Identidades confusas. 9 Marzo 2010
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosRecientemente el ex Lehendakari Ibarretxe ha conmemorado el quinto aniversario de la derrota en el Congreso de los Diputados del famoso Plan que llevó su apellido. Lo ha hecho mediante declaraciones y un artículo en prensa que no tiene desperdicio.
Aquel día, se refiere al debate en el Congreso, “le dieron un portazo a la sociedad vasca (…) y trataron de humillarme, pero no lo lograron”. Ibarretxe califica la normalidad actual de “adormidera social” y de situación de emergencia y llama a “espabilarnos para movilizar lo mejor que llevamos dentro. Si no puede hacérsenos de noche” Una de las conclusiones que extrae Ibarretxe es que la identidad vasca puede diluirse asimilada por la cultura española.
Toda esta confusión ideológica y de valores me sugiere los siguientes comentarios. En primer término no se puede falsear la realidad de los acontecido. Recuerdo que el debate en el Congreso de los Diputados por parte de todos los portavoces fue firme en los contenidos pero exquisito en las formas y en el tratamiento personal hacia Ibarretxe. Nadie pretendió humillarle como afirma en su artículo.
Ibarretxe es muy libre de tener el mejor concepto del mundo sobre su plan. Es muy libre también de pensar que sus planteamientos son los más convenientes para el futuro del País Vasco. Lo que ya no creo que sea de recibo a estas alturas es la confusión reiterada sobre la apropiación totalitaria del concepto de sociedad vasca y la concepción de la “identidad vasca” de manera unívoca y granítica.
Cuando califica en su artículo la derrota democrática de su plan en el Congreso de los Diputados de “portazo a la sociedad vasca” se está arrogando la representación y los sentimientos de toda la sociedad, tendencia ésta que siempre se deriva de concepciones totalizadoras de la sociedad. Ignora el pluralismo amplio de la sociedad vasca que supone una realidad social compleja, radicalmente alejada del pensamiento único y uniformizador. No valora que en el Congreso fueron más los diputados vascos los que votaron en contra de su plan que los que lo hicieron a favor, del mismo modo que casi la mitad de los vascos desde su representación política estuvieron en contra de su propuesta.
Cuando se afirma que la identidad vasca corre el riesgo de difuminarse lo primero que hay que preguntarse en sí existe una única identidad vasca y quién la define en sus contenidos. ¿La define Ibarretxe? ¿Tenemos algún alto Tribunal que determine qué es ser vasco o cómo deben ser? ¿Volvemos a la división que encierra el concepto de abertzale- (patriota)- por el cual habría buenos vascos (los abertzales) y malos vascos, (los otros)?
La mera definición de la «identidad de un pueblo» implica hacer oficiales un conjunto de elementos de identificación frente a otros que quedan así postergados como «extraoficiales», con riesgo para estos de ser, además, marginados y discriminados.
«Lo malo es que alguien determine cuál y cómo ha de ser mi identidad, que me marque el modelo al que tengo que conformarme, el espejo deformante al que deba adecuar mi rostro: en una palabra, el jefe que establezca qué es “lo vasco” o “lo catalán”, lo mismo que hubo quien declaró de una vez por todas qué era lo “español” y quiénes debían tenerse por “antiespañoles” . (Fernando Savater, Contra las Patrias)
El pueblo vasco, en este sentido, no es el conjunto de personas que componen la colectividad, sino tan solo una parte de esta. El criterio relevante, y excluyente, consiste en la aceptación de determinados rasgos y actitudes que alguien, haciendo gala de una indisimulada soberbia intelectual, se ha arrogado la autoridad de definir como propios del pueblo vasco.
Es obvio que esta manera de interpretar la identidad resulta demasiado burda para cualquier persona formada en la tradición de la Ilustración y en el culto a los valores de la libertad y la igualdad individual sobre los que se asientan nuestros sistemas democráticos. Sin embargo, subestimar la importancia que la asunción de semejante criterio ha adquirido en muchas actitudes políticas de dentro y fuera del País Vasco equivaldría a incurrir en una grave ligereza. El tema del encadenamiento intelectual a un sentido de la pertenencia exclusivamente es un mal de nuestro tiempo y aflora por doquier.
Las «patrias» son espacios donde se pueden desarrollar, o no, los valores humanistas del progreso. Son escenarios, no son esencias inmutables, evaluables en función del territorio o de las fronteras. Lo que el nacionalismo sacraliza, elevándolo a primera categoría, en realidad son territorios con historia compartida, sin valorar que en los mismos los colectivos humanos puedan progresar y desarrollarse o también ser eternamente infelices.
Es decir, existe «algo» más valioso, superior, que se sitúa por encima de la tierra, del más modesto terruño o del grandilocuente concepto de patria. Habermas ha tenido, a mi modo de ver, el acierto de formularlo sintéticamente a través de las expresiones «consenso antitotalitario», «patriotismo constitucional» y «universalismo moral», a los que dedicaré próximas reflexiones.
Ataques a España I.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosLa asunción por parte de España de la Presidencia de la Unión Europea ha suscitado una serie de ataques, foráneos e internos, provenientes de medios de comunicación, columnistas de renombrados periódicos extranjeros y, como no podía ser menos, de tertulianos nacionales, y dirigentes de la oposición. Desde el punto de vista exterior no estamos ante algo nuevo. Determinados organismos internacionales, Institutos de opinión pública, organismos que dicen analizar sociológicamente el consumo de droga, o la calidad de la enseñanza o el bienestar de los ciudadanos, tienen un extraña tendencia a situar a España como un espacio en el que se acumulan males de todo tipo. No sabemos si la misma obedece a una mala información o podríamos llegar a pensar en tramas negras interesadas en el desprestigio de nuestro país.
Casi sin empezar la Presidencia española de la Unión Europea ha aflorado una línea de ataque reiterado desde diferentes ámbitos y fundamentado en un mensaje central: La presidencia española será débil porque nuestra crisis económica es más grave que la de otros países europeos y tenemos cifras muy altas de desempleo. Se añade que desde esta situación no se puede dar lecciones a nadie sobre los problemas de la Unión Europea, como si alguien pretendiera darlas.
Este ataque puede tener su eficacia, sin duda, pero está fundamentado en un análisis que no tiene ninguna perspectiva de lo que fue nuestro pasado ni sobre las potencialidades de futuro. Los que somos conscientes de nuestra historia sabemos que en el último periodo, digamos dos décadas, España ha sido un país emergente en Europa, quizá el que más se ha desarrollado y crecido económica y socialmente. El que era uno de los países más subdesarrollados del continente se ha convertido en poco tiempo en la octava potencia industrial del mundo, disponiendo de más kilómetros de tren de alta velocidad de Europa, más kilómetros de autopistas y autovías, aeropuertos más modernos y descentralizados, y es vanguardia a nivel mundial, por ejemplo, en el sector de las energías renovables. España dispone hoy de una sanidad pública con prestaciones universales para toda la población sólo superada en calidad por Alemania y bastante por encima de la de Gran Bretaña que, tan sólo hace treinta años, era un modelo referencial para nosotros. A pesar de todos los avatares nuestra Seguridad Social está saneada y cuenta con un fondo de reserva de más de 40.000 millones de euros. España tenía un sur pobre, atrasado, subdesarrollado y hoy podemos decir que hemos alejado el peligro y el drama de tener un mesogiorno como Italia, por ejemplo. Somos la segunda potencia turística de Europa y si midiéramos nuestra calidad de vida tenemos poco que envidiar a otros países de nuestro entorno.
Se dirá que este es un análisis triunfalista sobre nuestra situación, pero los que anteceden constituyen algunos de nuestros méritos cuando, no hace tanto tiempo, para muchos europeos África empezaba en los Pirineos. Debo añadir que en contra de la tendencia imperante opino que el modelo de crecimiento aplicado en los últimos treinta años era el más adecuado para un país subdesarrollado como España y ha producido unos resultados que nos han permitido recuperar en tiempo record nuestro atraso secular con respecto a los principales países europeos. Es evidente que el modelo tenía sus riesgos y lo hemos comprobado durante la actual crisis al demostrarse insostenible el crecimiento inmobiliario desproporcionado produciéndose su desplome y la expulsión del mercado de trabajo de millón y medio de personas. Nuestro actual nivel de desarrollo requiere de un nuevo modelo de crecimiento tal como ha planteado el gobierno.
Es obvio que nuestro principal dato negativo, que da pie a los intentos de desprestigio de nuestra Presidencia europea, es el paro, y lo es tanto desde un punto de vista humano como del coste que supone el seguro de desempleo para el erario público. También sobre esta cuestión cabría hacer algunas consideraciones. En nuestros momentos de más alto crecimiento económico hemos convivido con cerca de dos millones de parados. En una década 2000 – 2010 hemos acogido a más de cinco millones de emigrantes pasando la población residente en España de 40 a 46 millones. Mientras fuimos capaces de mantener un alto crecimiento en el sector de la construcción, y la demanda de empleo en otros ámbitos como el servicio doméstico, el sanitario o el campo fuimos capaces de dar trabajo a una buena parte de estas personas que vinieron a nuestra tierra desde otros países. A pesar de todo hoy trabajan en España en torno a tres millones más de ciudadanos que en el año 2.000.
En la actualidad no hay ningún Primer Ministro Europeo que no tenga serios problemas internos en su país como consecuencia de la crisis. No estaría mal que algunos medios de comunicación ingleses pensaran sobre la situación de su Primer Ministro, Sr. Brown, ante de atacar a Zapatero que tiene la oportunidad de desempeñar muy dignamente la Presidencia de la U.E, tema que desarrollaré en el próximo artículo.
Seis meses importantes.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosLa semana pasada mencionaba los ataques infundados a Zapatero y España como país al que le corresponde asumir la presidencia de la Unión Europea. La línea argumental se sustentaba en que la crisis económica que padece nuestro país y el alto nivel de desempleo auguraba una débil presidencia europea. Según esta teoría solamente podrían presidir la Unión Europea Francia Alemania y Suecia sobrando para este menester los veinticuatro países restantes. El ataque tiene un rigor intelectual muy pobre y denota una concepción europea estrictamente economicista. El que la Presidencia europea sea exitosa o no depende de una manera determinante de la voluntad política que se emplee en el avance de la unidad europea, interna y externa del rápido desarrollo del tratado de Lisboa, y de un diseño ambicioso del papel que debe desempeñar Europa en el mundo. La consolidación y avance de estas tres líneas de acción puede recibir de un país claramente europeísta como el nuestro un gran impulso, además de voluntad e ilusión por parte de un Presidente joven como es Rodríguez Zapatero.
No podemos ignorar que Europa padece males internos serios que han impedido su avance como por ejemplo el euroescepticismo, en el que se pueden encuadrar del orden de cien eurodiputados bajo este concepto. La idea de una Europa muy fuerte como ámbito económico y débil políticamente tiene muchos adeptos, a lo que es preciso añadir tendencias nacionalistas en países que no acaban de entender el paso hacia un esquema de soberanía compartida o incluso subordinada en algunas cuestiones. En otro orden de cosas parece que el unilaterlismo americano de la etapa Bush está superado, pero Europa, por sus divisiones y por problemas hasta ahora estructurales, no acaba de encontrar su papel en el nuevo orden internacional por carecer, en muchas ocasiones, de una acción exterior unida expresada a través de una interlocución única. Como consecuencia de estas deficiencias el deseado orden mundial multilateral, que se va fraguando en algunas acciones militares conjuntas como en Afganistán, sin embargo, puede dar paso a un bilateralismo USA – China en cuestiones trascendentales relacionadas con la economía, el comercio internacional, el cambio climático o los problemas energéticos.
Visto este cuadro, este marco en el que se va a desarrollar la Presidencia europea creo que España está bien situada para intentar un “impulso europeísta” en todos los ámbitos. Se va abriendo paso la idea de una respuesta europea a la crisis económica y el impulso desde la UE, de un nuevo orden internacional financiero en cuyo diseño podemos aportar experiencias nuestras exitosas de control y rigor bancario. Hemos planteado la necesidad de una integración de la política energética europea. Durante nuestro mandato se celebrará el II Foro de la Agenda Social con temas centrales como la lucha contra la exclusión y todos los problemas derivados de la emigración sobre los que Europa debería tener una posición común. Constituimos la esperanza, me refiero a Europa, de presentarnos unidos en la Cumbre de México con una propuesta sólida ante el cambio climático y en defensa del Medio Ambiente que supere el fracaso de Copenhague.
Desde mi punto de vista, uno de los instrumentos relevantes para avanzar en la unidad europea y trasmitirlo así a la Comunidad Internacional es la Acción Exterior. Durante estos seis meses España está en disposición de desempeñar ese papel con acierto, desarrollando una presidencia euroamericana y euromediterránea. Nuestra posición nos debe permitir estrechar los lazos de Europa con los países latinoamericanos además de la celebración de la Cumbre que tendrá como tema central la tecnología, la innovación y la inclusión social como elementos esenciales para fomentar el desarrollo sostenible. Además habrá cumbres con Canadá, México y USA. Esta última, de gran importancia debería tener como objetivo sentar las bases de una Alianza estratégica entre Europa y USA para actuar juntos y coordinadamente ante los grandes problemas y desafíos del mundo en que vivimos.
Desde la perspectiva mediterránea tendrá lugar en nuestro país la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión por el Mediterráneo. España debe utilizar sus excelentes relaciones diplomáticas en todo el área para impulsar la Unión que tendrá su sede y su secretaría en Barcelona. Además sería un gran éxito para España y para el mundo que fuéramos capaces de desbloquear la situación en el próximo Oriente y establecer unas bases sólidas de diálogo entre Israel y Palestina que pudieran abocar en la coexistencia pacífica de dos Estados con la colaboración y ayuda de Egipto, Siria y el Líbano como países directamente implicados en la zona. Si lográramos, al menos, la reanudación del diálogo bien habría valido este logro la presidencia española de la Unión. Como se puede comprobar las tareas son múltiples y España está en condiciones de desempeñar con brillantez su presidencia europea.
Sobre las prohibiciones del tabaco.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosAtención a las derivas paternalistas del socialismo democrático cuando pretende invadir la esfera de lo privado, la libertad individual, convirtiendo una ideología profundamente liberadora del ser humano en un catálogo de prohibiciones sobre conductas que no son delictivas. Hay fórmulas que pueden preservar la libertad de todos siempre que las soluciones contemplen opciones que no sean unívocas sino plurales.
He dejado de fumar en dos ocasiones durante dos y cinco años respectivamente, y lo volveré a hacer. Entiendo perfectamente que las personas que no son fumadoras tengan derecho a respirar aire sin contaminación por humo del tabaco. Desde mi punto de vista se trataría de cohonestar el derecho a no ser fumador pasivo, con la libertad para fumar sin daño para terceros. Si los fumadores deben ser conscientes de que no pueden perjudicar la salud de los no fumadores, éstos deberían entender que el hábito de fumar constituye una adición complicada de superar, que tiene sus dificultades, y que una privación drástica de consumir nicotina a los adictos, en determinadas situaciones, puede generar estados de ansiedad y nerviosismo.
Como ejemplo de solución mixta debo mencionar la aplicada en la T4 de Barajas. Me parece correcta, no se puede fumar en todo el aeropuerto salvo en determinados puntos en los que se han habilitado unas “jaulas” con extractores purificadores de aire, de tal manera que los fumadores pueden satisfacer sus ansiedades sin perjudicar a los que no lo son. El ejemplo contrario es el de la estación de Atocha del AVE en Madrid. No se puede fumar en el recinto cerrado pero sus amplios servicios-mingitorios-lavabos-urinarios-excusados, o como se quiera llamarlos, a parte de ser usados para ciscar o para una micción de urgencia, se han convertido en verdaderos fumaderos en los que los adictos recuperan un espacio de libertad individual, sin perjudicar a los no fumadores. ¿Por qué no aplicar la fórmula de la T4 a la estación del AVE y a otros recintos públicos?
La solución no está en privar a quien lo desee de toda posibilidad de fumar. Lo que hay que lograr es que quien no quiera que el humo del tabaco le afecte lo tenga garantizado. Técnicamente esto es posible. Debe haber ámbitos públicos en los que se garanticen al mismo tiempo los “derechos” de los fumadores y no fumadores, haciéndolo compatible con campañas de las Instituciones públicas, como se ha hecho en relación con los accidentes de tráfico, por ejemplo, para convencer a los fumadores de que les conviene abandonar este hábito. En resumen, creo que en las fórmulas mixtas está el equilibrio.
Cada país es como es ¿Se imaginan uds. en España una despedida de solteros, una boda, una buena sobremesa conversando, una corrida de toros, ahora hay plazas cerradas, sin poder purear o fumar un cigarrillo? Empezaríamos a ser otro pueblo, quizá más virtuoso, pero menos interesante.
Ha decrecido significativamente el número de fumadores y está aumentando el cáncer de pulmón en personas no fumadoras. La causa hay que buscarla en la enorme contaminación de algunas de nuestras ciudades lo cual no parece preocupar excesivamente a los de las cruzadas antitabaco. En Japón se ha realizado una experiencia con ratones, situados unos en Tokio y otros en la montaña, a los que se les ha suministrado la misma cantidad de humo de tabaco durante idéntico tiempo. Al término de la experiencia, los de Tokio tenían los pulmones negros, y los de la montaña no presentaban excesivos síntomas de deterioro. En los de Tokio había hecho mella la contaminación. Una persona que no quiere ser fumador pasivo, lo cual me parece perfecto, debería preocuparse, por su bien, con el mismo ahínco, por ejemplo, por la contaminación en una ciudad como Madrid.
Además deberíamos reflexionar si con todos los problemas que tenemos derivados de la crisis económica este es el momento adecuado para abrir un nuevo frente de confrontación con los ciudadanos fumadores y con determinados sectores como el de la hostelería que se pueden ver económicamente perjudicados.
¿Recuperación sin creación de empleo?.
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosDada las características de la crisis que estamos padeciendo el escenario más probable es que salgamos de los crecimientos negativos e iniciemos la recuperación sin que ésta tenga efectos inmediatos sobre el empleo, incluso que la destrucción de puestos de trabajo, desde luego a un ritmo mucho más moderado que en meses anteriores, se prolongue algún tiempo.
En el caso español este es el escenario más probable porque se va a producir la recuperación económica sin que el nuevo modelo económico que reduzca el peso de la construcción en nuestro crecimiento, impulsa el desarrollo de sectores de innovación tecnológica, capital humano mejor formado, e iniciativas en otros ámbitos que aumenten nuestra competitividad, haya tenido tiempo para implantarse. Si cerca de millón y medio de personas en paro provienen del sector de la construcción es muy difícil, en las actuales circunstancias, que puedan ser derivados a trabajos en otros sectores por mecanismos exclusivamente del mercado. Además, es probable que en el sector industrial continúen los ajustes de plantilla para reducir los costes de producción.
Es cierto que crecer económicamente es condición necesaria para crear empleo. Pero también es verdad que no todo crecimiento crea empleo “Si creces el trabajo llegará” esta es la idea imperante contestada de algún modo por Paul Krugman cuando señala que “realmente no tenemos una política laboral: tenemos una política del PIB. La teoría es que estimulando el gasto general podemos hacer que el PIB crezca más deprisa, y eso inducirá a las empresas a dejar de despedir trabajadores y a volver a contratarlos. La alternativa serían unas políticas que abordasen el problema del paro de forma más directa”.
Ha llamado la atención el hecho de que Alemania con una caída de hasta el 6% de su crecimiento haya tenido menor destrucción de empleo que otros países. Este dato no le es ajeno a Krugman que es partidario de “unas políticas que apoyen el empleo en el sector privado. Dichas políticas podrían ir desde normas laborales que disuadan de despedir a gente hasta incentivos económicos para las empresas que contraten trabajadores o bien reduzcan la jornada para evitar despidos” Es lo que los alemanes han hecho dice Krugman a través de un plan de trabajo de horario reducido que ofrece subvenciones a las empresas que reduzcan la jornada de los trabajadores en lugar de despedir. El gobierno español ha anunciado que va a plantear esta posibilidad en el curso de las conversaciones con empresarios y sindicatos.
Sarkozy en Francia está proponiendo un plan para los jóvenes menores de 25 años afectados por la crisis. No es generalista sino que atiende circunstancias concretas. Jóvenes que han trabajado dos años con contratos temporales que no han sido renovados. Jóvenes que habiendo trabajado dos años, están en paro y quieren completar su formación. En definitiva estás propuestas lo que pretenden es mantener a la gente en el circuito laboral o en el de la formación antes de que estén inactivos engrosando las cifras del desempleo. El dinero que necesitan estas políticas, incluida la de subvencionar la disminución del horario, lo compensa el Estado, al no tener que pagar el desempleo a las personas afectadas en el caso de que no se adoptaran.
Si en España vamos a acabar destinando cerca de 40 millones para el pago del desempleo y su ampliación, imaginen los programas y proyectos que se podrían subvenir sólo con una parte de esta cantidad. Además, el que en una sociedad como la española con el nivel de desempleo que tenemos haya determinados puestos de trabajo que no se cubren, sólo se puede explicar por el hecho de que la gente entre cobrar el desempleo o aceptar un trabajo de los que no son muy gratos por un salario equivalente opta por la primera alternativa.
Nuestro gobierno ha adoptados programas y medidas que han impedido más destrucción del empleo, como las ayudas al sector del automóvil, o lo han creado como el Plan E que por cierto termina en diciembre. Creo que hay que seguir en esta línea, ¿por qué no un plan para los jóvenes como en Francia? ¿por qué no pensar medidas que ayuden a la venta de las ochocientas mil viviendas terminadas pero no vendidas que, entre otras cosas, impiden la reanimación del sector de la construcción que redimensionado es necesario en España para crear empleo? Lo mismo que se ha hecho con el sector del automóvil cabría hacerlo adoptando algunas medidas de choque para reanimar el sector de la construcción, por ejemplo con la suspensión del IVA durante seis meses en la compra de inmuebles como ha hecho Brown en Gran Bretaña.