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Diez años de lucha contra el terrorismo (29/10/2004) 6 Febrero 2008

Posteado por Benegas en : Temas , comentarios cerrados

Escribir sobre los últimos diez años en relación con la lucha contra el terrorismo significa de una parte retrotraerse al año 1994 y situarse en aquella época y de otra distinguir, desaparecido prácticamente el GRAPO, entre los dos terrorismos que ha sufrido nuestro país durante este periodo: el histórico de ETA y el reciente de organizaciones de carácter islamista fundamentalista que perpetraron la masacre del once de marzo del 2004 en Madrid.

El balance de estos diez últimos años en la lucha contra la violencia de ETA creo que puede calificarse de positivo aunque no de éxito definitivo porque el terrorismo de ETA, aunque agotado política y orgánicamente, nos puede volver a golpear. No se puede decir lo mismo de la situación política general del País Vasco. Después de ocho años de gobierno del PP es preciso reconocer que ETA está muy debilitada pero el Partido Nacionalista Vasco se sitúa fuera del marco constitucional, y está en posiciones radicales enterrando el estatuto de Guerníca y defendiendo un estatus de país asociado a España.

En 1982 cuando los socialistas comenzamos a gobernar la situación era muy compleja. En el año ochenta las víctimas mortales del terrorismo se situaron en torno a las cien personas, y en el ochenta y uno, en febrero se produjo un intento de golpe de estado que se pretendió justificar precisamente por la barbarie terrorista que venía sufriendo el País. Aquel momento coincide también con la crisis del partido que había gobernado hasta entonces la U.C.D. Ante un cuadro de esta naturaleza el partido socialista en relación con el terrorismo realizó un diseño estratégico orientado en diferentes planos que dio sus frutos con el transcurso del tiempo.

El diagnóstico no era unívoco, los ámbitos en que había que actuar diferentes y por tanto la solución tenía que ser multidireccional. En primer lugar se trataba de buscar la eficacia en la lucha contra el terrorismo lo que requería, entre otras cosas, alcanzar una verdadera colaboración por parte de Francia que era muy tenue en aquel momento. Nos planteamos así mismo el objetivo de alcanzar la unidad democrática, la necesidad de atraer al Partido Nacionalista Vasco hacia nuestras posiciones para constituir un frente democrático de todos los partidos contra ETA. Era conveniente la formación de gobiernos que no fueran exclusivamente nacionalistas a los efectos de evitar imposiciones excluyentes y poder plantear políticas de integración en la construcción de La Comunidad Autónoma.

En el año 1986 el PSE fue el primer partido en número de parlamentarios ganando las elecciones autonómicas, pero dado el complejo arco parlamentario resultante no fue posible la formación de un gobierno presidido por un Lehendakari socialista. Sin embargo aquellos resultados permitieron inaugurar la etapa de los gobiernos de coalición entre nacionalistas y socialistas y alcanzar los grandes acuerdos en la lucha contra el terrorismo. El pacto de Madrid supuso una gran concertación de los partidos en el seno del parlamento Español para combatir la violencia terrorista y el pacto de Ajuria Enea creo que tuvo una importancia decisiva a la hora de enfocar correctamente algunos aspectos de la lucha contra el terrorismo que entiendo han sido, con las movilizaciones que se produjeron a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, determinantes en la derrota política de ETA.

Hasta el pacto de Ajuria-Enea el Partido Nacionalista Vasco había defendido la posibilidad de una negociación política entre ETA y el gobierno del Estado. De alguna manera y con este planteamiento, al aceptar una interlocución política, se legitimaba la utilización de la violencia en una democracia convirtiéndola en un instrumento eficaz para alcanzar objetivos políticos. El pacto de Ajuria Enea cerró definitivamente esta posibilidad al consagrar el principio de que ningún problema político debe ser negociado con una organización terrorista. Aquellos deben ser discutidos negociados y resueltos, en su caso, por los representantes legítimos del pueblo nunca por una organización violenta. Se despojaba por lo tanto a ETA de cualquier capacidad de decisión política sobre los problemas del País Vasco. El acuerdo de Ajuria Enea además significó el aislamiento de los violentos no solamente desde un punto de vista social sino también en el orden político sobre todo en la vida municipal.

La importancia de los acuerdos de Ajuria Enea es corroborada por las comunicaciones internas de ETA y los análisis contenidos en su revista Zutabe en el sentido de que señalaba con insistencia que el pacto de Ajuria Enea era lo que más daño les había hecho desde el año 77.

En esta etapa de gobierno socialista se produjeron éxitos también muy importantes desde el punto de vista policial como los de Bidart, con posibilidades de haber llegado a un final cuando ETA plantea esta posibilidad a través de intermediarios. En todas las conversaciones y contactos que se mantuvieron en aquel entonces se respetaron escrupulosamente los pactos de Ajuria Enea. En 1996 el Partido Socialista pierde las elecciones ganándolas el Partido Popular. El asesinato de Miguel Ángel Blanco concejal del Partido Popular desencadenó una verdadera rebelión democrática contra el terrorismo y la violencia en el País Vasco. Creo que en aquel momento estaban dadas las condiciones para que mediante la eficacia policial, la unidad democrática y el principio de que no cabe una negociación política con ETA, se acelerara lo que se llama técnicamente el desistimiento de la banda armada en la utilización de la violencia.

Surge entonces un cambio de actitud, desde mi punto de vista muy grave, por parte del PNV y una nueva estrategia de ETA también avalada por el Partido Nacionalista Vasco. Este cambio supone que si bien siempre habían mantenido que el cese definitivo de la violencia dependía de una negociación política con el Estado este planteamiento es sustituido por la formación de un Frente Nacional Vasco que desborde al propio Estado superándolo por la vía de los hechos consumados por planteamientos autodeterministas. El frente nacional lo deberían formar exclusivamente partidos de carácter nacionalista. Así surge el acuerdo de Lizarra. El Partido Nacionalista Vasco rompe el pacto de Ajuria Enea. ETA consigue en aquel momento uno de sus objetivos perseguido desde años atrás, que era el romper el acuerdo de los demócratas en la lucha contra el terrorismo, quebrar la unidad de los partidos poniendo fin al pacto de Ajuria Enea.

Desde mi punto de vista en Lizarra ETA consigue otro de sus objetivos que consistía en que el Partido Nacionalista Vasco abandonara la vía estatuaria atreviéndose a afirmar que el Estatuto de Gernica estaba muerto. HB lo planteo desde su aprobación y el PNV incomprensiblemente ha aceptado esta pretensión al cabo de los años cuando ETA está derrotada políticamente. En definitiva el nacionalismo no violento abandona a los partidos democráticos estatales y cambia súbitamente de aliado realizando una apuesta de construcción del país con los que han utilizado la violencia, quizá albergando la esperanza de que pudieran abandonarla definitivamente. Este último extremo no lo negoció el Partido Nacionalista Vasco y lo dejó al libre arbitrio de los terroristas. ETA rompió la tregua que había acompañado la firma del pacto de Lizarra unilateralmente y volvió a matar, entre otros a Fernando Buesa. Las expectativas que se habían generado en parte de la sociedad vasca de que se estuviera ante el final de la violencia se desvanecen y volvemos a la dura realidad de la equivocación del nacionalismo democrático aunque sea indirectamente de haber legitimado mediante el Pacto de Lizarra la violencia Etarra.

El PP amparado y apoyado en el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo suscrito con el PSOE endureció la legislación antiterrorista , incrementando las penas a los autores de los desmanes de la Kale Borroka y planteó a través de una ley de partidos la posibilidad de ilegalizar a Herri Batasuna. En contra de lo que se podía pensar la capacidad de reacción de HB y la movilización de sus militantes para oponerse a esta medida fue bastante escasa. A lo largo de la última legislatura también es necesario reconocer que se han producido éxitos policiales muy importantes incluidas las últimas detenciones que han afectado al entonces máximo dirigente de la organización Iñaki Antxa. En los dos últimos años las actuaciones de ETA, han disminuido sensiblemente. Según recuerda la Memoria de la Fiscalía, el número de atentados y de víctimas comenzó a descender en 2001, y señala que en 2003 el número de atentados fue de 23 frente a los diez más que se produjeron el año anterior. Los heridos se redujeron de 101 a 20 y las víctimas mortales de 5 a 3. Por la información de que disponemos se ha producido en el interior de la organización terrorista un debate duro y tenso sobre la necesidad de poner fin a la vía armada, seguir los pasos del IRA y llegar a un acuerdo que permita al abertxalismo radical incorporarse a la vida política desde prácticas democráticas rechazando la utilización de la violencia en el futuro.

Si bien en estos años la lucha contra el terrorismo de ETA se ha desarrollado razonablemente bien hemos sufrido el mayor atentado de la historia de España a manos de extremistas islamistas. No voy a entrar en el tema de si el atentado se hubiera podido evitar, si la actuación de las fuerzas de seguridad ha sido correcta o ha habido negligencia por parte de las mismas o sus superiores. Me parece bien que se trate de aclarar lo sucedido pero creo que ha de ser siempre mirando hacia el futuro para sacar consecuencias positivas porque la locura, la irracionalidad y el fanatismo de este terrorismo debe llevarnos a pensar que nadie está exento, aunque se aplique la máxima diligencia, de sufrir atentados de esta naturaleza ya que matar, sobre todo cuando se utilizan comandos suicidas, no es excesivamente difícil. Por lo tanto prudencia, unidad democrática y eficacia de los servicios de inteligencia deben ser las líneas de trabajo después del enorme atentado que hemos sufrido.

Para combatir más eficazmente el terrorismo se requiere de un diagnóstico sobre el que determinar después cuales son las medidas más correctas que hay que aplicar. Todo conduce a pensar que estamos ante un terrorismo de nuevo cuño. Parece evidente que el nuevo terrorismo no tiene territorio concreto, ni patria determinada; se ha producido la internacionalización de la violencia. El terrorista y sus apoyos se pueden encontrar en cualquier parte del mundo lo mismo que sus refugios y lugares de entrenamiento. Es un terrorismo de respuesta irracional, fundamentada en el odio que pretende hacer el mayor daño posible a sus supuestos enemigos tratando de demostrar que sin grandes ejércitos se puede golpear duramente en el corazón de los países más desarrollados. Es un terrorismo que tiene un componente de fanatismo fundamentalista al que en este caso además hay que añadirle una interpretación aberrante del Islam que necesita sustentarse en el odio. Parece que gozan de recursos suficientes, se comunican a través de las nuevas tecnologías y según los expertos forman o integran una red de más de sesenta organizaciones protegidas por un paraguas común que es Al Qaeda, lo cual hace más difícil su desarticulación.

En el caso del nuevo terrorismo internacional este se alimenta de conflictos reales que utiliza como bandera de sus movilizaciones y acciones violentas siendo los más notorios la situación del pueblo Palestino en el Medio Oriente, la ocupación militar de Irak, las amenazas latentes sobre Irán y Siria y la demostración de que el actual gobierno de Estados Unidos recurre sistemáticamente a la fuerza para resolver los conflictos. A partir de esta acumulación de problemas y agravios se construye la teoría de la agresión de la primera potencia de occidente y sus aliados contra el mundo árabe y la propia civilización islámica.

Para combatir este nuevo terrorismo se requiere de una respuesta multilateral, democrática y limpia. No se puede utilizar los mismos métodos que los terroristas. La respuesta tiene que ser dura pero democrática y selectiva. Es preciso buscar la disminución del odio y de los apoyos sociales en que se sustenta mediante la disolución de los conflictos más encanallados y sangrientos como el del Medio Oriente. Son fundamentales los mejores servicios de información y la máxima coordinación entre ellos. Sobre estos apuntes se pueden sustentar los ejes básicos de una estrategia global en la lucha contra el nuevo terrorismo.

Fuente: Revista TEMAS (29/10/2004)

Sobre el nuevo terrorismo internacional 5 Febrero 2008

Posteado por Benegas en : Temas , comentarios cerrados

En la lucha contra el terrorismo resulta esencial que el diagnostico sobre lo que tenemos enfrente sea lo más correcto para diseñar una estrategia lo más efectiva posible a la hora de combatirlo.

Parece evidente que el nuevo terrorismo no tiene territorio concreto, ni patria determinada; la globalización lo impregna todo, incluida la internacionalización de la violencia. El terrorista y sus apoyos se pueden encontrar en cualquier parte del mundo, lo mismo que sus refugios y lugares de entrenamiento. El nuevo terrorismo no busca la desestabilización de un Estado, el derrocamiento de un gobierno o el acceso al poder político en un país concreto. Es principalmente un terrorismo de respuesta irracional que pretende hacer el mayor daño posible a sus supuestos enemigos tratando de demostrar que sin grandes ejércitos se puede golpear duramente en el corazón de los países más desarrollados. Para ello recurre a las matanzas más execrables dirigidas prioritariamente contra la población civil. El terror lo consiguen asesinando a ciudadanos indefensos. Uno de los instrumentos que usan es el del terrorista suicida que se inmola en la acción de destrucción indiscriminada y que por sus características es uno de los más difíciles de combatir y detectar. Como todo terrorismo tiene un claro componente de fanatismo fundamentalista que en este caso además se nutre de un vector religioso derivado de una interpretación aberrante del Islam, que necesita sustentarse en el odio. Además parece que gozan de recursos económicos suficientes o que no tienen serias dificultades para obtenerlos. Para comunicarse ya no disponen sólo de “correos” personales sino que también saben aprovecharse de la revolución que supone Internet. Es preciso señalar que no estamos ante una única organización, sino que al parecer son más de sesenta protegidas por un paraguas común que es Al Qaeda, lo cual hace más difícil su desarticulación.

En la lucha contra el terrorismo es esencial saber si la decisión de la utilización de la violencia tiene su “causa” en un conflicto real o no. Muestra de este segundo supuesto pueden constituirlo las Brigadas Rojas en Italia, la Banda Baader Meinhoff en Alemania o los Grapos en España. En estos casos con buena información y eficacia policial es suficiente para combatirlos. En el primer supuesto, si el conflicto es real, tendrá un apoyo social determinado y si además se nutre del nacionalismo excluyente o del fundamentalismo religioso estamos ante una forma de violencia que no es fácil de combatir ni de derrotar definitivamente.

En el caso del nuevo terrorismo internacional existen elementos suficientes como para señalar que se alimenta de conflictos reales que utiliza como bandera de sus movilizaciones y acciones violentas, siendo los más notorios la situación del pueblo palestino en el Medio Oriente, la ocupación militar de Irak, las amenazas latentes sobre Irán y Siria y la demostración de que el actual gobierno de U.S.A recurre sistemáticamente a la fuerza para resolver los conflictos. A partir de esta acumulación de problemas y agravios se construye la teoría de la agresión de la primera potencia de Occidente y sus aliados contra el mundo árabe y la propia civilización islámica. Espero que no se confunda la mención a determinados conflictos como si se hiciera a modo de justificación del terrorismo. Todo lo contrario, creo que ningún terrorismo tiene justificación y que por ejemplo la causa palestina sería más digna si determinadas organizaciones que han utilizado el terrorismo y pertenecen a la OLP no lo hubieran hecho. Los civiles judíos muertos en atentados contra autobuses, discotecas, manifestaciones, mercados, etcétera, han envilecido la causa palestina incrementando el apoyo al radicalismo sionista y dificultando cualquier pacto de estabilidad para el futuro. Esto es tan cierto como lo es el que un problema mal resuelto durante décadas pueda generar acciones terroristas cada vez más espectaculares desde la desesperación.

Por lo tanto el nuevo terrorismo construye sus justificaciones y argumenta la necesidad de sus brutales atentados a partir de conflictos que son reales y que incluso se agrandan a través de la propaganda en la mente sectaria y fanatizada de los violentos. Todo terrorismo de esta naturaleza logra un apoyo social más o menos amplio también en virtud de cómo se explotan los sentimientos de las víctimas de las poblaciones afectadas. En su consecuencia uno de los parámetros básicos de la lucha contra un terrorismo de estas características consistirá en disminuir y restar apoyo social a la causa de los violentos. Si combatimos el terrorismo en nombre de la defensa de los derechos humanos, primordialmente el derecho a la vida, la democracia, la tolerancia y la paz no pueden nuestros países, con la excusa de las exigencias de la lucha antiterrorista, utilizar los ejércitos regulares para perpetrar matanzas civiles, ocupar países utilizando la brutalidad de la fuerza contra ciudadanos indefensos, torturar prisioneros, no respetar las normas mínimas sobre la guerra pactadas en la Convención de Ginebra y en sus posteriores desarrollos y practicar el terrorismo de Estado selectivo. Es decir no podemos comenzar a parecernos a los terroristas que combatimos.

No conviene olvidar que ya todo es televisado. Se podrán ocultar muchas cosas pero el mundo árabe también tiene la posibilidad de ver todos los días, niños, mujeres, ancianos y, por qué no, hombres inocentes pertenecientes a su cultura y al mundo islámico asesinados por los ejércitos regulares y en el caso de los palestinos por parte de Israel. Cada bombardeo televisado sobre una ciudad del mundo islámico genera sentimientos de odio hacia el mundo occidental pudiendo tener un efecto movilizador del terrorismo integrista.

Este tipo de acciones además no está siendo eficaz. El de la efectividad pudiera ser el último argumento de los partidarios de la “respuesta brutal”, pero no está siendo así. Hoy hay más terrorismo y más inseguridad en el mundo que antes de la guerra de Irak. Parece que el nuevo terrorismo internacional no se combate eficazmente invadiendo países porque como señalábamos al principio una de las características del mismo es que no tiene territorio, ni patria, lo cual no quiere decir que no operen en determinadas partes del mundo donde hay que buscarlos y combatirlos. Un problema tan complejo requiere de una solución elaborada en el ámbito de una “inteligencia superior, sutil y coordinada”, y no debería quedar en manos de los halcones que reducen todas las alternativas a la mera utilización de la fuerza.

Si las anteriores líneas sirven como contribución a una aproximación, a un diagnóstico de urgencia sobre el nuevo terrorismo internacional, se puede comenzar a sentar unas bases estratégicas sobre qué hacer y como combatirlo:

a) El fenómeno que tenemos enfrente tiene carácter mundial. Si así lo deciden los terroristas pueden actuar en cualquier parte del mundo. En su consecuencia la respuesta no puede ser unilateral sino que debe concitar el más amplio consenso en el concierto de las naciones para demostrar fuerza y cohesión uniendo al mundo libre en la lucha contra el nuevo fanatismo fundamentalista que pone en peligro la idea de una humanidad presidida por la concordia y la tolerancia.
b) La respuesta debe ser democrática y limpia. No se pueden utilizar los mismos o peores métodos que los terroristas. Si las organizaciones violentas que tenemos enfrente no tuvieran apoyo social, se pudiera discutir, al margen de consideraciones éticas, la necesidad de la “respuesta brutal”. La experiencia demuestra que cuando los terroristas tienen apoyo social no se deben generar ni nuevos héroes, ni más mártires, ni más sentimientos de odio, ni más víctimas civiles, ni más muertos innecesarios. La respuesta tiene que ser dura pero democrática y selectiva. Debe operar el principio de “precisión”: cualquier acción debe afectar sólo a los terroristas, no a ciudadanos inocentes aunque vivan a veinte metros de aquellos.
c) Los conflictos reales no resueltos que se encanallan y perpetúan en el tiempo constituyen un soporte argumental y un vivero de futuros terroristas. Una de las prioridades en la lucha contra el nuevo terrorismo mundial debería ser, por ejemplo, resolver, calmar o apaciguar el conflicto judío – palestino en el Medio Oriente. Es imposible pensar que las partes implicadas, por el odio acumulado, puedan ser capaces de alcanzar un armisticio o un camino que conduzca a la paz. Ésta debe ser impuesta mediante una acción coordinada por U.S.A, la Unión Europea, Rusia y los países del mundo árabe que estén de acuerdo con el cumplimiento de las resoluciones de la O.N.U. Impuesta quiere decir de obligado cumplimiento con presencia de tropas internacionales que garanticen el respeto de las nuevas fronteras y los pactos de convivencia vigilada que se alcancen.
d) El mundo árabe o el Islam, como se prefiera, no es homogéneo ni en las formas de Estado, ni en el grado de respeto a la democracia, ni en el componente religioso del Estado. Existen países árabes amigos, deseosos de colaborar con occidente y de desmentir que el problema es el de un choque de civilizaciones. El mundo occidental debe extremar al máximo las relaciones con éstos países, cuidarlos con esmero y convertirlos en aliados en la lucha contra el terrorismo para esgrimir ante el fundamentalismo islámico que las relaciones de amistad, cooperación y entendimiento pueden ser mucho más beneficiosas que las del enfrentamiento basado en el agrandamiento de las relaciones de odio y del “rencor global”. Se trata de establecer “zonas de confianza”, que produzcan descompresión, disminución de la tensión y reducción de las tendencias extremistas. Vistas las características del nuevo terrorismo mundial no es complicado llegar a la conclusión de que uno de los elementos de que se nutre y le sirve de movilización es el odio hacia el mundo occidental. Todo lo que contribuya a generar este tipo de sentimiento debe ser radicalmente descartado.
e) Es evidente que además de lo que antecede es esencial para alcanzar el éxito, disponer de buenos servicios de información vinculados internacionalmente, desarrollar una eficaz estrategia de infiltración, utilizar a los mejores técnicos en informática para detectar las conexiones que se produzcan a través de la red, contar con expertos en el mundo islámico y sus múltiples variantes, y finalmente atraer al mayor número posible de musulmanes en cada país decididos a colaborar y a luchar contra el terrorismo. Todo ello además requiere de una seria y profunda coordinación internacional .

Transparencia democrática. Eficacia de los servicios de información. Disminución del odio y de los apoyos sociales mediante la resolución de los conflictos más sangrientos y máxima coordinación internacional constituirían los ejes básicos de una estrategia global en la lucha contra el nuevo terrorismo.

Fuente: Temas