¿Crisis de la unidad antiterrorista?. 24 Mayo 2010
Posteado por Benegas en : Sin categoría , comentarios cerradosDesde que un día aciago Aznar, líder entonces de la oposición, le dijo a José Luis Corcuera, a la sazón Ministro de Interior, que iban a hacer una oposición dura incluyendo también la lucha contra el terrorismo, la derecha española no ha entendido lo que es la verdadera unidad antiterrorista. La que tuvieron, por citar a un país que sufrió los embates del terrorismo del IRA, Margaret Thatcher y el Partido Laborista, Major y Blair, y Blair y Major hasta conseguir el fin del terrorismo en El Ulster.
La unidad en la lucha contra el terrorismo no consiste en elaborar comunicados de condena unitarios, o acudir a manifestaciones juntos, o suscribir y apoyar declaraciones institucionales en los Parlamentos. Supone algo más, una estrategia compartida, una lealtad sincera, y una complicidad de acero ante las dificultades que pueden surgir incluso los errores que se produzcan en una lucha que en sí misma es compleja y complicada. Vivimos, además, en un mundo en el que pocos gobiernos están exentos del riesgo de sufrir un ataque terrorista como lo demuestra la experiencia cotidiana.
Tanto Bush como Aznar vivieron su día once negro, once se septiembre y once de marzo. En USA ninguna voz de la administración levantó la voz acusando de cualquier cosa, negligencia, falta de previsión, etc., al gobierno. En España, la derecha gobernante puso en marcha todo tipo de especulaciones hasta llegar a insinuar posibles connivencias de los terroristas con el PSOE para que el PP perdiera las elecciones. Tan frágil es la idea en la derecha sobre la lealtad en la lucha contra el terrorismo que lo que creíamos superado se ha vuelto a repetir. Jaime Mayor Oreja no es un político que actúe de modo improvisado. Todas sus actuaciones o declaraciones han sido seriamente meditadas y autorizadas por su líder natural, que no es Rajoy, con el que se ha reconciliado después de que aquel eligiera a éste en vez de a su persona como candidato a la Presidencia del Gobierno.
Las declaraciones de Mayor Oreja no son tolerables en una democracia consolidada. No por la alusión a unas nuevas posibles negociaciones entre el Gobierno y ETA. Esto es una mentira especulativa. Lo intolerable es cuando afirma – insinúa que hay una alianza potencial entre el Gobierno y ETA para las próximas elecciones, según la cual éste facilitaría la presentación de listas próximas a la organización terrorista en las municipales y ETA le devolvería el favor en las generales. Obviamente no dice cómo se llevaría a la práctica este último extremo. La acusación de la existencia de una alianza entre un gobierno democrático y una organización terrorista es inadmisible en una democracia, es la imputación de la comisión de un delito al gobierno. Estas son declaraciones de juzgado de guardia.
Si lo que antecede es grave, también lo es por la deslealtad que implica en relación con el pacto antiterrorista, la débil reacción de Rajoy: “Hay que escuchar a Jaime Mayor Oreja sobre terrorismo, yo le escucho”. El líder de la oposición se convierte en un escuchante, como el que oye una tertulia de radio. No le importa la barbaridad antidemocrática de su compañero. Le deja hacer y decir. No es el portavoz oficial pero lo que dice es interesante. Supongo que a Mayor Oreja el acuerdo PSE – PP que ha producido el cambio en Euskadi no le gusta. Como pienso que su declaración está pensada para que produzca efectos en varias direcciones, una de ellas es minar el pacto constitucionalista vasco. Así se ha producido inmediatamente la declaración de la Presidenta del Parlamento Vasco Arantza Quiroga, que hasta ahora había desempeñado sus funciones con la prudencia que debe ser inherente a su cargo, habiendo caído en la misma ignominia que Mayor Oreja, al decir, “que reconoce que siempre ha escuchado los análisis de Jaime Mayor Oreja porque conoce el tema y no es la primera vez que lo dice. Ya he escuchado a Maria San Gil decir que esto es alusión al fracaso proceso de paz y era la primera parte del partido. No puedo poner la mano en el fuego por Zapatero me temo que negocie. Para mí, ahora mismo, la credibilidad del Gobierno de Zapatero en materia antiterrorista es muy escasita”
A todo lo que antecede hay que añadirle que el PP vasco ha sometido a debate parlamentario el asunto conocido como “El faisán” que está siendo objeto de investigación judicial. Constituye otra deslealtad someter a un debate político un caso que afecta a la lucha antiterrorista, que está siendo investigado judicialmente, en el que hay varios imputados, y que está pendiente de resolución definitiva. ¿Cuál es la finalidad de hacer un debate parlamentario sobre un caso que es objeto de investigación judicial?. Sencillamente utilizar el terrorismo para desgastar al gobierno y en concreto al Ministerio de Interior que tantos éxitos está cosechando en la lucha contra ETA.
“Victoria espectacular del socialismo francés.”
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosEl triunfo del PSF en las elecciones regionales francesas ha constituido una gran sorpresa, no porque los sondeos no anunciaran su victoria, sino por la dimensión de la misma. Han logrado los mejores resultados desde las elecciones Presidenciales de 1981. El resultado merece un análisis porque el socialismo francés desde hace años navegaba sin rumbo, convulsionado por un sistema interno de corrientes y por las ambiciones personales de sus principales dirigentes. El debate cuasi asambleario sobre el socialismo del siglo XXI, las diferentes posiciones sobre la política de alianzas y la gravísima división que sufrieron en el referéndum de ratificación de la Constitución Europea debilitaron al PSF como opción política. El debate permanente se convirtió en su seña de identidad más significativa. Sus principales consecuencias fueron los frecuentes cambios de posiciones, la debilidad a la hora de confrontar con la derecha, y la inacción política producto de que las principales energías se consumían en la discusión interna. Así perdieron tres elecciones presidenciales consecutivas.
Hace unos meses nadie apostaba por una victoria tan rotunda como la que han obtenido en las recientes elecciones regionales. El acceso a la secretaría general del partido de Martine Aubry, hija de Jacques Delors, ha servido al menos para ordenar prioridades de trabajo, aplazar los problemas internos en torno a las elecciones presidenciales, y concentrar el esfuerzo de los militantes y del partido en preparar los comicios regionales. Todo ello ha sido muy meritorio por su parte. Así mismo el PSF ha sabido ensanchar su electorado llegando a acuerdos electorales con dos fuerzas políticas de izquierda, Europa Ecología, dirigida por Daniel Cohn Bendit y el Frente de Izquierda, que incorpora, entre otros, al antiguo Partido Comunista.
Parece obvio que el resultado de estas elecciones constituyen un voto de castigo a Sarkozy y una desaprobación de sus decisiones a la hora de afrontar una crisis que está pasando factura a los gobernantes. Pero además de esto, al primer mandatario francés le han fallado dos planteamientos estratégicos: De una parte, su partido la UMP no ha sabido atraer el voto de centro que en su mayoría ha ido a engrosar una abstención alta, a lo que se debe añadir el que no han conseguido en la segunda vuelta sumar el voto del Frente Nacional de Le Pen, como había ocurrido en anteriores ocasiones, sino que por el contrario éstos han mejorado los resultados en relación a la primera vez. Los apoyos electorales obtenidos por esta formación vuelven a ser muy altos dada su ideología extrema, situándose en torno al 17%, que constituye un factor de preocupación al significar que un número no desdeñable de franceses se alinean en torno a planteamientos xenófobos.
A primera vista diríamos que se dibuja un panorama halagüeño para el socialismo francés después de años de políticas desnortadas y serias divisiones internas. Sin embargo hay que introducir en el análisis que los precedentes inmediatos indican que un triunfo local no garantiza una victoria nacional. Desde 1993 el PSF ha ganado los comicios regionales y ha perdido todos los nacionales. Desde mi punto de vista muchos de los males del socialismo francés provienen de su estructura interna que al permitir las corrientes organizadas da origen a liderazgos fraccionales debilitando la cohesión interna y externa del partido. En función de esta estructura ya tienen previsto celebrar elecciones primarias en 2011 para seleccionar al candidato que concurra a las comicios presidenciales abriéndose todo tipo de expectativas.
El resultado obtenido en estas elecciones sin duda contribuirá a reforzar el liderazgo de Martine Aubrey que puede optar a presentar su candidatura. Francoisse Holland, antiguo secretario general, ya ha anunciado la suya. Segolene Royal ha obtenido el mejor resultado porcentual de todos los líderes un 61,1% de los votos lo cual refuerza sus tentaciones de concurrir de nuevo a las presidenciales. No sabemos lo que hará Dominique Strauss-Kahn, hoy al frente del Fondo Monetario Internacional. Es conocido que las elecciones primarias en las que en esta ocasión podrán votar los simpatizantes están precedidas por una campaña interna en toda regla en la que la imagen de división y confrontación entre los líderes del partido está garantizada. Sin duda las elecciones primarias son muy democráticas pero no sé si son el mejor instrumento cuando se tratar de ganar unas elecciones.
En todo caso el socialismo francés ha recuperado el impulso y la ilusión para afrontar las presidenciales de 2012. Sería muy deseable que manejaran la situación con responsabilidad y unidad. Un triunfo de los socialistas en Francia sería muy importante para recuperar la influencia de la izquierda en la Unión Europea y evitar que la salida de la crisis se fundamente otra vez en opciones conservadoras.
“El capitalismo, juez de naciones.”
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosVivimos en un mundo en el que el imperio del capitalismo trata de reducir la categoría de los países a meros números estadísticos. El PIB, el déficit, la deuda, son los parámetros por los cuales se juzga a las naciones y se las clasifica. Desde los valores del capitalismo lo que es un país se puede sintetizar en medio folio con unos cuantos indicadores. Los colectivos humanos sufren de esta guisa el veredicto de los organismos internacionales y sus consecuencias. No pretendo minusvalorar la importancia de aquellos para evaluar algunos aspectos de la evolución de los países, pero sí trato de señalar que es una simplificación encerrar en cuatro datos económicos las realidades sociales y las perspectivas de fututo de los pueblos. ¿Se imaginan una Europa sin Grecia?. Si así fuera, no sería Europa y sin embargo ha estado a punto de suceder. El país de Sócrates y Platón y Aristóteles por muy poco no ha sido desterrado al mundo de las tinieblas.
El PIB es importante sin duda, pero no es un indicador que abarque la calidad de vida de una sociedad. El ICDV ( índice de calidad de vida) no está incorporado al debate económico. Naciones Unidas creó un indicador para medir el grado de desarrollo de los países cuyo cálculo se realiza incluyendo parámetros de esperanza de vida, educación, y PIB per cápita entre otros, pero no tiene relevancia económica. Según este índice en el año 2006, España ocupaba la decimonovena posición, inmediatamente después de Bélgica, Francia, Italia y Gran Bretaña. La revista “The Economist”, llegó a situar a España en décimo lugar. En el informe de Naciones Unidas hecho público el 5 de octubre de 2009 España pasa a la quinceava posición ganando cuatro puestos. Por cierto Colombia y la denostada Venezuela aparecen junto a Perú y Francia como las naciones que más han ascendido en la tabla en comparación con 2006.
El gélido PIB no indica, por ejemplo, que la sanidad pública española es una de las más desarrolladas del mundo, por detrás de la alemana pero muy por encima de Estados Unidos. Tampoco indica que nuestro país, subdesarrollado hace unos años, dispone de un sistema de comunicaciones por carretera y líneas ferroviarias a la altura de los países más avanzados del mundo. En relación a nuestra población tenemos más aeropuertos que nadie. Somos el séptimo país del mundo en esperanza de vida. La familia constituye un enorme colchón social de solidaridad, en atención a nuestros mayores, a los niños, jóvenes sin empleo y enfermedades. Podríamos enumerar más ámbitos de calidad de vida. Sin embargo los instrumentos generados por el capitalismo para conceptuar a los países no valoran ninguno de estos aspectos. A las agencias calificadoras de riesgo, que fueron incapaces de detectar las grandes quiebras como la de Lehman Brothers, y ahora nos amenazan con cuestionar nuestra deuda pública, les importa un carajo, en el sentido literal del término, los índices de calidad de vida de los pueblos.
Está ocurriendo algo similar con la presión fiscal. Este es un concepto económico que se obtiene de dividir los ingresos públicos por el PIB. Se dice que España tiene una presión fiscal por debajo de la media europea y que deberíamos subir los impuestos para situarnos en el mismo nivel de los países de nuestro entorno. La presión fiscal en España ha caído no porque paguemos menos impuestos desde una consideración individual, sino porque ha disminuido de modo sustancial la recaudación general por el retroceso de la actividad económica. Nuevamente estamos ante un concepto económico que no tiene en cuenta a los ciudadanos. Deberíamos hablar de esfuerzo fiscal que es algo diferente. Para hacer comparaciones con otros países habría que partir no sólo de los datos de recaudación, sino también de la renta nacional, la participación de los salarios en la misma, producto nacional bruto per cápita, etc. El defecto principal de un indicador como la presión fiscal es que no tiene en cuenta la población, la existencia de diferencias de desarrollo económico entre los países, distintas estructuras económicas, la productividad o las tasas de actividad. “El esfuerzo fiscal no puede estudiarse por modelos estáticos comparativos, referidos a países y realidades diferentes. Por el contrario, debe clasificarse en función de las exigencias y características del proceso de desarrollo económico y de cambio político y social para cada nación en particular.” (José Pérez de Ayala. Catedrático de Economía Política y Hacienda Pública). Según los expertos, los datos sobre el “esfuerzo fiscal” de los españoles se sitúan en el mimo nivel o más que los países de nuestro entorno en contra de todo lo que se está diciendo. Otra cuestión es que dependiendo de los objetivos presupuestarios que nos marquemos la recaudación sea insuficiente y sea necesario incrementar los ingresos. Pero esto depende de los objetivos no de si tenemos una mayor o menor presión fiscal.
Termino insistiendo en que desde la izquierda no cuestionamos el mercado como instrumento de asignación de recursos pero debemos combatir los fundamentos de la ideología capitalista que deben ser sustituidos por los valores socialdemócratas. Capitalismo y mercado pueden no ser la misma cosa.
Identidades confusas. 9 Marzo 2010
Posteado por Benegas en : Siglo , comentarios cerradosRecientemente el ex Lehendakari Ibarretxe ha conmemorado el quinto aniversario de la derrota en el Congreso de los Diputados del famoso Plan que llevó su apellido. Lo ha hecho mediante declaraciones y un artículo en prensa que no tiene desperdicio.
Aquel día, se refiere al debate en el Congreso, “le dieron un portazo a la sociedad vasca (…) y trataron de humillarme, pero no lo lograron”. Ibarretxe califica la normalidad actual de “adormidera social” y de situación de emergencia y llama a “espabilarnos para movilizar lo mejor que llevamos dentro. Si no puede hacérsenos de noche” Una de las conclusiones que extrae Ibarretxe es que la identidad vasca puede diluirse asimilada por la cultura española.
Toda esta confusión ideológica y de valores me sugiere los siguientes comentarios. En primer término no se puede falsear la realidad de los acontecido. Recuerdo que el debate en el Congreso de los Diputados por parte de todos los portavoces fue firme en los contenidos pero exquisito en las formas y en el tratamiento personal hacia Ibarretxe. Nadie pretendió humillarle como afirma en su artículo.
Ibarretxe es muy libre de tener el mejor concepto del mundo sobre su plan. Es muy libre también de pensar que sus planteamientos son los más convenientes para el futuro del País Vasco. Lo que ya no creo que sea de recibo a estas alturas es la confusión reiterada sobre la apropiación totalitaria del concepto de sociedad vasca y la concepción de la “identidad vasca” de manera unívoca y granítica.
Cuando califica en su artículo la derrota democrática de su plan en el Congreso de los Diputados de “portazo a la sociedad vasca” se está arrogando la representación y los sentimientos de toda la sociedad, tendencia ésta que siempre se deriva de concepciones totalizadoras de la sociedad. Ignora el pluralismo amplio de la sociedad vasca que supone una realidad social compleja, radicalmente alejada del pensamiento único y uniformizador. No valora que en el Congreso fueron más los diputados vascos los que votaron en contra de su plan que los que lo hicieron a favor, del mismo modo que casi la mitad de los vascos desde su representación política estuvieron en contra de su propuesta.
Cuando se afirma que la identidad vasca corre el riesgo de difuminarse lo primero que hay que preguntarse en sí existe una única identidad vasca y quién la define en sus contenidos. ¿La define Ibarretxe? ¿Tenemos algún alto Tribunal que determine qué es ser vasco o cómo deben ser? ¿Volvemos a la división que encierra el concepto de abertzale- (patriota)- por el cual habría buenos vascos (los abertzales) y malos vascos, (los otros)?
La mera definición de la «identidad de un pueblo» implica hacer oficiales un conjunto de elementos de identificación frente a otros que quedan así postergados como «extraoficiales», con riesgo para estos de ser, además, marginados y discriminados.
«Lo malo es que alguien determine cuál y cómo ha de ser mi identidad, que me marque el modelo al que tengo que conformarme, el espejo deformante al que deba adecuar mi rostro: en una palabra, el jefe que establezca qué es “lo vasco” o “lo catalán”, lo mismo que hubo quien declaró de una vez por todas qué era lo “español” y quiénes debían tenerse por “antiespañoles” . (Fernando Savater, Contra las Patrias)
El pueblo vasco, en este sentido, no es el conjunto de personas que componen la colectividad, sino tan solo una parte de esta. El criterio relevante, y excluyente, consiste en la aceptación de determinados rasgos y actitudes que alguien, haciendo gala de una indisimulada soberbia intelectual, se ha arrogado la autoridad de definir como propios del pueblo vasco.
Es obvio que esta manera de interpretar la identidad resulta demasiado burda para cualquier persona formada en la tradición de la Ilustración y en el culto a los valores de la libertad y la igualdad individual sobre los que se asientan nuestros sistemas democráticos. Sin embargo, subestimar la importancia que la asunción de semejante criterio ha adquirido en muchas actitudes políticas de dentro y fuera del País Vasco equivaldría a incurrir en una grave ligereza. El tema del encadenamiento intelectual a un sentido de la pertenencia exclusivamente es un mal de nuestro tiempo y aflora por doquier.
Las «patrias» son espacios donde se pueden desarrollar, o no, los valores humanistas del progreso. Son escenarios, no son esencias inmutables, evaluables en función del territorio o de las fronteras. Lo que el nacionalismo sacraliza, elevándolo a primera categoría, en realidad son territorios con historia compartida, sin valorar que en los mismos los colectivos humanos puedan progresar y desarrollarse o también ser eternamente infelices.
Es decir, existe «algo» más valioso, superior, que se sitúa por encima de la tierra, del más modesto terruño o del grandilocuente concepto de patria. Habermas ha tenido, a mi modo de ver, el acierto de formularlo sintéticamente a través de las expresiones «consenso antitotalitario», «patriotismo constitucional» y «universalismo moral», a los que dedicaré próximas reflexiones.
¿Por qué el 2.013?
Posteado por Benegas en : Sin categoría , comentarios cerradosTodos los que habían construido un discurso sobre la base de que Alemania y Francia habían superado la recesión y que España, por culpa del gobierno no lo había logrado, se han quedado un poco desorientados al conocer el parón del crecimiento en el país germano. Todo esto indica que en esta crisis, las previsiones están fallando de modo reiterado. Muchos insignes analistas han centrado sus críticas últimas al Gobierno señalando que Francia y Alemania iniciaban la recuperación y España no. Ignoran que en todas las crisis pasadas siempre nuestra recuperación se ha producido de un modo más lento que la de estos dos países, siendo esto así, entre otras razones, porque su capacidad exportadora es muy superior a la nuestra.
Sami Nair ha escrito recientemente un interesante artículo titulado “Como materializar la solidaridad europea” (El País 13/02/2010) en el que apunta la posibilidad, de ampliar para España, Portugal y Grecia ampliar el plazo del pacto de estabilidad fijado para 2013 para España, Portugal y Grecia por entender que es demasiado pronto para retirar los incentivos fiscales, necesarios todavía para la reactivación de la economía de éstos países. Incluso invoca declaraciones de Dominique Strans – Khan el director del Fondo Monetario Internacional en esta misma dirección. Termina Sami Nair su reflexión señalando que “España que preside la Unión hasta Junio de 2010 podría encontrar aliados de peso (Francia, Italia y otros más) si adelantara una propuesta en este sentido. Tendríamos entonces el embrión de un gobierno de la zona euro, que podía por fin corregir socialmente la política monetaria de la Unión”. Me parece una idea muy interesante.
En efecto, ¿Por qué el 2013? ¿Cuál es la razón de esta fecha si se está demostrando que la salida de la crisis está siendo más complicada de lo previsto para muchos países? ¿Por qué mantener una fecha que ahonda y añade dificultades para la recuperación económica? ¿No podría pensarse en una ampliación del plazo estableciendo objetivos de estabilidad intermedios de manera progresiva de manera que los países disciplinen el gasto de modo más flexible situando como plazo definitivo 2014 o 2016?. Según mi punto de vista este plazo no debería consistir en una excepción para unos cuantos países sino que debería tener carácter general para toda la U.E. Sami Nair recuerda “que Alemania y Francia, y otros países violaron el pacto de estabilidad cuando les convino” con el beneplácito de Bruselas. Me gustaría escuchar algún argumento, si lo hubiere, por el cual no se posible ampliar el plazo del estabilidad.
En otro orden de cosas, de momento, los deseos de una mayor regulación de los mercados financieros no pasan de ser palabras bienintencionadas que no están teniendo una traducción real en los comportamientos de bancos y especuladores profesionales. En USA vuelven a recuperarse los bonos para ejecutivos y las actividades especulativas en el sector financiero. Según los expertos, los hedge fonds no tienen ningún tipo de control. “Cuando estos gestores invierten, lo hacen con volúmenes enormes de dinero. Eso convierte a esta gente en creadores de mercado más que en meros inversores. Si todas sus operaciones apuntan en una dirección, arrastran al resto de inversores a hacer lo mismo. Y así se desploma cualquier mercado “ (Michael Lewitt). Desde que George Soros en 1992 hizo un movimiento especulativo contra el Reino Unidos mediante una fuerte inversión especulativa y el anuncio de que la libra iba a ser devaluada consiguiendo su desestabilización, no se ha adoptado ningún tipo de medida o control para evitar los movimientos especulativos. “Las transacciones financieras a nivel mundial tienen un importe 75 veces superior al de las transacciones reales (bienes y servicios y dentro de los mercados financieros, el de divisas es, con diferencia 15 veces superior al PIB mundial y 60 veces superior al comercio mundial” (Jesús Lizcano Álvarez)
De seguir así los instrumentos perversos utilizados por los causantes de la crisis financiera global pueden volver a ser utilizados sin ningún tipo de control. En un mundo global la izquierda tiene que levantar banderas que también lo sean, como la regulación de los mercados financieros y la desaparición de los paraísos fiscales. Al menos deberíamos defender con tenacidad la tasa Tobín de la que tanto se habla para después encerrarla en un cajón con doble llave. Tiene dificultades técnicas y hay que vencer muchas resistencias, pero su finalidad, fijar una pequeña tasa impositiva a las transacciones financieras con el objeto de frenar la especulación o al menos limitarla es muy laudable y necesario. Si no hacemos algo la idea de que “nada será igual después de esta crisis”, en el sentido de no repetir los errores del pasado, no será verdad en sus consecuencias ni para los asalariados ni para los más desfavorecidos.