. Era la etapa de un líder que defendía principios  de una manera pragmática y posibilista. Pongo ejemplos: “Cuando nosotros hablamos de unión, hablamos también de unidad, porque en todo Estado existe, por definición, una unidad, y si no existiera no habría Estado”. (Boletín del Congreso de los Diputados 12 de mayo de 1.978). “No buscamos ni en la palabra nacionalidades, ni en la autonomía un trampolín para la secesión”. Arzalluz defendió además la inclusión del término “nacionalidades” como un gran paso adelante. “Somos un partido nacionalista y este término  supone, de alguna manera, la legitimación de nuestra denominación y del fin que perseguimos: la defensa del ser y de los derechos de una nacionalidad concreta que forma parte, aunque no de forma satisfactoria, del Reino o del Estado”.

Llevamos cuatro o no sé cuántos años oyendo un monodiscurso, situado al margen de la legalidad, primero sobre el Plan Ibarretxe que contenía, no lo olvidemos, un estatus especial para el País Vasco de libre asociación a España, que fue rechazado en el Congreso de los Diputados. Olvidada la idea de la asociación hemos asistido a la letanía monocorde y tenaz sobre el llamado derecho a decidir y la famosa consulta en dos tiempos, algo inédito una en 2008 y otra en el 2010, ésta planteada al margen de quien gobierne en Euskadi en ese momento. Es todo surrealista, incluso antológico,  pero muy peligroso porque se juega, simplificándolo todo, con un sentimiento sano y es que a todo el mundo le gusta decidir.

Pues bien, mesiánico como es,  fabricador de enemigos inexistentes a los que poder combatir como si se tratara de un Quijote con boina, una vez derrotado en todas sus batallas, nos cuenta dos nuevas falacias. Una, que el gobierno de España no ha respetado un acuerdo mayoritario del Parlamento Vasco y por lo tanto ha consumado un atropello democrático denunciable en Europa. Nuevamente con medias verdades se trata de confundir a la gente, y de dividirnos. Ibarretxe y su partido deberían saber que democracia y legalidad no son sinónimos siempre identificables puesto que hay decisiones democráticas que no son legales, y legalidades que no son democráticas. La decisión del Parlamento Vasco sobre la consulta es democrática, se adopta por mayoría, pero es ilegal porque el Parlamento Vasco no puede arbitrar nada en un tema sobre el que no tienen competencias, nos guste o no. Sintetizando, en fin con un ejemplo supongamos que el ayuntamiento X decide por unanimidad, que la sede de Naciones Unidas se instale en el 2010 en su ámbito territorial. La decisión es plenamente democrática, pero rotundamente ilegal porque donde se ubique la sede de Naciones Unidas  no es competencia de un ayuntamiento. Por lo tanto si quisiéramos ser serios, el argumento del atropello de una decisión del Parlamento Vasco deberíamos de dejar de utilizarlo. 

Pues bien, una vez hecha pública la decisión del Tribunal Constitucional sobre la consulta, Ibarretxe nos anuncia una nueva movilización del gobierno vasco, los partidos del tripartito y los ciudadanos para plantear, ni más ni menos, que una denuncia contra la democracia española, ante el Tribunal Europeo de derechos humanos. Nuevamente Ibarretxe nos plantea un sin camino. Primero porque él es Lehendakari en virtud de la democracia que pretende denunciar. Y, en segundo término, porque ni el Gobierno Vasco, ni los partidos, ni los ciudadanos que no hubieran puesto una denuncia en España sobre esta cuestión y hubieran agotado la jurisdicción española están legitimados para acudir al Tribunal de Estrasburgo.

No sé cuándo vamos a aceptar que vivimos en un mundo de soberanías compartidas y que cada cual puede decidir en su ámbito de competencias, pero no invadir las que son de otros porque tenemos garantizada la confrontación y casi todas las de perder. Si queremos más autogobierno planteemos el único camino posible, el de la reforma del Estatuto de Gernika como han hecho otras autonomías, Cataluña por ejemplo. Y si de verdad lo que se defiende es la independencia, el problema debería plantearse de cara no escondido en la abstracción que encierra el llamado “derecho a decidir” sin decir sobre qué. El gobierno vasco se ha convertido en una “institución de resistencia”, convocante de cadenas humanas de Vitoria a Gernika,  que cuestiona la propia legalidad democrática, la que le dio vida, le permitió nacer y existir durante veintiocho años gobernando en Euskadi. No vamos bien, estamos en un sin camino. Espero que el año que viene podamos contar con un gobierno de nuevo signo.